En los restaurantes, nada más sentarse, mi padre le pedía al camarero pan con aceite a modo de examen. “Si el aceite es bueno, la calidad de la cocina también lo será”, razonaba. Un día invitó a su hermano Alfredo a comer en «el restaurante con el mejor aceite de todo Jaén”. A mi tío … Sigue leyendo
Tras publicar hace unos días el relato «El guardavía», de Charles Dickens, recordé que yo mismo había publicado, hace bastantes años, en el libro Un elefante en Harrods, un cuento de temática similar (aunque muy diferente, a la larga, de la propuesta de Dickens).
El cuento se llama «Los trenes fantasma», y lo comparto hoy con vosotros.
David vivía felizmente con su mujer en una masía rodeada de prados azules. Era leñador y propietario de una fábrica de sonrisas de madera que su padre, antes de morir, le había dejado en herencia. De él heredó también dos inmensas fincas de tierras fértiles en la ladera del monte. Allí sacaba todos los años una buena cosecha de jamones y huevos de corral.
El incendio que desde hace días asola parte de la Sierra de Gata, en Extremadura, ha supuesto un fuerte impacto para sus habitantes, muy arraigados a la tierra y en permanente contacto con la naturaleza. Desde allí nos llegan estos versos escritos por uno de sus vecinos que llora la pérdida de la riqueza natural de un paisaje que, con suerte, tardará años en recuperarse.
Las ciudades también duelen y cuanto antes lo asumamos será mejor. Algo más para añadir a la lista de cosas que nos torturan. Qué frágiles somos. Hay una frase que dice que al lugar donde fuimos felices no se debe volver. Supongo que porque nunca nada es lo que era y porque, desgraciadamente, la felicidad no se repite.
Victoria Mera, autora del libro Universos mínimos. Imagen cedida por la autora
LAS ENTREVISTAS DE NARRATIVA BREVE
Victoria Mera
Universos mínimos (Norbanova, 2015)
Por María Carvajal
Victoria Mera. (Cáceres, 1985). Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada. Ha vivido durante un año en Rouen (Francia) y otro en Braga (Portugal) gracias a becas de su universidad. Su primer poemario en solitario se titula Rutas de Vuelo, publicado por Ediciones Oblicuas en 2013. Además, ha sido publicada en 3×3, Colección de Poesía, 4 (Editora Regional de Extremadura), en Taller de la Poesía y del Relato, Antología 2011 (Editora Regional de Extremadura, 2012) y Trece (Rumorvisual, 2010). Ha colaborado en las revistas literarias Generación espontánea, Ágora-Papeles de Arte Gramático, El coloquio de los perros, Fábula, Ventana sur (Cuba), Papalotzi (México), Ombligo (México) y Norbania. Su estilo ha sido definido como una «minuciosa arquitectura literaria» y sus poemas «frescos y llenos de poesía».
Microrrelato de Chelo Pineda Pizarro: Historias de la carnicería 1: La mortaja
La madre se encargó de decirles a todos que cuando llegara la hora de su muerte, encontrarían su mortaja envuelta en una funda de plástico en el primer cajón de su armario.
Rotos de dolor sus hijos se apresuraron a cumplir el último deseo de la difunta. Abrieron la gaveta y en ella encontraron un envuelto que les llenó de asombro. Un traje de faralaes de color rojo y lunares blancos, acompañado de mantoncillo, pendientes, peineta y tocado de flores. Se miraron un poco asombrados, pero enseguida una gran sonrisa iluminó sus rostros. Su madre había sido una mujer alegre y vitalista, amante de la feria de abril y del camino rociero. Si ella así lo había dispuesto, no había lugar a vacilaciones.
Qué más puedo desear esta mañana en la que no me duele nada y tú me quieres y una golondrina aquí a mi lado dice: -soy la dueña del aire- y yo la creo.