Opiniones de un corrector de estilo (7): Cuidado con las perífrasis

Cuidado con las perífrasis

Ya sé que a algunas personas compulsivas les resulta muy tentador escribir más de lo necesario, pero a veces ese exceso con las palabras se paga. Si no quieres recargar tu texto, si no es tu intención hacerlo ampuloso, no abuses de las perífrasis verbales, esas construcciones sintácticas formadas por dos o más verbos que funcionan como núcleo del predicado. 

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Opiniones de un corrector de estilo (4): Corregir, sí, pero ¿hasta qué punto?

La tarea del corrector es tan humilde como antipática: debe esforzarse por indicarle al autor los errores ortográficos, gramaticales, sintácticos, lingüísticos, etcétera, que ha cometido durante la redacción de su escrito. Pero el corrector de estilo no debe excederse en su antipatía: su objetivo es mejorar el texto, no hacer sangre.

Opiniones de un corrector de estilo (3): Un corrector de estilo es una persona

Hay algo que deberíamos tener claro a estas alturas: un corrector de estilo es una persona. Muchos nos confunden con la herramienta del procesador de textos (por ejemplo, Microsoft Word), la que se encarga de corregir –o al menos señalar– las incorrecciones encontradas en el archivo. Pondré un ejemplo de cómo trabaja dicho motor.

Opiniones de un corrector de estilo (2): Un corrector de estilo no es un negro literario

Para empezar no está mal decir lo que no es un corrector de estilo: un negro literario. Tampoco es la persona encargada de reescribir un texto (a no ser que medie un acuerdo previo entre el autor y él). El objetivo del corrector de estilo es aliviar los textos de incorrecciones y ajustarlo a las normas del lenguaje escrito (o lo que es casi lo mismo: del lenguaje culto).

Opiniones de un corrector de estilo (1)

A todo escritor, al margen de su calidad, le conviene contar con la ayuda de un corrector de estilo: a los que no son muy hábiles redactando, porque quieren mejorar la legibilidad y exposición de sus escritos; a los que tienen un nivel de redacción muy bueno, porque aspiran a la excelencia.