Una mujer espera | Relato de Miguel Bravo Vadillo

Una mujer espera, relato largo, Miguel Bravo Vadillo

Desde la cafetería Moby Dick, donde trabajo como camarero, puedo ver la parada de autobuses urbanos situada al otro lado de la calle. Sentada en el banco de la parada hay una mujer con las piernas extendidas que, cabizbaja, parece mirar sus propios pies. No sabría precisar cuánto tiempo lleva allí aquella mujer, pero, desde que me fijé en ella, he visto pasar al menos cinco autobuses, y sé de buena tinta que en esa parada no coinciden más de tres líneas diferentes.

Carta a un joven aprendiz de pájaro | Javier Santos Rodríguez

Carta a joven aprendiz de pájaro, Javier Santos Rodríguez

Mire usted y atienda bien a lo que vengo aquí a decirle. Este mundo no perdona jamás los fracasos, cierto. Sabe bien que los perdedores como yo no somos indispensables en este pozo del infierno; pero créame también ahora si le digo a usted que los pájaros chachachá llegan más bajo aun, y que jamás serán visionarios ni profetas, aunque los llamen la vanguardia, las cotorras salvajes, los guacamayos, el pavo real.  

Que la culpa es de la guerra | Un relato corto de José Luis Ibáñez Salas

La cosa está muy jodida, señora monja, me la tengo que llevar de aquí, no me mire usted así, yo no tengo la culpa que la culpa es de la guerra, de que los suyos se hayan levantao y yo no tengo más remedio que hacer lo que a mí me dicen y llevármela a lo del sindicato, así que deje de poner esa cara y compréndame a mí también, que yo también tengo lo mío, que mira que tener que venirme yo con lo que yo he sido a detenerla a usted, a una monja,

El abandono

El abandono, relato, Francisco Rodríguez Criado

n abandono que le obliga, todavía en la sala del aeropuerto, a retirarse cabizbajo para hacer sus cosas, trabajo y más trabajo, pero no sin antes telefonear a Marta, a quien hace meses que no ve, para preguntarle cómo le va la vida y si puede visitarla esa noche, necesita hablar con ella, tumbados los dos en esa cama tan espaciosa y tan conocida, esa cama en la que fumar un cigarrillo antes y después de cada efluvio de amor

Truman Capote y un cuento rescatado del olvido

A Truman Capote se le conocoe por su novela A sangre fría y por su novela corta Desayuno en Tiffany’s (Breakfast at Tiffany’s), amén de sus relatos recogidos en Música para camaleones. Escribió también otros títulos muy populares como Retratos. Su obra, no siendo extensa, es notable y variada. Incursionó en el relato, en la entrevista y el periodismo. Le asignan con alguna imprecisión y vaguedad conceptual, ser uno de los progenitores del llamado “nuevo periodismo”. La gran crónica literaria de su autoría fue sin duda A sangre fría. Para ello se trasladó a Kansas y hurgó en los archivos policiales de un caso de homicidio que terminó en pena de muerte.

Gente difícil. Un cuento de Chéjov

El cuento “Gente difícil”, del maestro ruso Antón Chéjov(1860-1904), narra como ningún otro ese tipo de violencia verbal que se da en algunas familias, y que no obedece sino a una forma de ser anhela las vivencias dramáticas.

En esta historia corta, el joven estudiante Piotr le pide dinero a su madre, Yevgraf Ivánovich, para irse en el tren a Moscú, donde se dispone a seguir sus estudios. El dinero que el padre ha de darle al hijo genera un conflicto que sacude a toda la familia…

Terror | Un cuento de Vladimir Nabokov

terror, cuento de miedo, nabokov

«Cuando mencioné sensaciones tan extrañas, la gente observó, muy acertadamente, que el sendero que había elegido conducía directamente al manicomio. De hecho, más de una vez, muy avanzada la noche, tanto me demoré ante mi imagen reflejada que un sentimiento atroz me sobrecogió y no tardé en apagar la luz. Sin embargo, al día siguiente, al afeitarme, jamás me asaltaban dudas con respecto a la realidad de mi imagen»

Silencio rumoroso | Una historia literario-musical de Miguel Bravo Vadillo

relato piano, Miguel Bravo Vadillo

Desde que era apenas un adolescente no he podido tocar nada que haya tocado antes otra persona. Un ejemplo típico sería el pomo de una puerta. Desde luego, adoro las puertas que se abren gracias al empleo de sensores, pero estas solo las encontramos en algunos edificios públicos y en grandes locales comerciales; el resto de puertas, la inmensa mayoría, las abro, siempre que es posible, utilizando un pie o un codo.