El primer cuento de Silvina Ocampo

Silvina Ocampo

Para Silvina Ocampo, la sufrida esposa de Adolfo Bioy Casares, las fechas constituyen pilares fundacionales en su vida. Ella nació el 28 de julio de 1903, trece años después que su hermana Victoria. Cuando conoció a su esposo, éste era once años menor que ella. Se fueron a vivir junto a la casa de Adolfo (una especie de casa quinta o estancia en los suburbios de Buenos Aires). Gran escándalo social, grande.

In Memoriam (por Pedro Benengeli)

In Memoriam

No me permitiste siquiera enseñarte mi mundo, mostrarte el lado bueno y malo de la libertad, hablar de horizontes, cenar en paz y concordia con un balcón abierto a la noche de verano. Por poco la muerte, celosa, impidió que nos reencontráramos acompañados de tu mujer y de tus hijos, para reconciliarnos frente al mundo y prepararnos en plenitud para lo inevitable. Me volviste a engañar, Julio.

3 poemas de María Carvajal

3 poemas de María Carvajal

María Carvajal, autora del libro de cuentos Mis días con Marcela (Rumorvisual, 2011) y promotora de eventos culturales (entre ellos las Jornadas de Ciudad Juárez en Cáceres), ha publicado recientemente su primer poemario, No estoy perdida, en la colección de poesía de la Asociación Cultural Garvm, que coordinan Gema Estudillo y Uberto Stabile.

Cuento oculto de Amos Oz: [Una amistad tenida por traición]

Amos Oz y Barbara Streisand

Amos Oz está muerto. Dejó este mundo, recientemente, a raíz de un cáncer, el 28 de diciembre del año pasado. Se llamaba realmente Amos Klausner. En 1947 escribió la novela Una pantera en el sótano. Narra el último tiempo de la ocupación británica de Palestina, poco antes de la creación del estado de Israel, el 14 de mayo de 1948. Por esa fecha, los judíos están decididos a instalarse, definitivamente, en “la tierra prometida”.

Dos historias cortas de Miguel Bravo Vadillo

dos historias cortas, Bravo Vadillo

Todos sabemos que el alfabeto castellano tiene veintisiete letras y que, marcando como límite un número determinado de palabras, esas veintisiete letras pueden formar una cantidad de combinaciones sintácticas inmensa pero no infinita. Toda mi genialidad ha consistido en crear un programa informático capaz de ejecutar esa cantidad descomunal de combinaciones ajustándose a un número de palabras previamente fijado.

Relato de ciencia ficción: Traficantes de sueños

Se reconoce en el sueño. Duerme, como un catatónico. De repente, se gira, violento. Suda. Convulsiones. Un espasmo tras otro. Chilla, cada vez más fuerte. No es un sueño cualquiera; está sufriendo una pesadilla. En la misma escena, primero apartado y diluido pero enseguida diáfano y cercano, aparece otra figura; también es él.