Relato de Miguel Bravo Vadillo sobre la Muerte: Saraband

Relato corto sobre la muerte

La llamada de la Muerte, representada en forma de esqueleto con capa, una afilada guadaña y cara de pocos amigos, es un tema muy recurrente en la literatura. Esta imagen, que procede de la mitología griega, ha llegado hasta nuestros días y son muchos los escritores que recurren a ella para escribir sus narraciones. Un ejemplo podría ser “El gesto de la muerte”, de Jean Cocteau, seleccionado por María Carvajal para nuestra sección Los 1001 Mejores Cuentos de la Historia.

El último ejemplo, más cercano en el tiempo, es este relato corto de Miguel Bravo Vadillo, “Saraband”, que mezcla el habitual toque tenebroso en este tipo de relatos con ciertas dosis de humor. Una historia breve ambientada en la Nochebuena de 1723 que seguramente os arrancará una sonrisa.

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Cuento de Eduardo Mallea: Conversación

cuento de Eduardo Mallea

Eduardo Mallea (1903-1982) fue uno de los escritores argentinos más importantes del siglo XX. Compaginó su trabajo como diplomático con la escritura de ensayos y narraciones.

Se le tiene por precursor del existencialismo en Hispanoamérica en los años 30 y 40 del pasado siglo, antes incluso de que Sartre contribuyera a ponerlo de moda en Europa.

Hoy os ofrezco uno de sus cuentos, “Conversación”, incluido en su libro La ciudad junto al río inmóvil (1936). “Conversación” consiste en eso mismo, en una conversación, a priori intrascendente, entre un hombre y una mujer  mientras se toman un whisky en un bar. A pesar de la falta de acción del relato, asistimos a su lectura con incipiente interés por conocer su resolución.

Jorge Luis Borges y Eduardo Mallea colaboraron desde 1931 a 1944 en la revista Sur, fundada por Victoria Ocampo (hermana de Silvina Ocampo). Fue en aquella época cuando ambos mostraron sus discrepancias artísticas. Recordemos que por aquella época Mallea era el maestro consagrado, mientras que Borges aún no había “despuntado” del todo, aunque ya en 1944 recibió el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

Y no me enrollo más. ¡Ahora toca leer el cuento de Mallea! 🙂

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Cuento catalán: Hecho de armas, de Pere Calders

“Yo entiendo que la literatura juvenil debe dar cabida a los buenos autores que escriben con los jóvenes en mente, pero no menos, en ningún caso, a los buenos autores en general que escriben con pericia formal, buen estilo y capacidad de sorpresa. El paso de la adolescencia a la edad adulta debe hacer sin más andaderas que las necesarias, aunque para evitar naufragios convenga ajustar la dificultad de los textos. Calders es una buena opción, con la ventaja que le da el hecho de dominar, sobre todo, una forma breve como la del cuento. Por eso es un clásico de las aulas catalanas, pero no debería quedar confinado a ellas”.

Darabuc, “Pere Calders, maestro del cuento y la ironía”.

Fuente de la cita.

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Cuento de terror de Rossi Nik Vas: La sombra de la vela

Allí donde se abrazan los vientos, aquellos furiosos y también los suaves, bajo la luna llena de una noche fría de febrero, no se veía a nadie por el sendero de las afueras del pueblo. Sus habitantes se habían quedado acurrucados al lado de las chimeneas. Brillaba mojado por la tormenta solo el viejo techo de la villa al final de todo, que parecía abandonada. Únicamente la sombra de la tenue llama de una vela que se movía intermitentemente tras las cortinas revelaba la existencia de su peculiar poblador, el viejo soltero Francesco Malvagi.

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Cuento humorístico de Mark Twain: El periodismo en Tennessee

El médico me dijo que un clima sureño mejoraría mi salud, así que me fui a Tennessee y conseguí un puesto en el Morning Glory and Johnson Country Warwhoop como editor asociado.

Cuando me presenté a trabajar, encontré al editor en jefe sentado en una silla de tres patas, echado hacia atrás, con los pies sobre una mesa de pino. Había otra mesa de pino en el cuarto y otra silla maltrecha, y las dos estaban medio enterradas bajo periódicos y recortes y hojas manuscritas. Había una caja de madera con arena, salpicada de colillas de cigarros y bocados de tabaco mascado y una estufa con la puerta colgándole de la bisagra superior. El editor en jefe tenía una levita negra de faldones largos y pantalones de lino blanco. Sus botas eran pequeñas y bien lustradas. Llevaba una camisa arrugada, un gran anillo de sello, un cuello levantado pasado de moda y un pañuelo a cuadros con las puntas colgando. Podría fecharse el atuendo en 1848.

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Cuento de Leonid Andreiev: La nada

Ernesto Bustos Garrido ha elegido como otro de sus arranques (o inicios) literarios preferidos el que abre el cuento LA NADA, del escritor ruso Leonid Andreiev.

Damos la narración completa después de la introducción de Bustos Garrido, que justifica por qué el inicio del relato de Andreiev es uno de sus arranques preferidos.

Y al final ofrecemos un cuento popular latinoamericano: Pedro Urdamales engaña al Diablo.

LA NADA es un cuento breve de tintes tragicómicos. Recomiendo otra narración (larga) más realista sobre la muerte escrita por otro grande de la literatura rusa. Me refiero a La muerte de Ivan Ilich, de Tolstói.

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Cuento de terror de Abelardo Castillo: Mis vecinos golpean

Mis amigos, los buenos amigos que ríen conmigo y que acaso me aman, no saben por qué, a veces, me sobresalto sin motivo aparente, e interrumpo de pronto una frase ingeniosa o la narración de una historia y giro los ojos hacia los rincones, como quien escucha. Ellos ignoran que se trata de los ruidos, ciertos ruidos (como de alguien que golpea, como de alguien que llama con golpes sordos), cuyo origen está al otro lado de las paredes de mi cuarto.

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Cuento de Julio Cortázar: Una flor amarilla

Volvemos a Julio Cortázar, uno de los cuentistas más socorridos de este blog. Y lo hacemos con uno de mis cuentos preferidos de entre los suyos: “Una flor amarilla”.

El relato recoge una conversación entre el personaje narrador con un tipo al que conoció en un bistró, un hombre que estaba borracho, que es cuando –al parecer– uno dice siempre la verdad. Y la verdad, según este personaje, es que todos somos inmortales.

El personaje innominado narra a su vez que conoció en el autobús a un chico de trece años y desde el primer momento tuvo la certeza de que ese chico era él… en su juventud. Una historia delirante –o quizá no– sobre la inmortalidad narrada con la habitual pericia de Julio Cortázar.

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Cuento de Benito Pérez Galdós: El don Juan

La figura del donjuán ha sido tratada por muchos autores, cada cual con un estilo y una intencionalidad propia. Lo hicieron Zorrilla, Torrente Ballester, Tirso de Molina… En este caso es el gran escritor Benito Pérez Galdós, autor de una vasta e importante obra literaria en la que destacan los Episodios Nacionales, quien nos entrega un cuento tragicómico de un donjuán, quizá más en su imaginación que en la realidad.

El relato, narrado en primera persona, narra las malandanzas del donjuán de turno, que cae hechizado bajo el influjo de una hermosa dama. Se supone que don Juan sabe siempre lo que hay que hacer para enamorar a una mujer, ¿verdad? Bueno, tal vez no siempre…

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Cuento de los hermanos Grimm: El fiel Juan

Érase una vez un anciano Rey, se sintió enfermo y pensó: “Sin duda es mi lecho de muerte éste en el que yazgo”. Y ordenó: “Que venga mi fiel Juan”. Era éste su criado favorito, y le llamaban así porque durante toda su vida había sido fiel a su señor. Cuando estuvo al pie de la cama, díjole el Rey:

–Mi fidelísimo Juan, presiento que se acerca mi fin, y sólo hay una cosa que me atormenta: mi hijo. Es muy joven todavía, y no siempre sabe gobernarse con tino. Si no me prometes que lo instruirás en todo lo que necesita saber y velarás por él como un padre, no podré cerrar los ojos tranquilo.

–Os prometo que nunca lo abandonaré –le respondió el fiel Juan–, lo serviré con toda fidelidad, aunque haya de costarme la vida.

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