Anecdotario literario

Gabriel García Márquez

“Estábamos en San Francisco con Mario (Vargas Llosa). Él me dijo que escribía de tal hora a tal hora, y ese tipo de cosas. Al final yo le dije: Mirá, lo que pasa es que vos tenés con la literatura relaciones conyugales. Para mí es una puta. Si viene, viene. Mario se sienta a escribir, y si no le salen bien las cosas, putea y sigue. Yo no. Yo me pararía, me iría a pasear, y volvería al otro día para ver si la cosa estaba a punto”.

6 microrrelatos chilenos

6 microrrelatos chilenos

La niña tropezaba y lloraba; lloraba y tropezaba; gemía y lloraba; tropezaba y gemía. De sus ojos ya no fluían lágrimas; de sus ojos solo brotaban ríos de pena. Y la sorbía y la sorbía, con el ruido de la niñez, porque pañuelo no llevaba. A veces se pasaba la manga de su chalequita para limpiar sus mocos. Salía del cementerio. La llevaba de la mano una mujer mayor, con cara de carcelera y vestida con hábito de color café.

Relato de brujas de Rossi Vas: La amada de Constantino Urriaga

relato de brujas

En la mesita de noche del dormitorio, estaban esparcidas varias fotos en las que Constantino y su amada disfrutaban mutuamente de su compañía. Tenían caras de felicidad. No obstante, eso no era del todo cierto. Stella estaba obsesionada por los viajes misteriosos, y aun más por el libro que quería escribir sobre ello. Discutieron mucho, pero al final ella se fue de viaje sin su consentimiento.

Pedro Páramo, de Juan Rulfo

Pedro Páramo, Juan Rulfo

El fragmento escogido en Pedro Páramo, de Juan Rulfo, es para mí como el esbozo de una pintura magistral que no se ha realizado todavía. El conjunto de frases y palabras esparcidas en el texto más parece el bosquejo sinuoso del entorno que será en más parte estelar del proceso narrativo. El espacio físico del lugar (¿Comala?) pone el marco indicado que contextualiza la historia. La descripción de los momentos es el hilo conductor del relato.

Relatos cortos (para sobrevivir al coronavirus)

relatos cortos, coronavirus

Vivimos tiempos difíciles, sometidos como
estamos a la tiranía del coronavirus, que se cobra nuevas vidas día a día, sin
que dispongamos (todavía) de una vacuna que pueda frenarlo. Mientras dure la
epidemia, poco podemos hacer los escritores más allá de escribir y compartir
nuestros textos.