Miles de cuentos completos gratis (infantiles, anónimos, de amor, rusos, latinoamericanos…)


La intensidad de un cuento no es producto obligado, como ha dicho alguien, de su corta extensión; es el fruto de la voluntad sostenida con que el cuentista trabaja su obra. Probablemente es ahí donde se halla la causa de que el género sea tan difícil, pues el cuentista necesita ejercer sobre sí mismo una vigilancia constante, que no se logra sin disciplina mental y emocional; y eso no es fácil.

Julio Cortázar, Apuntes sobre escribir cuentos

¿Has acabado aquí buscando cuentos? Pues bienvenido: estás en el sitio adecuado en el momento adecuado. Narrativa Breve lleva más de diez años publicando cuentos cortos en la red. En esta página en la que te encuentras hemos decidido segmentar los cuentos por temática, nacionalidad o por la edad potencial de los lectores.

Aquí leerás cuentos anónimos, cuentos latinoamericanos, norteamericanos, españoles, infantiles, para adolescentes, para adultos, eróticos, de terror o misterio, de humor, sobre fútbol, clásicos, modernos, sobre hombres y mujeres, etc. Relatos de autores consagrados como Marco Denevi, Jorge Luis Borges, Ernest Hemingway, Mario Benedetti, Juan José Millás, Juan José Arreola, Jack London, Ambrose Bierce, Oscar Wilde, Raymond Carver… ¡Hay miles de cuentos completos gratis! Así que no te extrañe si están aquí, esperándote, gran parte de los mejores cuentistas.

Es más, te diremos que incluso publicamos cuentos escondidos, que son esas narraciones que Alberto Manguel ha detectado en obras de mayor extensión, escritas como por casualidad (pues no era intención del autor escribir un cuento con entidad propia).

A los textos narrativos que aquí puedes leer les llamamos “cuentos”, pero no somos maniáticos. Son, si lo prefieres, relatos cortos o relatos breves, narraciones cortas o narraciones breves, prosas narrativas, etc. También publicamos microrrelatos (o minificciones). Y si demandas alguna sección que crees enriquecería este portal de relatos, no dudes en contactar con nosotros.

Abajo hemos seleccionado algunos de nuestros libros de cuentos preferidos.

¡Gracias por leerlos! Disfruta de la lectura de estos cuentos.

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Cuentos, el arte de contar historias cortas

La literatura es un arte, y como todo arte, varía en su forma. Prácticamente todas las culturas del mundo han dado pie a sus propios los relatos breves, que transmiten herencia y tradición. Muchos de estos cuentos pasan de la forma oral a la escrita, y evolucionan hasta convertirse en narraciones cortas de gran influencia y popularidad internacional.

¿Qué es el cuento?

Un cuento es una narración literaria, caracterizada por ser su brevedad. Pero su brevedad no impide que pueda transmitir muchísimo en cada una de sus páginas. Desde el terror a la aventura, pasando por el amor y la fantasía, todo puede ser descrito vívidamente en un cuento.

El cuento es parte intrínseca de la humanidad, desde sus tiempos más antiguos. El hombre es un ser social por naturaleza, y de su sociabilidad nace la necesidad de narrar experiencias y tradiciones a las generaciones futuras.

Primero, estas narraciones fueron de naturaleza oral, ya que no se conocía o no se practicaba la destreza de la escritura. El cuento transmitido por vía oral sobrevivió el tiempo suficiente como para cambiar su naturaleza por completo, es decir, se convirtió en narración escrita.

Igualmente, el cuento puede ser visto como lo más básico en el área de la escritura creativa, ya que su brevedad puede hacerlo palidecer frente a la extensa novela, por ejemplo.

Sin embargo, en muchos casos el cuento puede decir lo mismo o incluso más que una larguísima novela.

Este tipo de relato es cultivado por numerosas personas, desde el mejor de los escritores hasta un niño de escuela primaria, pues nace de la imaginación, de la creatividad, y de la cultura heredada.  Por esos motivos, un cuento es, en muchos casos, la primera manifestación literaria de un niño.

Aunque pueden tener una connotación notablemente infantil, no todos se limitan a esto: hay cuentos de todo tipo y para todos los gustos. Para encontrar el que más se adapte a nuestro gusto literario, conviene ir asimilando el género. Y para ello, cómo no, hay que leer, leer, leer todo lo posible.

Y ese es nuestro objetivo en Narrativa Breve: ofrecerte miles de cuentos completos gratis.

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El cuento infantil

Todo niño debería tener la experiencia de adentrarse en la lectura de cuentos desde la más tierna infancia. Para los pequeños, los cuentos son ventanas a mundos que les son muy lejanos, pero de los cuales pueden aprender bastante.

Animales antropomórficos, fantasía, moralejas y enseñanzas son elementos muy típicos en los cuentos infantiles. A nivel pedagógico, leer relatos breves es fundamental para el desarrollo cognitivo de los niños.

Aunque no todo es simplemente institucional, los infantes aprenden sus primeras lecciones de vida gracias a los cuentos. Así, un pequeño que viva en una región tropical puede darse cuenta de que no todos los lugares son iguales cuando lea en uno de sus cuentos que en otras partes del mundo nieva.

Peter Pan, cuentos infantiles
Peter Pan

Esta capacidad de diferenciar y comparar es natural durante la infancia, aunque se desarrolla muchísimo más gracias a la lectura. Un niño o una niña pueden adquirir sus primeros conocimientos sobre historia, geografía, cultura, valores y deberes mediante narraciones.

Dependiendo del país, la región e incluso la religión, la temática de los relatos cortos infantiles puede variar. Sin embargo, hay algunos cuentos que son mundialmente famosos y utilizados como un estándar.

Algunos de estos cuentos internacionalmente conocidos son Caperucita Roja, Los Tres Cerditos, La Bella Durmiente, Ricitos de Oro, Blancanieves y Peter Pan.

Leer dos historias de primarias para niños

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La universalidad del cuento

Como ya especificamos, el cuento posee una gran influencia cultural y regional. Gracias a la globalización, a la relevancia literaria de ciertos autores y a la influencia cultural de algunos países, los relatos acaban perteneciendo a todo el mundo y no a un solo país o autor.

No nos referimos solo a cuentos infantiles, pese a que estos son los más populares. Pero, en cualquier caso, nadie puede hablar de literatura infantil sin mencionar a los grandes cuentistas Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm.

El primero, de origen danés, es considerado uno de los pilares del relato corto infantil. Durante sus sacrificados años como escritor, redactó una gran variedad de cuentos, muchos de los cuales se encuentran entre los más conocidos del mundo.

La Sirenita, El Patito Feo, El Soldadito de Plomo y Pulgarcito, emblemas de la tradición narrativa para niños,sonalgunos de loscuentos de Hans Christian Andersen más conocidos. Para la literatura danesa, Andersen es un representante de gran importancia, y, sin duda alguna, es el más famoso.

Andersen, con un estilo de escritura que mezcla tragedia, melancolía y felicidad, ha sido parte de la infancia de todos nosotros. No importa si un niño nace en Japón, a miles de kilómetros de Dinamarca, es muy probable que lea un cuento de Hans Christian Andersen.

Por otro lado, tenemos a los legendarios hermanos Grimm, creadores de un gran número de relatos que hoy en día se han convertido en clásicos. Jacob y Wilhelm, como se llamaban los hermanos, transformaron la percepción que se tenía del cuento infantil.

Semejante logro no debe ser subestimado: los Grimm dieron vida a Blancanieves, La Cenicienta, Hansel y Gretel, Rapunzel, La Bella Durmiente y a muchos otros.

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Todos Los Cuentos De Los Hermanos Grimm
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Todos Los Cuentos De Los Hermanos Grimm
  • Jacob Grimm, Wilhelm Grimm
  • Editor: Rudolf Steiner
  • Edición no. 1 (01/02/2015)
  • Tapa blanda: 704 páginas
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Los cuentos de los hermanos Grimm
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Los cuentos de los hermanos Grimm
  • Editor: TASCHEN
  • Tapa dura: 192 páginas
Rapunzel
  • Hermanos Grimm
  • Editor: Selector, S.A. de C.V.
  • Tapa blanda: 80 páginas

Su uso del folclore alemán, del cual obtenían su inspiración, convirtió lo que pudieron haber sido simples historias regionales en clásicos de la literatura mundial.

Las obras de estos autores trascendieron el relato oral e incluso el escrito, ya que en muchas ocasiones han sido representados en otros medios de difusión: radio, cine, televisión, videjuegos, cómics… 

Ahora bien, siendo Andersen danés y los Grimm alemanes, es innegable que sus narraciones trascendieron tiempo, idiomas y fronteras. Por ejemplo, un niño alemán puede leer Blancanieves y entenderla igual que un niño chileno.

El cuento, como expresión literaria, puede viajar fácilmente alrededor del mundo. Por supuesto, no viaja solo, lleva a todos sus lectores con él. Su poder es tal, que acerca a Europa a los confines del mundo, sin necesidad de pasaportes.

Y es que el cuento no necesitó de ningún documento de viaje para ir a de Asia a Europa, y de Europa al resto del mundo, simplemente por mencionar una ruta.

El cuento estadounidense

El repertorio de cuentos y autores es impresionante en cualquier rincón del planeta. El relato corto es universal, como también lo son sus creadores. Uno de los países más destacados en la escritura de cuentos literarios es Estados Unidos.

El relato en ese país existe desde que las tribus nativas poblaban la región, y transmitían sus historias de forma oral. Luego, con la colonización británica y francesa en algunos casos, la forma de narrar historias cambió.

El cuento norteamericano empezó a surgir como una variante puramente propia del género posteriormente a la independencia de los Estados Unidos de América. Al ser este un país tan extenso y tan densamente poblado, no es de extrañar que tenga tantas historias que contar.

Algunos de los cuentos norteamericanos más populares son La pradera, La capital de Mundo, El Pozo y el péndulo, Harrison Bergeron, El tren, Aceite de perro, Colinas como elefantes blancos,  Chickmauga, El nadador….

Edgar Allan Poe, cuento norteamericano

Es notable que muchos de los autores de estos cuentos sean figuras de renombre en la literatura universal. Personajes como Edgar Allan Poe, Ambrose Bierce, Francis Scott Fitzgerald, Charles Bukowski, Ernest Hemingway, Isaac Asimov o Phillip K. Dick son leídos hoy día en cualquier rincón, al margen de geografías.

Por su enorme variedad de autores, es sencillo comprender que la temática de estos relatos cortos es sumamente variada. Hay narraciones que van desde el día a día, hasta la fantasía infantil, pasando por el terror y el horror. Cuentos minimalistas, realistas, de realismo sucio, fantástico, de ciencia-ficción, fábulas, modernistas…

En este sentido, no hay nada que el cuento norteamericano tenga que envidiar a los ejemplares narrativos de otras naciones. Mucho menos teniendo en cuenta su magnífico repertorio de autores.

Por ejemplo, Edgar Allan Poe y H.P. Lovocraft son referentes mundiales cuando se habla del cuento de terror. Mientras que Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, tiende a narrar sus cuentos con una gran crudeza, siempre realista, con un estilo duro y sin concesiones a florituras.  

También tenemos el irónico estilo narrativo de Ambrose Bierce, que nada tiene que ver con la fantasía futurista de Isaac Asimov, quien se afanó en dar vida en sus muchos cuentos a las máquinas, generando una suerte de distopía.

La narrativa breve norteamericana ha influido mucho en la literatura de otros países. Por poner solo un ejemplo, no es difícil siguir las pistas de Raymond Carver (seguidor a su vez del maestro ruso Antón Chéjov) en numerosos cuentos que leemos aquí y allá. Es el poder que tienen los vasos comunicantes de la literatura.  

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Tres Rosas Amarillas: 153 (COMPACTOS)
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Tres Rosas Amarillas: 153 (COMPACTOS)
  • Raymond Carver
  • Editor: Editorial Anagrama
  • Edición no. 0 (06/01/1997)
  • Tapa blanda: 160 páginas
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  • John Fante
  • Editor: Editorial Anagrama S.A.
  • Edición no. 1 (05/26/2011)
  • Tapa blanda: 160 páginas
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Cuentos completos: Tomo II (Literatura Reino de Cordelia)
  • Jack London
  • Editor: REINO DE CORDELIA S.L.
  • Edición no. 1 (09/24/2018)
  • Tapa dura: 840 páginas

El cuento latinoamericano

En Latinoamérica, la producción cuentística es impresionante. Es sin duda una de las geografías que más han aportado al género del cuento. Y eso que la historia del cuento latinoamericano moderno es relativamente corta, aunque no por eso menos provechosa.

El auge del género del relato corto en la región surgió junto con el modernismo. De esta forma, la región dejó algo “exótico” en el género, para convertirse en un exponente mundial del mismo.

Al igual que ocurre con el caso del cuento norteamericano, el relato latinoamericano destaca por su inmensa variedad de propuestas literarias.

Gabriel García Márquez, cuentos
Gabriel García Márquez. Imagen: Pixabay

Esta variación regional del cuento ha recibido una gran influencia francesa, que durante muchos años funcionó como faro para los escritores cuentistas hispanoamericanos. Claro que dicha influencia evolucionó hasta convertirse en una identidad propia, y hoy el cuento corto latinoamericano deslumbra por sí solo.

Por lo tanto, no podemos decir que el cuento latinoamericano es francés, español, o estadounidense. No, el cuento latinoamericano es latinoamericano. Y en sus páginas se escriben las características que identifican a la región.

Son pocos los subgéneros que no hayan sido utilizados en el relato corto de esta región, y no solo utilizados, sino llevados a su máxima expresión. Incluso hay ciertas tendencias literarias, como el realismo mágico, cuyo sello es completamente local.

Por citar solo algunos de los más laureados cuentistas del mundo, dejamos estos nombres: Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Horacio Quiroga, Julio Ramón Ribeyro, Augusto Monterroso…

Como cuentista, sobre todo del género del horror, resalta mucho Horacio Quiroga. Este escritor uruguayo, cuya vida fue trágica, hizo uso de sus desgracias para escribir algunas de las narraciones cortas más maravillosas que existen.

Cuentos tan desasosegantes como “El almohadón de plumas” son auténticos clásicos de la literatura hispanoamericana. Los cuentos de Quiroga resaltan por su intensidad y su inclinación a sucesos dramáticos (rara es la narración de Quiroga en la que no muere un personaje”, pero en sus historias no faltan el detallismo o la introspección.

Tampoco se quedan atrás autores como Borges o Cortázar. Por ejemplo, Jorge Luis Borges no solo está considerado como un gran escritor latinoamericano, uno de los mejores representantes de la literatura del siglo XX. Si hay un escritor al que se cita una y otra vez por su no recepción del Premio Nobel, ese es Borges.

De la autoría de Borges nacieron colecciones de cuentos como Ficciones y El Aleph, ambos volúmenes de talla mundial, dos long-seller que nunca han dejado de ser leídos.

Igualmente, Julio Cortázar tiene una posición de suma importancia cuando de literatura se habla, no solo latinoamericana o del cuento, sino en general.

De hecho, Cortázar le debe su gran parte de su reconocimiento mundial a un cuento titulado Casa tomada, publicado por primera vez en Buenos Aires. Para Cortázar, uno de sus mayores referentes literarios era Borges, y en él inspiró gran parte de su trabajo. De nuevo los vasos comunicantes, ahora entre grandes autores.

Al igual que a su modelo a seguir, la fama llegó a Cortázar gracias a una colección de cuentos, de título Bestiario. Y como fue representante del boom latinoamericano, buena parte de los cuentos de Cortázar pertenecían al subgénero de la fantasía.

Y no se puede hablar de lo fantástico sin mencionar a Gabriel García Márquez, máximo exponente mundial del realismo mágico, Premio Nobel de Literatura. “La tercera resignación y “La otra costilla de la muerte fueron sus primeras obras publicadas, cuando aún era muy joven.

Pero su juventud no le impidió ganar los elogios de la prensa y de importantes editores literarios. Al contrario, el buen recibimiento de sus cuentos iniciales sentó las bases de la que sería una exitosísima carrera como escritor.

Mientras que los cuentos de García Márquez son buenos ejemplos de fantasía y realismo mágico, los de Juan Rulfo son la descripción dura de las circunstancias. Rulfo, importante escritor mexicano, es el autor de la colección de cuentos El llano en llamas.

Sea el género que sea, y escriba el autor que escriba, el cuento latinoamericano tiene como característica invariable su crítica social. Esta puede verse envuelta por el realismo mágico, la fantasía, el horror o la reflexión, pero siempre tratará de transmitir el mismo mensaje.

Si nos detenemos un momento y comparamos los diferentes orígenes de los relatos cortos que hemos visto hasta ahora, es sencillo darse cuenta lo diferentes que son uno del otro.

Esto potencia lo que ya hemos dicho ante: el género del cuento es multidisciplinar, atiende a numerosas temáticas y objetivos. Es por así decirlo inabarcable. El cuento literario supone una ventana abierta a muchísimas culturas y tipos de pensamiento distinto.

El cuento corto

Ya hemos visto muchos ejemplos de cuentos, y es bastante obvio que varían en longitud. El más común de este tipo de narración es el cuento corto, al mismo tiempo que es el más popular entre los lectores, sobre todo en estos tiempos vertiginosos en los que apenas disponemos de oportunidades para el sosiego. Leemos mucho en pantallas (en el móvil, la Tablet, el ordenador), y en este sentido el cuento corto (de pocas páginas de extensión) cobra especial importancia.

El relato, para ser corto, ha de prescindir de ciertos elementos, por ejemplo de adornos estilísticos que no aporten gran cosa. Muchos relatos cortos son fantasiosos, o tiene nelementos sobrenaturales.

Igualmente, el personaje principal lo es de la manera más literal posible en los cuentos cortos. Es decir, toda la historia será en torno a él o ella, y los otros personajes serán simplemente apoyo para la trama. Huelga decir que en una novela, donde la extensión es mayor, hay más posibilidades de desarrollar la psicología de un personaje.

Por su misma brevedad, el relato corto no puede dar muchos lujos de detalles, y en muchos casos exige que el lector colabore con la la imaginación. Quizás esa sea la magia que hace destacar al cuento breve, ya que todo pasa en cuestión de unas pocas páginas y el lector ha de poner mucho de su parte.

Además, en algunos casos muy contados, el relato no alcanza para completar una sola página. Como ejemplo usaremos uno de los cuentos más breves del que se tiene conocimiento: ‘’Y cuando despertó, el dinosaurio aún seguía allí’’. Este brevísimo cuento, “El dinosaurio”, escrito por el guatemalteco Augusto Monterroso, es increíblemente conocido en todos los países de habla hispana, pese a que no ocupa más que unas pocas palabras.

Puede parecer poco, y, de hecho, lo es, pero su popularidad se debe a que deja todo el contexto y el final a la imaginación. Nadie sabe quién vio el dinosaurio, o por qué el que lo vio se había quedado dormido, o qué hacía el dinosaurio allí en primer lugar.

El relato breve puede ser eso, solo un par de líneas que, escritas de la manera correcta, acaben por convertirse en un relato clásico literario.

Aunque no todos tienen que ser clásicos para ser memorables, la gran mayoría de los cuentos de la infancia eran considerablemente breves. Sin embargo, eso no les impidió ganarse un lugar en nuestra memoria.

Volviendo al trágico escritor uruguayo Horacio Quiroga, es importante mencionar que escribió muchos cuentos cortos como parte de sus colecciones literarias.

Uno de sus relatos más conocidos, El almohadón de plumas, se extiende solo unas pocas páginas. Pero en esas páginas Quiroga consigue retratar la sufrida historia de una mujer devorada por diminutos seres que habitaban en su almohada.

El cuento corto es el inicio de la carrera de muchos escritores, y es la forma en la que los editores encuentran casos de verdadero potencial. Si lo pensamos, es mucho más fácil que el primer escrito sea un cuento corto y no una extensa novela.

Todos estamos en capacidad de redactar un relato breve, hasta los niños que recién están en los primeros cursos de escuela primaria. Solo es cuestión de decidir hacerlo y poner manos a la obra.

El cuento largo

Como es de suponer, luego del cuento corto viene el cuento largo, que se distingue básicamente en que tiene un número de páginas superior. Y con la mayor posibilidad de páginas, vienen descripciones más detalladas e historias mejor desarrolladas.

La línea que separa al cuento largo de la novela es borrosa, es fácil transformar un cuento largo en una novela corta. Lo importante es saber diferenciar ambos estilos literarios.

Un cuento largo supone que el lector debe tener un poco más de paciencia y gusto por la lectura para poder disfrutarlo.

Por ejemplo, un niño difícilmente leerá un cuanto largo cuando aún es pequeño. Sin embargo, los niños de más edad sí pueden hacerlo sin problema alguno.

De hecho, no estaría mal decir que el cuento largo sirve como base para aventurarse en otros tipos de lectura más profundas. Una persona puede pasar de un cuento largo a leer novelas cortas como La vuelta al mundo en 80 Días de Julio Verne, y de ahí a leer la obra máxima de Víctor Hugo, Los Miserables.

Los diferentes géneros del cuento

Hemos hablado del cuento, de su origen y de sus tipos, también de algunos de sus más grandes representantes.

Siguiendo esta línea, es relevante explicar que el género del cuento aborda diversos subgéneros. El relato, no importa si es largo o breve, puede ser romántico, de terror, de fantasía, fábulas, mitos, comedias, dramas, tragedias o épicas.

Aunque el cuento ha sido por tradición de naturaleza fantástica (la idea era superar la realidad), hoy día hay una vertiente de relato realista, que atiende a las necesidades del ser humano, abordando sus miedos y fracasos, su lucha por la supervivencia en el día a día, sin necesidad de fabular mundos y situaciones imposibles.

Algunos cuentos siguen manteniendo el aura de los cuentos tradicionales, que se transmitían de manera oral. Las narraciones orales no suelen ser demasiado extensas, y su mensaje necesita ser claro y conciso.

mitología griega, cuentos

En la Antigua Grecia, por ejemplo, se estilaba explicar la religión, los conceptos y valores de la vida mediante los mitos. Mitos que en la mayoría de los casos eran transmitidos de padres a hijos por medio de la palabra.

Los relatos cortos infantiles, por cierto, los más vendidos, suelen pertenecer al género de la fábula y la fantasía. Por nivel de popularidad, le siguen los famosísimos cuentos de terror.

Otros subgéneros podrían ser el romance, la tragedia y la épica.

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El cuento fantástico

La fantasía es el género más utilizado por los cuentistas, y lo ha sido desde hace muchísimo tiempo. Este tipo especial de literatura encierra otros subgéneros como el mito, la leyenda, la épica y la fábula.

El género fantástico es muy vasto, y abarca gran cantidad de temáticas. Un cuento fantasioso puede ser desde un sencillo relato infantil con personajes antropomórficos, hasta un trágico relato con tintes de angustia y terror.

Algunos cuentos de fantasía, sean infantiles o no, presentan un enseñanza final o moraleja. En algunos casos esta puede ser bastante obvia, y en otras hay que buscarla a profundidad.

En este tipo de narraciones los personajes suelen ser niños o jóvenes en busca de aventuras, que de alguna forma se ven envueltos en universos maravillosos llenos de tesoros por descubrir.

Otros elementos casuales en el relato corto son los animales antropomórficos, que, en ocasiones, acompañan al protagonista. También es posible encontrarnos con la magia como elemento fundamental de la trama, y los mundos ficticios donde se desarrollan las historias.

Las hadas, los piratas, los duendes, las sirenas, los caballos alados, los unicornios, las brujas, los hechiceros y los dragones también tienen papeles frecuentes en los relatos de fantasía. Su uso depende del autor, así como del rol que se les asignará en la historia.

Por ejemplo, Hans Christian Andersen hacía uso considerable los seres fantásticos para ilustrar sus cuentos: Pequeñas sirenas que sueñan con el amor de un ser humano, reinas del hielo y patitos que sufren penurias por su aspecto físico son formas de reflejar tragedias propias de la humanidad en las páginas de un pequeño cuento.

El cuento de terror

Los cuentos de terror, las leyendas del horror, la propagación de lo tétrico y la tragedia son elementos representativos de este género tan popular. Con él ocurre lo mismo que con los otros tipos de cuento, su origen define gran parte de lo que simbolizan.

Esto se debe a que no todas las culturas le temen a lo mismo, ni expresan ese miedo de la misma manera. No solo eso, el horror varía de autor en autor. Algunos incluso poseen la capacidad de convertir lo cotidiano en algo terrorífico.

Su origen es el mismo que el del cuento de fantasías, es decir, los relatos orales. Solo que, en este caso, el propósito del relato era asustar a quien lo escuchara.

En contraste con el género fantástico, la trama de los cuentos de terror se ejecuta en el mundo real, y se le agrega lo sobrenatural de la manera más creíble posible. He ahí el máximo objetivo de los relatos de horror, ser tomados como reales.

Todos saben que los cuentos fantásticos son solo eso, fantasía, pero todos quieren e incluso desean creer que los relatos de terror son reales. Esto es un hecho curioso, ya que en ambos casos son solo historias que nacen en la imaginación del autor.

Y, como todo depende de puño y letra del que escriba, aunque los cuentos de terror compartan objetivos, los resultados son muy distintos. Entre los representantes del género, podemos mencionar a Edgar Allan Poe, Horacio Quiroga, Howard Phillips Lovecraft, Franz Kafka y Bram Stoker.

Entre los clásicos del terror, no podemos dejar de mencionar El Corazón Delator, Los Crímenes de la calle Morgue, La Caída de la Casa Usher, El Pozo y El Péndulo, La Metamorfosis, La Llamada de Cthulhu, El Horror de Dunwich, Dagón y En las montañas de la locura.

Sin embargo, a la lista anterior también hay que agregar La gallina degollada, Cuentos de la selva, El secreto de Growing Gold o Las medias de los flamencos.

Por la recopilación anterior de títulos del cuento de terror, no es difícil notar la enorme importancia e influencia que Edgar Allan Poe tuvo en el género. Una buena parte de los escritores que lo siguieron suelen mencionarlo como una gran inspiración.

Igualmente, H.P. Lovecraft dejó una huella imborrable en el relato de terror, como creador del cuento cósmico y de la mitología de Cthulhu. Franz Kafka también marcó el terror en sus tramas, si bien se trata de un horror a lo indefinido, surrealista, algo que muy pocos autores aparte de él se atrevieron a hacer.

Siguiendo los títulos y los nombres ya mencionados, no es errado afirmar que el siglo XIX fue el siglo del cuento de terror. En todos los aspectos la narración creció y se hizo famosa, ya no como simples leyendas, sino como un género literario.

Ningún periodo de tiempo posterior ha tenido un boom tan grande en el relato del horror, y mucho menos han dejado títulos tan afamados y con tanto renombre.

Todos sus escritos juntan lo real con elementos sobrenaturales, siempre con el propósito de que sus cuentos luzcan lo más realistas posible. Su deseo es convencer al lector de que todo lo que vio (es decir, leyó) fue absolutamente cierto.

Un buen relato de terror no solo asusta al momento de leerlo, sino que deja al lector espantado por largo tiempo, sobretodo de noche. Incluso en los cuentos infantiles, suele haber ciertos toques de terror que alientan a los niños a comportarse de manera correcta. (Algo que, por cierto, tiene sus detractores).

Las características del género, aunque han evolucionado, no han cambiado mucho. Su fin principal sigue siendo asustar, y su base es el realismo (aunque distorsionado). Los elementos sobrenaturales varían, pero siguen estando muy presentes.

Actualmente, el terror sigue siendo un género de cuento muy popular, y los autores no escasean. A pesar de eso, el horror pareciera encontrarse en un pequeño letargo creativo.

Aunque, más allá de esta situación, la leyenda urbana le puso un toque de esa tan necesaria modernidad al horror, y en base a ella está creciendo satisfactoriamente.

Cuentos, todo sobre el arte de relatar

La literatura es un arte, y como todo arte, varía en su forma. Prácticamente todas las culturas del mundo han dado pie a sus propios los relatos breves, que transmiten herencia y tradición. Muchos de estos cuentos pasan de la forma oral a la escrita, y evolucionan hasta convertirse en narraciones cortas de gran influencia y popularidad internacional.

¿Qué es el cuento?

Un cuento es una narración literaria, caracterizada por ser su brevedad. Pero su brevedad no impide que pueda transmitir muchísimo en cada una de sus páginas. Desde el terror a la aventura, pasando por el amor y la fantasía, todo puede ser descrito vívidamente en un cuento.

El cuento es parte intrínseca de la humanidad, desde sus tiempos más antiguos. El hombre es un ser social por naturaleza, y de su sociabilidad nace la necesidad de narrar experiencias y tradiciones a las generaciones futuras.

Primero, estas narraciones fueron de naturaleza oral, ya que no se conocía o no se practicaba la destreza de la escritura. El cuento transmitido por vía oral sobrevivió el tiempo suficiente como para cambiar su naturaleza por completo, es decir, se convirtió en narración escrita.

Igualmente, el cuento puede ser visto como lo más básico en el área de la escritura creativa, ya que su brevedad puede hacerlo palidecer frente a la extensa novela, por ejemplo.

Sin embargo, en muchos casos el cuento puede decir lo mismo o incluso más que una larguísima novela.

Este tipo de relato es cultivado por numerosas personas, desde el mejor de los escritores hasta un niño de escuela primaria, pues nace de la imaginación, de la creatividad, y de la cultura heredada.  Por esos motivos, un cuento es, en muchos casos, la primera manifestación literaria de un niño.

Aunque pueden tener una connotación notablemente infantil, no todos se limitan a esto: hay cuentos de todo tipo y para todos los gustos. Para encontrar el que más se adapte a nuestro gusto literario, conviene ir asimilando el género. Y para ello, cómo no, hay que leer, leer, leer todo lo posible.

Y ese es nuestro objetivo en Narrativa Breve: ofrecerte miles de cuentos completos gratis.

El cuento infantil

Todo niño debería tener la experiencia de adentrarse en la lectura de cuentos desde la más tierna infancia. Para los pequeños, los cuentos son ventanas a mundos que les son muy lejanos, pero de los cuales pueden aprender bastante.

Animales antropomórficos, fantasía, moralejas y enseñanzas son elementos muy típicos en los cuentos infantiles. A nivel pedagógico, leer relatos breves es fundamental para el desarrollo cognitivo de los niños.

Aunque no todo es simplemente institucional, los infantes aprenden sus primeras lecciones de vida gracias a los cuentos. Así, un pequeño que viva en una región tropical puede darse cuenta de que no todos los lugares son iguales cuando lea en uno de sus cuentos que en otras partes del mundo nieva.

Esta capacidad de diferenciar y comparar es natural durante la infancia, aunque se desarrolla muchísimo más gracias a la lectura. Un niño o una niña pueden adquirir sus primeros conocimientos sobre historia, geografía, cultura, valores y deberes mediante narraciones.

Dependiendo del país, la región e incluso la religión, la temática de los relatos cortos infantiles puede variar. Sin embargo, hay algunos cuentos que son mundialmente famosos y utilizados como un estándar.

Algunos de estos cuentos internacionalmente conocidos son Caperucita Roja, Los Tres Cerditos, La Bella Durmiente, Ricitos de Oro, Blancanieves y Peter Pan.

La universalidad del cuento

Como ya especificamos, el cuento posee una gran influencia cultural y regional. Gracias a la globalización, a la relevancia literaria de ciertos autores y a la influencia cultural de algunos países, los relatos acaban perteneciendo a todo el mundo y no a un solo país o autor.

No nos referimos solo a cuentos infantiles, pese a que estos son los más populares. Pero, en cualquier caso, nadie puede hablar de literatura infantil sin mencionar a los grandes cuentistas Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm.

El primero, de origen danés, es considerado uno de los pilares del relato corto infantil. Durante sus sacrificados años como escritor, redactó una gran variedad de cuentos, muchos de los cuales se encuentran entre los más conocidos del mundo.

La Sirenita, El Patito Feo, El Soldadito de Plomo y Pulgarcito, emblemas de la tradición narrativa para niños,sonalgunos de loscuentos de Hans Christian Andersen más conocidos. Para la literatura danesa, Andersen es un representante de gran importancia, y, sin duda alguna, es el más famoso.

Andersen, con un estilo de escritura que mezcla tragedia, melancolía y felicidad, ha sido parte de la infancia de todos nosotros. No importa si un niño nace en Japón, a miles de kilómetros de Dinamarca, es muy probable que lea un cuento de Hans Christian Andersen.

Por otro lado, tenemos a los legendarios hermanos Grimm, creadores de un gran número de relatos que hoy en día se han convertido en clásicos. Jacob y Wilhelm, como se llamaban los hermanos, transformaron la percepción que se tenía del cuento infantil.

Semejante logro no debe ser subestimado: los Grimm dieron vida a Blancanieves, La Cenicienta, Hansel y Gretel, Rapunzel, La Bella Durmiente y a muchos otros.

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Su uso del folclore alemán, del cual obtenían su inspiración, convirtió lo que pudieron haber sido simples historias regionales en clásicos de la literatura mundial.

Las obras de estos autores trascendieron el relato oral e incluso el escrito, ya que en muchas ocasiones han sido representados en otros medios de difusión: radio, cine, televisión, videjuegos, cómics… 

Ahora bien, siendo Andersen danés y los Grimm alemanes, es innegable que sus narraciones trascendieron tiempo, idiomas y fronteras. Por ejemplo, un niño alemán puede leer Blancanieves y entenderla igual que un niño chileno.

El cuento, como expresión literaria, puede viajar fácilmente alrededor del mundo. Por supuesto, no viaja solo, lleva a todos sus lectores con él. Su poder es tal, que acerca a Europa a los confines del mundo, sin necesidad de pasaportes.

Y es que el cuento no necesitó de ningún documento de viaje para ir a de Asia a Europa, y de Europa al resto del mundo, simplemente por mencionar una ruta.

El cuento estadounidense

El repertorio de cuentos y autores es impresionante en cualquier rincón del planeta. El relato corto es universal, como también lo son sus creadores. Uno de los países más destacados en la escritura de cuentos literarios es Estados Unidos.

El relato en ese país existe desde que las tribus nativas poblaban la región, y transmitían sus historias de forma oral. Luego, con la colonización británica y francesa en algunos casos, la forma de narrar historias cambió.

El cuento norteamericano empezó a surgir como una variante puramente propia del género posteriormente a la independencia de los Estados Unidos de América. Al ser este un país tan extenso y tan densamente poblado, no es de extrañar que tenga tantas historias que contar.

Algunos de los cuentos norteamericanos más populares son La pradera, La capital de Mundo, El Pozo y el péndulo, Harrison Bergeron, El tren, Aceite de perro, Colinas como elefantes blancos,  Chickmauga, El nadador….

Es notable que muchos de los autores de estos cuentos sean figuras de renombre en la literatura universal. Personajes como Edgar Allan Poe, Ambrose Bierce, Francis Scott Fitzgerald, Charles Bukowski, Ernest Hemingway, Isaac Asimov o Phillip K. Dick son leídos hoy día en cualquier rincón, al margen de geografías.

Por su enorme variedad de autores, es sencillo comprender que la temática de estos relatos cortos es sumamente variada. Hay narraciones que van desde el día a día, hasta la fantasía infantil, pasando por el terror y el horror. Cuentos minimalistas, realistas, de realismo sucio, fantástico, de ciencia-ficción, fábulas, modernistas…

En este sentido, no hay nada que el cuento norteamericano tenga que envidiar a los ejemplares narrativos de otras naciones. Mucho menos teniendo en cuenta su magnífico repertorio de autores.

Por ejemplo, Edgar Allan Poe y H.P. Lovocraft son referentes mundiales cuando se habla del cuento de terror. Mientras que Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, tiende a narrar sus cuentos con una gran crudeza, siempre realista, con un estilo duro y sin concesiones a florituras.  

También tenemos el irónico estilo narrativo de Ambrose Bierce, que nada tiene que ver con la fantasía futurista de Isaac Asimov, quien se afanó en dar vida en sus muchos cuentos a las máquinas, generando una suerte de distopía.

La narrativa breve norteamericana ha influido mucho en la literatura de otros países. Por poner solo un ejemplo, no es difícil siguir las pistas de Raymond Carver (seguidor a su vez del maestro ruso Antón Chéjov) en numerosos cuentos que leemos aquí y allá. Es el poder que tienen los vasos comunicantes de la literatura. 

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El cuento latinoamericano

En Latinoamérica, la producción cuentística es impresionante. Es sin duda una de las geografías que más han aportado al género del cuento. Y eso que la historia del cuento latinoamericano moderno es relativamente corta, aunque no por eso menos provechosa.

El auge del género del relato corto en la región surgió junto con el modernismo. De esta forma, la región dejó algo “exótico” en el género, para convertirse en un exponente mundial del mismo.

Al igual que ocurre con el caso del cuento norteamericano, el relato latinoamericano destaca por su inmensa variedad de propuestas literarias.

Esta variación regional del cuento ha recibido una gran influencia francesa, que durante muchos años funcionó como faro para los escritores cuentistas hispanoamericanos. Claro que dicha influencia evolucionó hasta convertirse en una identidad propia, y hoy el cuento corto latinoamericano deslumbra por sí solo.

Por lo tanto, no podemos decir que el cuento latinoamericano es francés, español, o estadounidense. No, el cuento latinoamericano es latinoamericano. Y en sus páginas se escriben las características que identifican a la región.

Son pocos los subgéneros que no hayan sido utilizados en el relato corto de esta región, y no solo utilizados, sino llevados a su máxima expresión. Incluso hay ciertas tendencias literarias, como el realismo mágico, cuyo sello es completamente local.

Por citar solo algunos de los más laureados cuentistas del mundo, dejamos estos nombres: Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Horacio Quiroga, Julio Ramón Ribeyro, Augusto Monterroso…

Como cuentista, sobre todo del género del horror, resalta mucho Horacio Quiroga. Este escritor uruguayo, cuya vida fue trágica, hizo uso de sus desgracias para escribir algunas de las narraciones cortas más maravillosas que existen.

Cuentos tan desasosegantes como “El almohadón de plumas” son auténticos clásicos de la literatura hispanoamericana. Los cuentos de Quiroga resaltan por su intensidad y su inclinación a sucesos dramáticos (rara es la narración de Quiroga en la que no muere un personaje”, pero en sus historias no faltan el detallismo o la introspección.

Tampoco se quedan atrás autores como Borges o Cortázar. Por ejemplo, Jorge Luis Borges no solo está considerado como un gran escritor latinoamericano, uno de los mejores representantes de la literatura del siglo XX. Si hay un escritor al que se cita una y otra vez por su no recepción del Premio Nobel, ese es Borges.

De la autoría de Borges nacieron colecciones de cuentos como Ficciones y El Aleph, ambos volúmenes de talla mundial, dos long-seller que nunca han dejado de ser leídos.

Igualmente, Julio Cortázar tiene una posición de suma importancia cuando de literatura se habla, no solo latinoamericana o del cuento, sino en general.

De hecho, Cortázar le debe su gran parte de su reconocimiento mundial a un cuento titulado Casa tomada, publicado por primera vez en Buenos Aires. Para Cortázar, uno de sus mayores referentes literarios era Borges, y en él inspiró gran parte de su trabajo. De nuevo los vasos comunicantes, ahora entre grandes autores.

Al igual que a su modelo a seguir, la fama llegó a Cortázar gracias a una colección de cuentos, de título Bestiario. Y como fue representante del boom latinoamericano, buena parte de los cuentos de Cortázar pertenecían al subgénero de la fantasía.

Y no se puede hablar de lo fantástico sin mencionar a Gabriel García Márquez, máximo exponente mundial del realismo mágico, Premio Nobel de Literatura. “La tercera resignación y “La otra costilla de la muerte fueron sus primeras obras publicadas, cuando aún era muy joven.

Pero su juventud no le impidió ganar los elogios de la prensa y de importantes editores literarios. Al contrario, el buen recibimiento de sus cuentos iniciales sentó las bases de la que sería una exitosísima carrera como escritor.

Mientras que los cuentos de García Márquez son buenos ejemplos de fantasía y realismo mágico, los de Juan Rulfo son la descripción dura de las circunstancias. Rulfo, importante escritor mexicano, es el autor de la colección de cuentos El llano en llamas.

Sea el género que sea, y escriba el autor que escriba, el cuento latinoamericano tiene como característica invariable su crítica social. Esta puede verse envuelta por el realismo mágico, la fantasía, el horror o la reflexión, pero siempre tratará de transmitir el mismo mensaje.

Si nos detenemos un momento y comparamos los diferentes orígenes de los relatos cortos que hemos visto hasta ahora, es sencillo darse cuenta lo diferentes que son uno del otro.

Esto potencia lo que ya hemos dicho ante: el género del cuento es multidisciplinar, atiende a numerosas temáticas y objetivos. Es por así decirlo inabarcable. El cuento literario supone una ventana abierta a muchísimas culturas y tipos de pensamiento distinto.

El cuento corto

Ya hemos visto muchos ejemplos de cuentos, y es bastante obvio que varían en longitud. El más común de este tipo de narración es el cuento corto, al mismo tiempo que es el más popular entre los lectores, sobre todo en estos tiempos vertiginosos en los que apenas disponemos de oportunidades para el sosiego. Leemos mucho en pantallas (en el móvil, la Tablet, el ordenador), y en este sentido el cuento corto (de pocas páginas de extensión) cobra especial importancia.

El relato, para ser corto, ha de prescindir de ciertos elementos, por ejemplo de adornos estilísticos que no aporten gran cosa. Muchos relatos cortos son fantasiosos, o tiene nelementos sobrenaturales.

Igualmente, el personaje principal lo es de la manera más literal posible en los cuentos cortos. Es decir, toda la historia será en torno a él o ella, y los otros personajes serán simplemente apoyo para la trama. Huelga decir que en una novela, donde la extensión es mayor, hay más posibilidades de desarrollar la psicología de un personaje.

Por su misma brevedad, el relato corto no puede dar muchos lujos de detalles, y en muchos casos exige que el lector colabore con la la imaginación. Quizás esa sea la magia que hace destacar al cuento breve, ya que todo pasa en cuestión de unas pocas páginas y el lector ha de poner mucho de su parte.

Además, en algunos casos muy contados, el relato no alcanza para completar una sola página. Como ejemplo usaremos uno de los cuentos más breves del que se tiene conocimiento: ‘’Y cuando despertó, el dinosaurio aún seguía allí’’. Este brevísimo cuento, “El dinosaurio”, escrito por el guatemalteco Augusto Monterroso, es increíblemente conocido en todos los países de habla hispana, pese a que no ocupa más que unas pocas palabras.

Puede parecer poco, y, de hecho, lo es, pero su popularidad se debe a que deja todo el contexto y el final a la imaginación. Nadie sabe quién vio el dinosaurio, o por qué el que lo vio se había quedado dormido, o qué hacía el dinosaurio allí en primer lugar.

El relato breve puede ser eso, solo un par de líneas que, escritas de la manera correcta, acaben por convertirse en un relato clásico literario.

Aunque no todos tienen que ser clásicos para ser memorables, la gran mayoría de los cuentos de la infancia eran considerablemente breves. Sin embargo, eso no les impidió ganarse un lugar en nuestra memoria.

Volviendo al trágico escritor uruguayo Horacio Quiroga, es importante mencionar que escribió muchos cuentos cortos como parte de sus colecciones literarias.

Uno de sus relatos más conocidos, El almohadón de plumas, se extiende solo unas pocas páginas. Pero en esas páginas Quiroga consigue retratar la sufrida historia de una mujer devorada por diminutos seres que habitaban en su almohada.

El cuento corto es el inicio de la carrera de muchos escritores, y es la forma en la que los editores encuentran casos de verdadero potencial. Si lo pensamos, es mucho más fácil que el primer escrito sea un cuento corto y no una extensa novela.

Todos estamos en capacidad de redactar un relato breve, hasta los niños que recién están en los primeros cursos de escuela primaria. Solo es cuestión de decidir hacerlo y poner manos a la obra.

El cuento largo

Como es de suponer, luego del cuento corto viene el cuento largo, que se distingue básicamente en que tiene un número de páginas superior. Y con la mayor posibilidad de páginas, vienen descripciones más detalladas e historias mejor desarrolladas.

La línea que separa al cuento largo de la novela es borrosa, es fácil transformar un cuento largo en una novela corta. Lo importante es saber diferenciar ambos estilos literarios.

Un cuento largo supone que el lector debe tener un poco más de paciencia y gusto por la lectura para poder disfrutarlo.

Por ejemplo, un niño difícilmente leerá un cuanto largo cuando aún es pequeño. Sin embargo, los niños de más edad sí pueden hacerlo sin problema alguno.

De hecho, no estaría mal decir que el cuento largo sirve como base para aventurarse en otros tipos de lectura más profundas. Una persona puede pasar de un cuento largo a leer novelas cortas como La vuelta al mundo en 80 Días de Julio Verne, y de ahí a leer la obra máxima de Víctor Hugo, Los Miserables.

Los diferentes géneros del cuento

Hemos hablado del cuento, de su origen y de sus tipos, también de algunos de sus más grandes representantes.

Siguiendo esta línea, es relevante explicar que el género del cuento aborda diversos subgéneros. El relato, no importa si es largo o breve, puede ser romántico, de terror, de fantasía, fábulas, mitos, comedias, dramas, tragedias o épicas.

Aunque el cuento ha sido por tradición de naturaleza fantástica (la idea era superar la realidad), hoy día hay una vertiente de relato realista, que atiende a las necesidades del ser humano, abordando sus miedos y fracasos, su lucha por la supervivencia en el día a día, sin necesidad de fabular mundos y situaciones imposibles.

Algunos cuentos siguen manteniendo el aura de los cuentos tradicionales, que se transmitían de manera oral. Las narraciones orales no suelen ser demasiado extensas, y su mensaje necesita ser claro y conciso.

En la Antigua Grecia, por ejemplo, se estilaba explicar la religión, los conceptos y valores de la vida mediante los mitos. Mitos que en la mayoría de los casos eran transmitidos de padres a hijos por medio de la palabra.

Los relatos cortos infantiles, por cierto, los más vendidos, suelen pertenecer al género de la fábula y la fantasía. Por nivel de popularidad, le siguen los famosísimos cuentos de terror.

Otros subgéneros podrían ser el romance, la tragedia y la épica.

El cuento fantástico

La fantasía es el género más utilizado por los cuentistas, y lo ha sido desde hace muchísimo tiempo. Este tipo especial de literatura encierra otros subgéneros como el mito, la leyenda, la épica y la fábula.

El género fantástico es muy vasto, y abarca gran cantidad de temáticas. Un cuento fantasioso puede ser desde un sencillo relato infantil con personajes antropomórficos, hasta un trágico relato con tintes de angustia y terror.

Algunos cuentos de fantasía, sean infantiles o no, presentan un enseñanza final o moraleja. En algunos casos esta puede ser bastante obvia, y en otras hay que buscarla a profundidad.

En este tipo de narraciones los personajes suelen ser niños o jóvenes en busca de aventuras, que de alguna forma se ven envueltos en universos maravillosos llenos de tesoros por descubrir.

Otros elementos casuales en el relato corto son los animales antropomórficos, que, en ocasiones, acompañan al protagonista. También es posible encontrarnos con la magia como elemento fundamental de la trama, y los mundos ficticios donde se desarrollan las historias.

Las hadas, los piratas, los duendes, las sirenas, los caballos alados, los unicornios, las brujas, los hechiceros y los dragones también tienen papeles frecuentes en los relatos de fantasía. Su uso depende del autor, así como del rol que se les asignará en la historia.

Por ejemplo, Hans Christian Andersen hacía uso considerable los seres fantásticos para ilustrar sus cuentos: Pequeñas sirenas que sueñan con el amor de un ser humano, reinas del hielo y patitos que sufren penurias por su aspecto físico son formas de reflejar tragedias propias de la humanidad en las páginas de un pequeño cuento.

El cuento de terror

Los cuentos de terror, las leyendas del horror, la propagación de lo tétrico y la tragedia son elementos representativos de este género tan popular. Con él ocurre lo mismo que con los otros tipos de cuento, su origen define gran parte de lo que simbolizan.

Esto se debe a que no todas las culturas le temen a lo mismo, ni expresan ese miedo de la misma manera. No solo eso, el horror varía de autor en autor. Algunos incluso poseen la capacidad de convertir lo cotidiano en algo terrorífico.

Su origen es el mismo que el del cuento de fantasías, es decir, los relatos orales. Solo que, en este caso, el propósito del relato era asustar a quien lo escuchara.

En contraste con el género fantástico, la trama de los cuentos de terror se ejecuta en el mundo real, y se le agrega lo sobrenatural de la manera más creíble posible. He ahí el máximo objetivo de los relatos de horror, ser tomados como reales.

Todos saben que los cuentos fantásticos son solo eso, fantasía, pero todos quieren e incluso desean creer que los relatos de terror son reales. Esto es un hecho curioso, ya que en ambos casos son solo historias que nacen en la imaginación del autor.

Y, como todo depende de puño y letra del que escriba, aunque los cuentos de terror compartan objetivos, los resultados son muy distintos. Entre los representantes del género, podemos mencionar a Edgar Allan Poe, Horacio Quiroga, Howard Phillips Lovecraft, Franz Kafka y Bram Stoker.

Entre los clásicos del terror, no podemos dejar de mencionar El Corazón Delator, Los Crímenes de la calle Morgue, La Caída de la Casa Usher, El Pozo y El Péndulo, La Metamorfosis, La Llamada de Cthulhu, El Horror de Dunwich, Dagón y En las montañas de la locura.

Sin embargo, a la lista anterior también hay que agregar La gallina degollada, Cuentos de la selva, El secreto de Growing Gold o Las medias de los flamencos.

Por la recopilación anterior de títulos del cuento de terror, no es difícil notar la enorme importancia e influencia que Edgar Allan Poe tuvo en el género. Una buena parte de los escritores que lo siguieron suelen mencionarlo como una gran inspiración.

Igualmente, H.P. Lovecraft dejó una huella imborrable en el relato de terror, como creador del cuento cósmico y de la mitología de Cthulhu. Franz Kafka también marcó el terror en sus tramas, si bien se trata de un horror a lo indefinido, surrealista, algo que muy pocos autores aparte de él se atrevieron a hacer.

Siguiendo los títulos y los nombres ya mencionados, no es errado afirmar que el siglo XIX fue el siglo del cuento de terror. En todos los aspectos la narración creció y se hizo famosa, ya no como simples leyendas, sino como un género literario.

Ningún periodo de tiempo posterior ha tenido un boom tan grande en el relato del horror, y mucho menos han dejado títulos tan afamados y con tanto renombre.

Todos sus escritos juntan lo real con elementos sobrenaturales, siempre con el propósito de que sus cuentos luzcan lo más realistas posible. Su deseo es convencer al lector de que todo lo que vio (es decir, leyó) fue absolutamente cierto.

Un buen relato de terror no solo asusta al momento de leerlo, sino que deja al lector espantado por largo tiempo, sobretodo de noche. Incluso en los cuentos infantiles, suele haber ciertos toques de terror que alientan a los niños a comportarse de manera correcta. (Algo que, por cierto, tiene sus detractores).

Las características del género, aunque han evolucionado, no han cambiado mucho. Su fin principal sigue siendo asustar, y su base es el realismo (aunque distorsionado). Los elementos sobrenaturales varían, pero siguen estando muy presentes.

Actualmente, el terror sigue siendo un género de cuento muy popular, y los autores no escasean. A pesar de eso, el horror pareciera encontrarse en un pequeño letargo creativo.

Aunque, más allá de esta situación, la leyenda urbana le puso un toque de esa tan necesaria modernidad al horror, y en base a ella está creciendo satisfactoriamente.

El cuento romántico o cuento de amor

Como en toda la literatura, el romanticismo juega un papel fundamental en el cuento. En la gran mayoría de estos, hay romance. El personaje principal se enamora, o es el amor mismo el motor que mueve la trama.

El género romántico ha existido por el mismo tiempo que el fantástico, y bajo su nombre se amparan muchos otros subgéneros, como el erotismo, la fantasía romántica, el verso y los cuentos de caballería.

El romance, cuando es el elemento principal que compone un relato, hace que este sea dirigido a un público diferente. Esto concuerda con que el género fantástico le pertenece en su mayoría a los niños, mientras que el terror corresponde a un grupo de lectores más general y amplio.

El relato romántico abarca un sector de público bastante amplio, si bien conecta mejor con lectoras. A pesar de todo, el romance merece ser tomado seriamente, y no solo como escritura rosa.

El relato romántico suele ser una narración poco compleja, a veces lineal, sin demasiados giros en la trama.

Hablando de la trama, esta tiende a ser corta y concisa, enfocada en las emociones y lo pasional de los personajes. Dichos personajes usualmente tienen papeles importantes en el mundo ficticio al que pertenecen.

Muy rara vez los personajes principales del cuento romántico son sujetos normales, o al menos que vivan una cotidianidad normal. Esto se debe a que el cuento romántico nace de las novelas de gallardía, cuyos protagonistas normalmente eran valientes caballeros y bellas doncellas.

A pesar de todo lo anteriormente dicho, el romance no necesita ser tan específico como para abarcar toda la historia. Muchos cuentos son románticos, sin ser realmente parte del género de romance.

Son numerosos los cuentos de fantasía que tienen como base el amor. Incluso diferentes tipos de amor, como pueden ser el amor familiar o el amor por uno mismo. El romance, como podemos ver, no debe estar amarrado a una sola idea.

Actualmente, los cuentos de romance han cambiado considerablemente. La trama ahora tiende a ser un poco más profunda, y los personajes menos lineales e idealizados. Esto es ideal para los tiempos de cambio que vivimos hoy en día.

Relatos de ciencia ficción

La ciencia ficción, que no debe confundirse con la fantasía medieval, ocupa un puesto pequeño pero importante en el mundo del relato corto. Para los amantes de la ciencia ficción, el cuento tiene grandes ejemplares para ofrecer.

En este género específico, uno de los representante más laureados es Isaac Asimov, prolífico autor y teórico de la robótica y la ciencia ficción.  Asimov dedicó buena parte de su carrera a escribir relatos, cortos y largos, sobre mundos futuristas y temas que bien podrían ser realidad algún día.

Entre los títulos populares que son autoría de Asimov se encuentran La sonrisa de ciborg, De químico a químico, El hombre bicentenario, Caza Mayor, Los ojos hacen algo más que ver, El demonio de dos centímetros, Asnos Estúpidos, El fin de la eternidad, El mejor amigo de un muchacho y Todos los exploradores.

Aunque Isaac Asimov es el creador de cuentos de ficción más reconocido, no es el único. Entre otros autores podemos nombrar a Harlan Ellison, Daniel Keyes y George R.R Martin. (Voltaire, aun no siendo un autor arquetípico de este género, escribió también una historia de ciencia ficción: Micromegas).

Harlan Ellison, autor de No tengo boca y no debo gritar, es uno de los grandes de la literatura cuentista de ficción. Aunque su fama es menor que la de Isaac Asimov, su conocimiento y veteranía en el área le comparan.

Daniel Keyes, también eminencia en el campo de la ciencia ficción, es autor de Flores para Algermón. Esta es su obra maestra, pero escribió muchos otros cuentos cortos.

Lo mismo hicieron Ellison y George R.R Martin. Ambos tienen obras extensas, pero su colección de cuentos ambientados en el mundo de la ficción es sumamente amplia. Por otro lado, Voltaire demuestra que el género es considerablemente más antiguo de lo que la gente cree.

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 En el caso de Julio Verne, aunque este no sea su género habitual, igualmente escribió algunos cuentos y novelas cortas sobre escenarios de ciencia ficción. Como ejemplo, podemos mencionar De la Tierra a la Luna.

Sí, este es un género pequeño y que no ha sido trabajado de la manera que se merece. Pero por supuesto que puede presumir de autores y obras maravillosas.

Cuentos para todos

Ya hemos hablado bastante sobre el relato corto, sus variantes, orígenes y géneros. De lo que hemos escrito poco es de la razón de ser de la literatura: los lectores como factor determinante.

Todos hemos leído cuentos, y hay autores y ejemplares que siempre serán nuestros favoritos. Clásicos de la literatura que son verdaderas joyas del arte de la escritura.  No por nada algunos de los más laureados escritores empezaron escribiendo cuentos.

Y, precisamente, los cuentos breves son los que suelen iniciar en las personas el gusto por leer. Si de niños leemos y nos leen historias cortas, probablemente continuemos con el hábito cuando seamos mayores.

Pero que la palabra “cuento” no desanime a los lectores veteranos, maestros de los ensayos, manifiestos y novelas largas. Hay muchísimos cuentos cuya temática es perfecta para los más expertos devoradores de libros.

En los cuentos hay de todo, fantasía, horror, romance, leyendas, y todo lo que quieras leer. Los relatos breves pueden transportarte a los más maravillosos mundos o vivir el mayor de los temores.

Pero lo más importante es resaltar que las narraciones cortas sirven como trampolín para iniciarse en otros tipos de lectura. Un buen cuento puede cambiar la vida de un joven, y llevarlo a ser un lector apasionado en un futuro.

Así que aparta un poco de tiempo de ti rutina diaria, lee un cuento, tal vez dos. Déjate llevar por este género literario que tiene muchísimo que ofrecerte. Simplemente lee.


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