El caballo amarillo (Relato onírico de Ednodio Quintero)

Ednodio Quintero, cuento, caballo amarillo

Si yo soñara que soy algo más que un caballo amarillo: despojado de resabios y relinchos, reducido a la infeliz condición de bípedo pensante, enfilaría mis pasos rumbo a la ciudad más cercana, aquella que se vislumbra allá en el extremo sur de la llanura, y en la cual afloran altas chimeneas oscuras manchando de hollín el cielo sin nubes de esta mañana de septiembre.

El tiempo espera siempre en el interior de un bar (José Luis Ibáñez Salas)

cuento, bar, José Luis Ibáñez Salas

A media luz, el bar es como el purgatorio de un cuento escrito por algún escritor intenso. El hombre ha entrado en el servicio de caballeros. Lope mira la tele apagada mientras se pone la chaqueta marrón de los días de primavera asiática, como él los llama. La puerta de los lavabos se abre y el visitante tardío comienza a declamar unos versos.

El escritorio (relato corto de Tommaso Landolfi sobre el oficio de escribir)

Tomasso Landolfi, oficio de escribir, cuento

El escritor solía trabajar en una gran mesa de comedor (en cuya tabla estaban bien ordenados y oportunamente distanciados los objetos de su oficio), y ello por la sencilla razón de que no poseía un escritorio propiamente dicho. O sea, cuando hubo que repartir con su mujer, alojada en otro lugar entre sus polluelos, su mísero mobiliario, se había quedado con todo el comedor, consistente, por lo demás, sólo en aquella mesa y en un aparador o vitrina en el que guardaba sus viejos manuscritos y algunos libros.

El mentiroso (relato corto de Tobias Wolff)

Tobias Wolff, El mentiroso, relato corto

Hacia el final mi padre se pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo y yo le observaba. A veces, desde abajo, me llegaba débilmente el sonido del piano de mi madre. En ocasiones él se quedaba traspuesto en su sillón mientras yo le leía; entonces su albornoz se abría y yo veía la larga cicatriz reciente que cruzaba su estómago, roja como la sangre en contraste con su piel blanca. Se le marcaban todas las costillas y sus piernas eran como alambres.

Seré famoso (relato corto de Antonio Barnés)

Seré famoso, cuento, Antonio Barnés

o, y a escribir, leyendo. Leer y escribir. Escribir y leer. Dijo Martín Gaite que escribir es comunicar. Y es verdad. ¿Para quién escribo? Se preguntaba Aleixandre. Para los lectores. Todo escritor ansía ser leído. Es un discurso que se escribe sin interrupción, sin miedo escénico, y que espera que sea leído en silencio