Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia: “Los asesinos”, de Ernest Hemingway

cuento de Ernest Hemingway, los asesinos

El escritor Diego Muñoz Valenzuela nos recomienda un cuento clásico de la literatura norteamericana, “Los asesinos”, de Ernest Hemingway. 

LOS ASESINOS, un cuento de Ernest Hemingway

La puerta del restaurante de Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron al mostrador.

-¿Qué van a pedir? -les preguntó George.

-No sé -dijo uno de ellos-. ¿Tú qué tienes ganas de comer, Al?

-Qué sé yo -respondió Al-, no sé.

Afuera estaba oscureciendo. Las luces de la calle entraban por la ventana. Los dos hombres leían el menú. Desde el otro extremo del mostrador, Nick Adams, quien había estado conversando con George cuando ellos entraron, los observaba.

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Libro digital en Amazon: “Siete minutos”

siete minutos
Siete minutos. Libro digital de Francisco Rodríguez Criado (Amazon, 2012). A la venta en Amazon

La publicación de Siete minutos (2003) en La Bolsa de Pipas, en su colección La Guantera, dirigida por el escritor Román Piña, me supuso una pequeña gran alegría. Era la primera vez que publicaba fuera de Extremadura, circunstancia que me facilitó la posibilidad de que nuevos lectores, lectores de fuera de mi región natal, pudieran leer e interesarse -en mayor o menor medida- por mis cuentos breves. El libro tuvo una acogida más que aceptable, con reseñas en Babelia (El País), Abc CulturalEl Mundo (en su edición balear), EL PERIÓDICO Extremadura , Diario HOY y en otras muchas publicaciones literarias.

Releer Siete minutos me ha supuesto un viaje emocional al pasado, que arranca, de algún modo, con el atentado de las Torres Gemelas, ocurrido horas antes de que yo comprara el piso al que me fui a vivir y en el que escribí la mayoría de las historias incluidas entre sus páginas. 

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Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia: “Ajedrez”, de Kjell Askildsen

Antonio Sánchez, propietario de la librería El Buscón (Cáceres), especializada en libros nuevos y de segunda mano, ha elegido el cuento breve “Ajedrez“, de Kjell Askildsen, un maestro de la narrativa breve que cada vez va teniendo más lectores en España.

“Ajedrez” está incluido en la antología de cuentos Últimas notas de Thomas F. para la humanidad (Premio de la Crítica noruega, 1983), publicado en España por Lengua de Trapo.

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Microrrelato escondido: Alabanza de la castración

Orígenes
Teólogo Orígenes

 

En el ensayo de Michael Onfray, Tratado de teología (Compactos Anagrama, 2006), he encontrado otro microrrelato escondido. Ya sabéis a qué me refiero: a esos fragmentos entresacados de ciertas obras que pueden ser leídos como si de microrrelatos se tratara (aunque no fueran redactados con esa intención).

El párrafo en cuestión abre el apartado del segundo capítulo del libro, y se titula “Alabanza de la castración”.

 

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Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia. “La casa de Asterión”, de Borges

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Jorge Luis Borges, en la portada de la biografía Borges. A Life, de Edwin Williamson

En la entrevista que le hice recientemente a la poeta Victoria Mera le pedí que nos recomendara un cuento. Su elección fue “La casa de Asterión”, de Jorge Luis Borges, incluido en su mítico libro El Aleph, publicado por la editorial Losada en 1949. 

LA CASA DE ASTERIÓN

(cuento)

Jorge Luis Borges

Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.

Apolodoro: Biblioteca, III,I

 

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)* están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.

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Cuento breve recomendado: “Epitafio de una perra de caza”, de Petronio

La Galia me vio nacer, la Conca me dio el nombre de su fecundo manantial, nombre que yo merecía por mi belleza. Sabía correr, sin ningún temor, a través de los más espesos bosques, y perseguir por las colinas al erizado jabalí. Nunca las sólidas ataduras cautivaron mi libertad; nunca mi cuerpo, blanco como la nieve, fue marcado por la huella de los golpes.

Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia (132): “La partida”, de Franz Kafka

En marzo de 2013, el diario El País les preguntó a varios especialistas en microrrelatos cuáles eran sus piezas preferidas. La escritora argentina Ana María Shua optó por el microrrelato “La partida”, de Franz Kafka (que puedes leer al final), porque

Los microrrelatos no son como los campeones de tenis,una categoría en la que el mejor le gana a todos los demás. Por eso tengo cientos de micros favoritos. Kafka fue un gigante del microrrelato, y su texto me sirve para demostrar qué poca relación hay entre este género y un twitter… Y cómo se puede jugar con la ambigüedad, la multiplicidad de sentidos y la angustia en menos de diez líneas.

Cuento breve recomendado: “Otro”, de Luisa Valenzuela

Ella va caminando por el parque, su pelo al viento, cuando aparece el otro surgido de la nada. Un muchachito con idénticos pantalones negros y la cara totalmente pintada de blanco, una máscara sobre la cual de manera inexplicable se sobreimprime la máscara de ella: sus mismas cejas elevadas, sus ojos azorados. Ella sonríe con timidez y él le devuelve exactamente la misma sonrisa en un juego de espejos. Ella mueve la mano derecha y él mueve la izquierda, ella da un paso amplio y él da el mismo paso, el mismo modo de andar, los idénticos gestos, las cadencias.

Cuento breve: “El mar”, de Ana María Matute

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Ana María Matute. Fuente de la imagen

 

Se están cometiendo muchos errores con los niños, se les está quitando la capacidad de imaginar, se les está quitando la isla desde muy niños, lanzándoles al mar. Cada vez dura menos la infancia, pero tampoco se logra a cambio una madurez. Son niños expulsados muchos de ellos, lo que yo llamo adolescentes con cara de náufragos. Hay mucho niño náufrago, adolescentes que a lo mejor ya tienen 40 años, pero no han sabido madurar. Se está educando muy mal. Les quitan la capacidad imaginativa. Por ejemplo, la televisión. No estoy en contra de ella, sino de su uso. Tampoco hablo de la violencia, un niño siempre lleva dentro la violencia, y si no le compran pistolas las fabrican con las pinzas: mis hermanos lo hacían. La televisión les ha hecho perezosos, se lo dan todo hecho, los personajes, las músicas, los colores. Entre el cómic y la tele lo tienen todo. La lectura en cambio es una fábrica de sueños. Yo de niña me imaginaba los personajes, las ciudades. Tenía una idea fabulosa de la ciudad de Copenhague por lo que leía en Andersen, y cuando realmente la conocí, encontré mi sueño. Había un ilustrador ruso del siglo pasado que nunca pintaba al protagonista, lo ponía de espaldas para que el lector lo imaginara. O sea, que si además de ver las películas de dibujos leyeran… Pero no, están amorrados a la televisión todo el día. Yo recuerdo que cogía libros de la biblioteca de mi padre y no entendía nada, pero lo inventaba a mi modo.

Ana María Matute

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