Juan Rulfo. Las sombras y los murmullos del mundo rural mexicano

Juan Rulfo

De aquel triste lugar le quedó como recuerdo la dureza de la disciplina propia de un sistema carcelario y, como resultado, una propensión a padecer profundas depresiones, que nunca le abandonaron. En palabras suyas: “Fue una de las épocas en que me encontré más solo y donde conseguí un estado depresivo que todavía no se me puede curar”.

Anecdotario literario

Gabriel García Márquez

“Estábamos en San Francisco con Mario (Vargas Llosa). Él me dijo que escribía de tal hora a tal hora, y ese tipo de cosas. Al final yo le dije: Mirá, lo que pasa es que vos tenés con la literatura relaciones conyugales. Para mí es una puta. Si viene, viene. Mario se sienta a escribir, y si no le salen bien las cosas, putea y sigue. Yo no. Yo me pararía, me iría a pasear, y volvería al otro día para ver si la cosa estaba a punto”.

Pluma estilográfica Lamy Studio

pluma estilográfica Lamy Studio

Lamy tiene una amplia colección de artículos de escritura (no solo estilográficas, también tinteros, rollers, bolígrafos, lápices…), que encuentran buen acomodo entre aquellos que buscan calidad a un precio razonable. Es el caso de Lamy Studio, un modelo de pluma estilográfica que, sin ser cara (eso sí, más que los modelos antes citados de la firma), eleva el nivel y nos ofrece un útil de escritura de lo más elegante .

Cuento de Rosa Chacel: La última batalla

Rosa Chacel

Los creyentes estaban agolpados en la falda de la colina alrededor del Profeta.

–Combatid a los infieles hasta que ni uno solo pueda dar lugar con su existencia a la tentación. Luchad olvidando los bienes de la tierra, porque mayores serán los que alcanzaréis muriendo por la fe. Él es misericordioso.

3 relatos cortos de Nilo Espinoza Haro

el nacimiento de venus, relato corto

Gran señor de señores, no en vano llamado El Magnífico, don Lorenzo de Médicis, permítame en primer lugar agradecerle me tenga frente a usted sentado en su mesa.

Estar aquí, noble y poderoso señor, no porque lo diga yo, un humilde y anciano fraile, es como estar ya en la gloria. Bueno, y, rogándole su atención, procedo a decirle que estuve en Papua, en la Capilla que pintó Giotto para Enrico Scrovegni.

6 microrrelatos chilenos

6 microrrelatos chilenos

La niña tropezaba y lloraba; lloraba y tropezaba; gemía y lloraba; tropezaba y gemía. De sus ojos ya no fluían lágrimas; de sus ojos solo brotaban ríos de pena. Y la sorbía y la sorbía, con el ruido de la niñez, porque pañuelo no llevaba. A veces se pasaba la manga de su chalequita para limpiar sus mocos. Salía del cementerio. La llevaba de la mano una mujer mayor, con cara de carcelera y vestida con hábito de color café.

Cuento infantil “La cajita con números” (Emilia León Vargas de Coto)

cuento infantil

Son las once de la mañana, así que vamos a comenzar con el número que sigue, el doce. A las doce de la noche nació el Niñito Dios, y cada veinticuatro de diciembre, al dar los relojes las doce campanadas, vuelve a renacer la alegría que nos trajo hace más de dos mil años. Como el Niñito no necesita regalos, él dijo que nosotros en la Tierra nos demos regalos, y a los niños juguetes para conmemorar la fecha.

Poema de Margarita Schultz: Estas cuatro paredes

poema de Margarita Schultz, cuatro paredes

Estas cuatro paredes horizontes recortados espacios interiores donde contar los pasos es como acarrear la roca de Sísifo memorias evanescentes de lejanías plenas disueltas en azules remotos esas que en su sin fin épico solían ahondar otro tanto del espacio del alma recordar, olvidar dónde está el socorro para esta reclusión establecida? 07-05-20202 Margarita Schultz … Sigue leyendo

David Foster Wallace. Viajar para absolutamente nada

David Foster Wallace

La agudeza con la que diferencia lo que es un anuncio de lo que es un ensayo y con la que explica por qué un anuncio publicitario nunca puede ser arte merece mucho la pena (“por esta razón incluso un anuncio realmente bonito, ingenioso y convincente nunca puede ser arte: un anuncio no tiene estatus de regalo, es decir, nunca es para la persona a la que se dirige”), como resultan muy aclaradoras de la personalidad, no sólo literaria, de David Foster Wallace sus diatribas respecto de la sonrisa profesional y su doble manera de verla, contradictoria, ¿como él mismo lo es? Odiarla cuando te la ofrecen, la sonrisa profesional, y echarla de menos cuando te la niegan.