Relato corto de Soledad García Garrido: Salmones

Relato de Soledad García Garrido

He aprendido a nadar a contracorriente. Remonto, como un salmón, el curso del río cada día. Se lo digo a mi hija sin convencimiento. No le cuento que son aguas negras, turbias, como si el limo estancado escalara para dar dentelladas a su superficie y quisiera contaminar el río.

Relato de Ángel Estrada: Cuento de Pascua

Cuento de Pascua, Ángel de Estrada

Después de muchos años, le veía en la Iglesia, de pie, a mi lado, y del fondo de mis recuerdos le evocaba cuidando a sus cabras entre los cercos del camino. Sus interjecciones violentas y sus dichos pintorescos han quedado entre moreras y cinacinas con nuestros gritos de colegiales en libertad.

Relato largo de Robert Musil: La portuguesa

La Portuguesa, Robert Musil, cuento

En muchos documentos figuraban con el nombre Delle Catene, pero en otros como los señores Von Ketten. Procedentes del norte, se habían detenido en el umbral del Mediodía. Según sus conveniencias hacían valer la filiación alemana o la latina, pero la verdad era que sólo se sentían ligados a sí mismos.

Foto en blanco y negro | Rafael Garcés Robles

fotografía en blanco y negro, foto en blanco y negro

Encontré aquella fotografía en “blanco y negro” que tantos años había buscado. Estaba refundida en aquel libro que nunca terminé, y justo marcaba el último capítulo, el mismo que, en el momento de cerrarlo desprevenidamente agobiado y confundido por un final que no aspiraba leer porque ahondaría más mis penas del desamor.

La luna roja. Relato corto de Roberto Arlt

luna roja, relato de Robert Arlt

Nada lo anunciaba por la tarde.
Las actividades comerciales se desenvolvieron normalmente en la ciudad. Olas humanas hormigueaban en los pórticos encristalados de los vastos establecimientos comerciales, o se detenían frente a las vidrieras que ocupaban todo el largo de las calles oscuras, salpicadas de olores a telas engomadas, flores o vituallas.

Fulgencio Carranza | Un relato de Antonio Cerezo

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No sé por qué no me hizo caso. Se lo advertí infinidad de veces. Pero no; tenía que dejarse llevar por sus impulsos, por la influencia de sus amigos. Es cierto que no somos una familia acaudalada, pero tenemos un hogar estable; los niños están en un buen colegio, nos damos ciertos lujos que no cualquiera tiene.

Lluvia. Un relato de Antonio Cerezo

lluvia, relato de Antonio Cerezo

Estaba tendida boca arriba con los ojos muy abiertos regados por la lluvia; mojados un poco también por las lágrimas de su impotencia. La reconoció inmediatamente; cómo no habría de reconocerla si tantas veces la había visto en las canchas. Cómo no habría de reconocer a la campeona nacional de tenis si en muchísimas oportunidades la había admirado por su entrega total en el juego y por su deslumbrante belleza. La tomó por los hombros e intentó calmarla.