Los libros de cuentos no se venden

Fernando Díaz-Plaja fue uno de los autores españoles más exitosos del pasado siglo. Formaba parte de una familia de letras (era hermano de Guillermo y de Aurora, también escritores, y tío de María José Díaz-Plaja y Guillermo Díaz-Plaja hijo, ambos periodistas).

Como periodista publicó numerosos artículos en ABC y La Vanguardia, y fue corresponsal de diversos diarios.

Profesor de universidad, periodista, escritor, historiador… Autor longevo (murió en Montevideo con 94 años) y, además, tremendamente productivo. Se cuentan por decenas sus títulos, algunos de ellos muy divulgativos. 

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Cuento de José Luis González: El ausente

 

Muchos en el lugar lo recordaban. Y eso que hacía diez años que nadie lo veía. Diez largos años en los que doña Casiana había mantenido vivo, a fuerza de lágrimas, el recuerdo del hijo ausente.

Siempre pareció que el muchacho iba a darse bueno. A los once años dejó la escuela para ayudar al padre en las talas. El hombre iba delante, tras el arado y los bueyes lentos, viejos ya. El muchacho lo seguía, depositando la simiente en la húmeda desgarradura de los surcos.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Me alquilo para soñar, un cuento de Gabriel García Márquez

ME ALQUILO PARA SOÑAR (cuento)

A las nueve de la mañana, mientras desayunábamos en la terraza del Habana Riviera, un tremendo golpe de mar a pleno sol levantó en vilo varios automóviles que pasaban por la avenida del malecón, o que estaban estacionados en la acera, y uno quedó incrustado en un flanco del hotel. Fue como una explosión de dinamita que sembró el pánico en los veinte pisos del edificio y convirtió en polvo el vitral del vestíbulo. Los numerosos turistas que se encontraban en la sala de espera fueron lanzados por los aires junto con los muebles, y algunos quedaron heridos por la granizada de vidrio. Tuvo que ser un maretazo colosal, pues entre la muralla del malecón y el hotel hay una amplia avenida de ida y vuelta, así que la ola saltó por encima de ella y todavía le quedó bastante fuerza para desmigajar el vitral.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Cuento de Raymond Carver en homenaje a Chejov: Tres rosas amarillas

Tres rosas amarillas
Raymond Carver, ilustre seguidor del cuento de Chejov

 

Chejov. La noche del 22 de marzo de 1897, en Moscú, salió a cenar con su amigo y confidente Alexei Suvorin. Suvorin, editor y magnate de la prensa, era un reaccionario, un self-made man cuyo padre había sido soldado raso en Borodino. Al igual que Chejov, era nieto de un siervo. Tenían eso en común: sangre campesina en las venas. Pero tanto política como temperalmente se hallaban en las antípodas. Suvorin, sin embargo, era uno de los escasos íntimos de Chejov, y Chejov gustaba de su compañía.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Cuento de Roberto Arlt: El gato cocido

Cuento de Roberto Arlt
Roberto Arlt

Me acuerdo.

La vieja Pepa Mondelli vivía en el pueblo Las Perdices. Era tía de mis cuñados, los hijos de Alfonso Mondelli, el terrible don Alfonso, que azotaba a su mujer, María Palombi, en el salón de su negocio de ramos generales. Reventó, no puede decirse otra cosa, cierta noche, en un altillo del caserón atestado de mercaderías, mientras en Italia la Palombi gastaba entre los sacamuelas de Terra Bossa el dinero que don Alfonso enviaba para costear los estudios de los hijos.

Los siete Mondelli eran ahora oscuros, egoístas y enteles, a semejanza del muerto. Se contaba de este que una vez, frente a la estación del ferrocarril, con el mango del látigo le saltó, a golpes, los ojos a un caballo que no podía arrancar de los baches el carro demasiado cargado.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Tres autores latinoamericanos, tres cuentos que no te puedes perder

 

Tres autores latinoamericanos, tres cuentos
Escritor y cineasta brasileño Ruben Fonseca

Tres autores latinoamericanos, tres cuentos que no te puedes perder. Latinoamérica es fecunda en narraciones breves de gran calidad. Simplemente enumerar a los mejores cuentistas latinoamericanos sería una tarea interminable. Haré algo mejor: te voy a ofrecer tres grandes historias de tres escritores latinoamericanos: el argentino Marco Denevi, el chileno José Donoso y el brasileño Rubem Fonseca.

Tres cuentos muy diferentes entre sí, que ofrezco de menor a mayor extensión.

En el primero, Marco Denevi nos presenta una historia (por no decir histeria) cargada de ironía. Una mujer pretende asesinar a su marido y, ni corta ni perezosa, se lo cuenta, para que lo sepa.

En la segunda narración, José Donoso narra la historia de un hombre que se obsesiona con una mujer con una gabardina verde, a la que ve en todas partes. 

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Cuento de Juan José Millás: Mi pierna derecha

Cuento de Juan José MillásMi padre estaba en el borde de la carretera, junto a su automóvil. Esperaba, con un bidón de plástico en la mano, que alguien lo recogiera. Yo iba en moto, con un casco que me ocultaba la cara. Me detuve junto a él sin identificarme.

-¿Te has quedado sin gasolina? -pregunté.

-Sí -respondió.

-Sube.

Mi padre subió a la moto sin haberme reconocido. Hacía cinco años que no nos veíamos, ni nos hablábamos. La última vez que nos habíamos dado un abrazo fue en el entierro de mi madre. Después, sin que hubiera sucedido nada entre nosotros, habíamos ido espaciando las llamadas telefónicas hasta que se cortó la comunicación.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Alí Babá y los cuarenta ladrones, una historia eterna

Alí Babá y los cuarenta ladrones, una historia eterna

Hoy os presentamos una de las historias más conocidas y más leídas de todos los tiempos: Alí Babá y los cuarenta ladrones. Alí Babá es una narración breve que ha enriquecido (y sigue enriqueciendo, pese a la diversidad de cuentos) la imaginación de los más pequeños.

El cuento está incluido en un libro igualmente mítico, Las mil y una noches, que fascinaba -entre otros- a Borges, porque veía en él “un cuento circular e infinito“. Hay dudas sobre si este relato formaba parte del libro en su origen, o si fue añadido por alguno de los transcriptores europeos. En realidad, eso no nos importa demasiado. Lo que importa es que es una historia que sigue funcionando y que encierra un mensaje claro en contra de la avaricia.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Cuento de John Steinbeck: Los crisantemos

Hoy es un día maravilloso para ofreceros un cuento del escritor estadounidense John Steinbeck (1902-1968), Premio Nobel de Literatura en 1962, famoso por novelas como La perla, De ratones y hombres y la siempre citada Las uvas de la ira, con versión cinematográfica de John Ford, interpretada por Henry Fonda. La recordáis, ¿verdad?

El cuento que podéis leer a continuación, “Los crisantemos”, fue publicado por primera vez en Harper´s Magazine, en el número 175 (octubre de 1937), y recopilado posteriormente en el libro de cuentos The Long Valley (1938).

El valle largo, publicado en 2009 por la editorial Navona, con traducción e introducción de José Luis Piquero González, recopila una docena de textos breves ambientados en el valle de Salinas, donde nació John Steinbeck, por los que desfilan sufridos ciudadanos (esposas, granjeros, braceros, activistas comunistas), con sus luces y sus sombras.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Ojos de perro azul, un cuento de García Márquez

Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de hacer girar el asiento, equilibrándolo sobre una de las patas posteriores. Después de eso la vi ahí, como había estado todas las noches, parada junto al velador, mirándome. Durante breves minutos estuvimos haciendo nada más que eso: mirarnos. Yo mirándola desde el asiento, haciendo equilibrio en una de sus patas posteriores. Ella de pie, con una mano larga y quieta sobre el velador, mirándome. Le veía los párpados iluminados como todas las noches. Fue entonces cuando recordé lo de siempre, cuando le dije: «Ojos de perro azul». Ella me dijo, sin retirar la mano del velador: «Eso. Ya no lo olvidaremos nunca». Salió de la órbita suspirando: «Ojos de perro azul. He escrito eso por todas partes».

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp