Opiniones de un corrector de estilo: ¿Puntuar mucho o poco?

Hay escritores proclives a puntuar mucho y otros que, por el contrario, prefieren puntuar lo menos posible. Todo depende de la voluntad de estilo. Algunos pensarán, pues, que hay tantas formas de puntuar como escritores hay en el mundo, pero en realidad -simplificando- tendremos que convenir en que solo hay dos maneras de puntuar: bien y mal.

Opiniones de un corrector de estilo: Palabras parónimas

Palabras parónimas son aquellas que se pronuncian igual (o casi igual) pero se escriben con diferente grafía.

Algunos ejemplos:

“Seso” (centro nervioso del encéfalo, juicio, opinión…) y “sexo” (condición orgánica, masculina o femenina, de las plantas, órganos sexuales…) ,

“Contesto” (primera persona del singular del verbo “contestar”) y “contexto” (entorno físico o de situación…).

Opiniones de un corrector de estilo: El sustantivo ‘porqué’ no es un medio de transporte

sustantivo porqué

El sustantivo “porqué” no es un medio de transporte

Esta es una lección importante, habida cuenta de que el error que vamos a tratar está muy extendido. Muchos confunden “por que”, “por qué”, “porque” y “porqué”. Tendré que dedicarles un post a cada uno de ellos, pero por ahora basta saber que “porqué”, junto y con tilde, es como “avión”, “tren”, “coche”, “barco” o “bicicleta”. No quiero decir con esto que “porqué” sea un medio de transporte, no. Lo que quiero decir es que se trata de un sustantivo. Es masculino (va acompañado por tanto del artículo “el”) y significa “causa”, “razón” o “motivo”.  Cualquier uso que le des diferente al que es propio de un sustantivo es incorrecto. 

 

Sigue leyendoOpiniones de un corrector de estilo: El sustantivo ‘porqué’ no es un medio de transporte

narrativa_newsletterp

Opiniones de un corrector de estilo: “Sesquipedalismo”, ese terrible palabro

Estos son algunos ejemplos de sesquipedalismos:

Aperturar una cuenta bancaria (en vez de abrirla).
Direccionar una tesis (en vez de dirigirla).
Recepcionar a un cliente en el hotel (en vez de recibirlo).
Visualizar una película (en vez de verla).
Concretizar una idea (en vez de concretarla).

Opiniones de un corrector de estilo: Me voy a comer a un chino

China
China. Fuente de la imagen en Internet.

Opiniones de un corrector de estilo (30): Me voy a comer a un chino

Una de mis batallas más habituales, tanto en los talleres literarios como en la corrección de manuscritos, es hacer entender al alumno o al autor que el lenguaje oral y el lenguaje escrito no son la misma cosa, y que hay que estar vigilantes para que el primero no contamine al segundo. No conviene abusar del lenguaje coloquial, a no ser que haya una buena justificación; por ejemplo: que sea un personaje de determinado estrato social quien haga uso de esos coloquialismos. Es un recurso muy usado dibujar al personaje mediante su manera de expresarse; y si el personaje tiende a hacerlo en esos términos, ¿por qué no reproducir la literalidad de sus palabras, aunque sean malsonantes?

Sigue leyendoOpiniones de un corrector de estilo: Me voy a comer a un chino

narrativa_newsletterp

Opiniones de un corrector de estilo: Hasta que el Barça no marca el gol de la victoria

Messi, Xavi e Iniesta, jugadores del Barça.
Messi, Xavi e Iniesta, jugadores del Barça. Fuente de la imagen

Opiniones de un corrector de estilo (31): Hasta que el Barça no marca el gol de la victoria

A la hora de escribir, uno de los errores más habituales (y molestos, aunque el autor no se percate de ello) es comunicar lo contrario de lo que se pretende. El asunto se agrava cuando toda la sociedad al completo -salvo honrosas excepciones- se expresa erróneamente, dando así involuntaria legitimidad al gazapo lingüístico. 

Esto ocurre, por ejemplo, en esas oraciones en las que se cuela un “no” polizón y desvergonzado que viene a trastocar la intencionalidad de nuestras palabras. Un “no” que los más listos de la clase definen como no expletivo. Cada vez que leo o escucho “hasta que no” me pongo en alerta: basta seguir leyendo o escuchando la frase en cuestión para confirmar que estoy ante un flagrante (ojo: no confundir con “fragante”) delito gramatical.

Como siempre, pondré un ejemplo:

Sigue leyendoOpiniones de un corrector de estilo: Hasta que el Barça no marca el gol de la victoria

narrativa_newsletterp

¿“Desahucio” o “Deshaucio”?

Mujer en una manifestación en contra de los desahucios. Fuente de la imagen

En los últimos tiempos la palabra “desahucio” está tristemente de moda. Y, por si fuera poco, “deshaucio” también. ¿Cuál es la correcta? La primera: “desahucio”. Nos lo explican en este texto de Román Paladino, en la sección de Ortografía. La mejor manera, concluye el autor o autora del texto, es analizar la etimología de la palabra. Fácil, ¿verdad? ¿O quizá no tanto…?

Sigue leyendo¿“Desahucio” o “Deshaucio”?

narrativa_newsletterp

Opiniones de un corrector de estilo: Un gran danés sigue siendo un perro

gran danés, perro, corrector de estilo, sujeto largo
Gran danés junto a un perro de raza pequeña. Fuente de la imagen

 

Opiniones de un corrector de estilo (32): Un gran danés sigue siendo un perro

En el colegio nos enseñaron que no había que separar el sujeto del verbo con una coma. La norma era tan sencilla que todos (o casi todos) los alumnos aplicábamos la norma con corrección. Éramos tan felices escribiendo “Mi madre cocina”, “Juan es alto”, “Mónica estudia” o “Inés es la más lista”… Pero la felicidad dura poco, sobre todo si depende de la gramática…

Sigue leyendoOpiniones de un corrector de estilo: Un gran danés sigue siendo un perro

narrativa_newsletterp

Opiniones de un corrector de estilo: Espero que el Real Madrid gane la Copa de Europa

El verbo “esperar” se presta a matices, y el corrector de estilo no debe pasarlos por alto. No es lo mismo “esperar” que “esperar a”. En el primer caso, “esperar” (sin la preposición) significa “Tener esperanza de conseguir lo que se desea”, “creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable”, “confiar”. Sin embargo, le ponemos la escolta de la preposición “a”, el sentido del verbo cambia. “Esperar a” significa “No comenzar a actuar hasta que suceda algo”, “aguardar a que pase algo”.

En la preposición “a”, por tanto, está la clave.