El Club de los Poemas Cortos

De igual manera que muchas personas eligen cuentos cortos o incluso microrrelatos para llenar los ratos de ocio con pequeñas dosis de literatura, cabe suponer que ocurre otro tanto con el género de la poesía. Y lo cierto es que, más allá de los consabidos haikus, hay grandes poemas comprimidos en muy pocos versos que merece la pena leer, y no solo apelando a la virtud de su brevedad.

Y por ahí soplan hoy nuestros vientos literarios: por los poemas breves. Para este Club de los Poemas Cortos he hecho una selección con algunos de mis poemas breves preferidos. Hay poemas de José Hierro, Silvina Ocampo, Nicanor Parra, Jaime Gil de Biedma, Jorge Riechman, Gonzalo Rojas, Antonio Gamoneda, Claudio Rodríguez, Pablo Neruda, Arthur Rimbaud, Gloria Fuertes, José Emilio Pacheco, un haiku de Juan José Tablada

Hay poemas para adultos y poemas para niños, poemas de amor, sobre la amistad, algunos muy conocidos de autores famosos y otros en cambio son anónimos.  

En fin, no son todos los que son, pero están todos los que son. Espero que los disfrutes y te unas como lector a nuestro Club de los Poemas Cortos, donde podrás leer pequeños grandes poemas.

Ah, y no olvidéis visitar la sección de Los Mejores 1001 Poemas de la Historia, recomendado por personas del mundo del libro: escritores, editores, libreros…

Table of contents

Poema de Rubén Darío: ¿Cómo decía usted, amigo mío?

¿Cómo decía usted, amigo mío?
¿Cómo decía usted, amigo mío?
¿Que el amor es un río? No es extraño.
Es ciertamente un río
que uniéndose al confluente del desvío,
va a perderse en el mar del desengaño.


Poema de Octavio Fernández Zotes: Lázaro

Lázaro oyó sonar sobre su tumba
la voz majestuosa
del más dulce amigo de la infancia.
Ha días que dormía mansamente
en el seno caliente de la tierra.

Era un sueño apático y sin sueños;
era un estar estando, simplemente;
era una soledad cristalizada;
era un nadar a braza por la nada;
era un vacío hundido en el vacío.

Su amigo le conminó con voz urgente:
¡Álzate, Lázaro, álzate y anda!

Pero Lázaro, ¡ay!, estremecido,
miró en torno a él y, convencido
de que nada sorprendente le esperaba,
se dio la vuelta y continuó dormido.

Poema de Sara Teasdale: Llegarán suaves lluvias

Llegarán suaves lluvias y el olor de la tierra,

y golondrinas dando vueltas con sus relucientes sonidos;

y ranas en los estanques cantando por la noche,

y ciruelos silvestres de trémulo blanco.

Los petirrojos vestirán su emplumado fuego,

silbando sus caprichos sobre una pequeña alambrada;

y nadie sabrá de la guerra,

nadie se preocupará al fin cuando haya concluido.


A nadie le importaría, ni a un pájaro ni a un árbol,

si la humanidad pereció completamente;

y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer,

apenas se daría cuenta que nos hemos ido.

Traducción de Juan Carlos Villavicencio


Poema de Francisco Gálvez: Crisis

Tu voz parece de otro tiempo,
ya no tiene aquel tono cálido
de antes, ni la complicidad
de siempre, sólo son palabras
y su afecto es ahora discreto:
en tus mensajes ya no hay mensaje.


Poema de Elísabet Martínez Ortiz: Sin título

Sobre el jazmín,

la blanca mariposa

es una flor más.



Poema de Manuel Lara Cantizani: En ninguna parte (Por culpa de Heráclito y del Barroco)

Si todo es devenir,

si nada es ya lo que parece;

¿dónde te buscaré

cuando vengas

aquí y esté allí

esperándote

con otro casi igual que tú?

Libros de Manuel Lara Cantizani

Poema de Ascensión Silva: Suspiro

a A. de W.

Si en tus recuerdos ves algún día
Entre la niebla de lo pasado
Surgir la triste memoria mía
Medio borrada ya por los años,
Piensa que fuiste siempre mi anhelo
Y si el recuerdo de amor tan santo
Mueve tu pecho, nubla tu cielo,
Llena de lágrimas tus ojos garzos;
¡Ah, no me busques aquí en la tierra
Donde he vivido, donde he luchado,
Sino en el reino de los sepulcros
Donde se encuentran paz y descanso!

Poema de Alejandra Pizarnik: Rezo

Pequeño poema
no me huyas
no armes abismos
entre mi alma y tú.

Poema de Alejandro Castro: Caribe

De todos los monumentos
construidos por el hombre
mi favorito es el mar.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda (declamados por Joan Mora)

Poema de Charles Bukowski: Oh sí

Hay peores cosas que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde. 

Poema para niños de Julián Alonso: Las gaviotas

Mira las gaviotas

volando por el puerto.

Con sus alas blancas

abiertas al viento

parecen cometas,

parecen pañuelos,

son sábanas blancas

que van por el cielo.

Poema de William Carlos Williams: El acto

Allí estaban las rosas, bajo la lluvia.
No las cortes, supliqué.
No durarán, dijo ella
Pero están tan hermosas 
donde están.
¡Bah!, todos fuimos hermosos una vez,
dijo,
y las cortó, y las puso
en mi mano.

(Traducción: Luis Marigómez)

Poema de Oliverio Girondo: Escrúpulo

Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho “me parece”
yo no aseguro nada.

3 poemas para niños de Gloria Fuertes

Canciones 

Lo importante de un niño
no es que sea un empollón
y recite como un loro
sin entender la lección.

Lo importante de un gato
es que cumpla sus funciones
—no que sea blanco o negro—
sino que cace ratones.

Caracol 

No hago ruido al caminar
-ando sin piernas-.
Tengo cuernos y no soy toro,
yo no me mojo aunque llueva,
nunca salgo de mi casa,
solo asomo la cabeza.
Duermo mucho, como hierba.
Me gusta el sol.

Adivina, adivinanza: Los tres Reyes Magos

¿A qué reyes me refiero,
que a Belén fueron guiados
por una estrella de oriente,
llevando oro y presentes 
y encontraron a otro Rey
y encontraron a otro rey
recién nacido en el suelo?
¿A qué reyes me refiero?

Poema de Pablo Neruda: El desvío

Si tu pie se desvía de nuevo, 

será cortado.

Si tu mano te lleva 

a otro camino

se caerá podrida.

Si me apartas de tu vida 

morirás

aunque vivas.

Seguirás muerta o sombra,

andando sin mí por la tierra.

Poema de Catulo: XCII

Lesbia dice pestes de mí todo el tiempo y no para.
¡Que me muera si Lesbia no me quiere!
¿Cómo lo sé? Porque me pasa lo mismo: la maldigo a todas horas,
pero ¡que me muera si no la quiero!

Poema de Gabriel Celaya: Consejo mortal

Levanta tu edificio. Planta un árbol.
Combate si eres joven. Y haz el amor, ¡ah, siempre!
Mas no olvides al fin construir con tus triunfos
lo que más necesitas: Una tumba, un refugio.

Poema de Antonio Portela: Llevo un paquete de cigarrillos

Llevo un paquete de cigarrillos

intentando escribirte algo.

Ahora con el humo de la habitación 

te hago y te deshago. 

(Poema incluido en Inéditos. 11 poetas, de Ignacio Elguero, Huerga y Fierro, 2002).

Haiku de Taneda Santoka

Mi cuenco de mendigar
Acepta hojas caídas

Mi nueva primavera. Maestros del haiku 

Poema de Ángel González: Esto no es nada

Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.

Poemas de Ángel González 

Haikus de Basho

A una amapola
Deja sus alas
Una mariposa como recuerdo

Llora
La sombra sola de la anciana
Compañera de la luna.

Haikus de Efi Cubero

Sentir la tierra,

quebradiza y serena.

Muerte y origen.

En primavera,

todo sigue viviendo,

menos la ausencia.

Clausuro el aire

si me aferro a la vida

desde el pasado.

La incertidumbre

es mirar más adentro

sin encontrarnos.

Tiempo adosado

del que sólo rescato

vida y quimera.

Constelaciones

estas flores humildes

bajo mis dedos.

✅ Punto de apoyo, de Efi Cubero. Comprar en Amazon 


Poema de Mario Benedetti: Síndrome

Todavía tengo casi todos mis dientes

casi todos mis cabellos y poquísimas canas

puedo hacer y deshacer el amor

trepar una escalera de dos en dos

y correr cuarenta metros detrás del ómnibus

o sea que no debería sentirme viejo

pero el grave problema es que antes

no me fijaba en estos detalles.

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Poema de Pascual-Antonio Beño: Impresión

Un caballo a galope son tus ojos,

un cruel repiqueteo de herraduras

cuyo eco retumba en esquinas de llanto,

en negros callejones espiados de luna.

Un caballo a galope en la noche de un pueblo,

íntimo y misterioso,

son tus ojos.

Poemas. Obra Lírica Completa (Ars Poetica, 2018). Edición de Pedro Menchén.


Poema de Juan Ramón Jiménez: Yo no soy yo

Yo no soy yo.

Soy este

que va a mi lado sin yo verlo,

que, a veces, voy a ver,

y que, a veces olvido.

El que calla, sereno, cuando hablo,

el que perdona, dulce, cuando odio,

el que pasea por donde no estoy,

el que quedará en pie cuando yo muera…

Incluido en el libro Eternidades 


Poema de Gloria Díez: Canción para una mujer muy vieja

Han pasado las lunas,

más yo, ¿no soy acaso

la misma niña pálida

que inventaba cantares?

Inocente ceniza, Doce Calles, 2018 

Poema de Gloria Díez: En el andén del metro

(Para Victoria Lafora)

Los jóvenes

Repiten nuestros rostros.

Míranos:

Así éramos.

Inocente ceniza, Doce Calles, 2018 

Poema de Miguel Hernández: Menos tu vientre

Menos tu vientre,

todo es confuso.

Menos tu vientre,

todo es futuro

fugaz, pasado

baldío, turbio.

Menos tu vientre,

todo es oculto.

Menos tu vientre,

todo inseguro,

todo postrero,

polvo sin mundo.

Menos tu vientre,

todo es oscuro.

Menos tu vientre

claro y profundo.

Cancionero y romancero de ausencias 

Poema de Pedro Salinas: Fe mía

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Poema de Antonio Machado: Por el libro Presagios

Francisco a Pedro Salinas:

Si el arte es fuego,

será con sombras divinas,

juego de manos de ciego.

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Poema de Antonio Gamoneda: La memoria es mortal

La memoria es mortal. Algunas tardes,

Billie Holliday pone su rosa enferma en mis oídos.

Algunas tardes me sorprendo

lejos de mí, llorando.

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Poema de Gabriel Celaya: Consejo mortal

Levanta tu edificio. Planta un árbol.

Combate si eres joven. Y haz el amor, ¡ah, siempre!

Mas no olvides al fin construir con tus triunfos

lo que más necesitas: Una tumba, un refugio.

Comprar libros de Gabriel Celaya

Poema de Juan Ramón Jiménez: El poema (I)

¡No le toques ya más,

que así es la rosa!

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Poema de Emily Dickinson: Cuando cuento las semillas

Cuando cuento las semillas

sembradas allá abajo

para florecer así, lado a lado;

cuando examino a la gente

que tan bajo yace

para llegar tan alto;

cuando creo que el jardín

que no verán los mortales

siega el azar sus capullos

y sortea a esta abeja,

puedo prescindir del verano, sin queja.

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Poema de Amado Nervo: Una flor en el camino

La muerta resucita cuando a tu amor me asomo,

la encuentro en tus miradas inmensas y tranquilas,

y en toda tú… Sois ambas tan parecidas como

tu rostro, que dos veces se copia en mis pupilas.

Es cierto: aquélla amaba la noche radiosa,

y tú siempre en las albas tu ensueño complaciste.

(Por eso era más lirio, por eso eres más rosa.)

Es cierto, aquélla hablaba; tú vives silenciosa,

y aquélla era más pálida; pero tú eres más triste.

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Poema de Margarita Schultz [Sin título]

Aun siendo solo un punto

en el horizonte remoto

el amigo es un universo

Poema de Julieta Pellicer: A tientas

Si supiera que vives en otro país

o en otra calle, lejos de mis coordenadas.

Pero mi piel se expone cada día

a la intempérie de las casualidades.

Abandono los hilos y sueño con números:

voy caminando a tientas.

Con los ojos vendados

para no ver si me cruzo contigo.

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Poema de Fernando Pessoa: El poeta es un fingidor

El poeta es un fingidor.

Finge tan completamente

que hasta finge que es dolor

el dolor que en verdad siente,

Y, en el dolor que han leído,

a leer sus lectores vienen,

no los dos que él ha tenido,

sino sólo el que no tienen.

Y así en la vida se mete,

distrayendo a la razón,

y gira, el tren de juguete

que se llama corazón.

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Poema de Kenji Miyazawa: Noticia

Lo que antes causó alborozo al parecer un incendio era el arco iris

ya hace una hora que sigue y continúa perfecto

Kenji Miyazaw, Haru tu shura y otros poemas, La Discreta, 2017. p. 112

Poema de Ángel Crespo: Relieves

La poesía es como una piedra en medio del camino.

El buen poeta tropieza en ella y cae.

El mal poeta nos la tira a la cabeza.

Poema de Julio Martínez Mesanza: Retirada

Vengan grises caballos por la senda

nevada, y un anciano se detiene

y ve pasar jinetes y armas oye.

Continuamente pasan los soldados,

y otra tierra recuerda y otro tiempo.

El corazón del viejo se ensombrece

mientras las muchas sombras enumera,

y otra guerra recuerda y otros hombres.

Poema de Karmelo C. Iribarren: Ingenuo

Creí que, como el mar

una noche de verano, tu sonrisa me invitaba a sumergirme

(únicamente

a mí)

en tus aguas

profundas.

Pero salió la luna y vi la playa llena

de exhaustos nadadores.

Comprar libros de Karmelo C. Iribarren

Poema de Federico García Lorca: Al oído de una muchacha

No quise.

No quise decirte nada.

Vi en tus ojos

dos arbolitos locos.

De brisa, de risa y de oro.

Se meneaban.

No quise.

No quise decirte nada.

Poema de Luis García Montero: El lugar del crimen

Más allá de la sombra

te delatan tus ojos,

y te adivino tersa,

como un mapa extendido

de asombro y de deseo.

Date por muerta

amor,

es un atraco.

Tus labios o la vida.

Poema de Petrarca: Los que, en mis rimas sueltas…

Los que, en mis rimas sueltas, el sonido

oís del suspirar que alimentaba

al joven corazón que desvariaba

cuando era otro hombre del que luego he sido;

del vario estilo con que me he dolido

cuando a esperanzas vanas me entregaba,

si alguno de saber de amor se alaba,

tanta piedad como perdón le pido.

Que anduve en boca de la gente siento

mucho tiempo y, así, frecuentemente

me advierto avergonzado y me confundo;

y que es vergüenza, y loco sentimiento,

el fruto de mi amor é claramente,

y breve sueño cuanto place al mundo.

Poema de Manuel Rivas: Cuento

Yo leía el periódico y el niño rebullía.

Decidí adormecerlo con el cuento de un caballo.

Se lo repetí dos veces.

Otra vez, dijo el niño. Sólo otra vez

el cuento del caballo.

Y lo miré marchar,

sin poder hacer nada,

en su caballo,

por los llanos inmensos.

El pueblo de la noche, Alfaguara, 1997.

Poema de Konstantin Kavafis: Cuerpo, recuerda

Cuerpo, recuerda no sólo cuánto te amaron,

no sólo los lechos en que yaciste,

sino también esos deseos por ti

que brillaron claros en los ojos,

y temblaron en la voz– y que algún

obstáculo casual hizo fútiles.

Ahora que todos ellos pertenecen al pasado,

casi parece como si te hubieses

entregado a esos deseos– como brillaban,

recuerda, en los ojos que te miraban;

como temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.

Poema de José Ángel Valente: Cuando te veo así, mi cuerpo, tan caído…

Cuando te veo así, mi cuerpo, tan caído

por todos los rincones más oscuros

del alma, en ti me miro,

igual que en un espejo de infinitas imágenes,

sin acertar cuál de entre ellas

somos más tú y yo que las restantes.

Morir.

Tal vez morir no sea más que esto,

volver suavemente, cuerpo,

el perfil de tu rostro en los espejos

hacia el lado más puro de la sombra.

Poema de José Hierro: Coplilla después del  5.º Bourbon

Pensaba que sólo habría

sombra, silencio, vacío.

Y murió. Estaba en lo cierto.

El mismo Dios se lo dijo.

Cuaderno de Nueva York, 1998

Poema de Silvina Ocampo: Única sabiduría

Lo único que sabemos

es lo que nos sorprende:

que todo pasa, como

si no hubiera pasado.

Comprar libros de Silvina Ocampo

Poema de Nicanor Parra: Cartas a una desconocida

Cuando pasen los años, cuando pasen

los años y el aire haya cavado un foso

entre tu alma y la mía; cuando pasen los años

y yo sólo sea un hombre que amó,

un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,

un pobre hombre cansado de andar por los jardines,

¿dónde estarás tú? ¡Dónde

estarás, oh hija de mis besos!

Poema de Jaime Gil de Biedma: Happy ending

Aunque la noche, conmigo,

no la duermas ya,

sólo el azar nos dirá

si es definitivo.

Que aunque el gusto nunca más

vuelve a ser el mismo,

en la vida los olvidos

no suelen durar.

Poema de Jorge Riechman: Ausente

Hay en tu ser

cámaras apartadas que no alcanzo,

invernaderos de delicia, lenta

germinación en tu sangre y en tu risa.

Está bien así. De tu retiro tomas

con la frente encendida y en los ojos

una promesa de luz

total para mañana.

Poema de  Gonzalo Rojas: Enigma de la deseosa

Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto

de 32, exige lectura

de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,

  1. b) toda su piel liviana

para los besos, c) mirada

verde para desafiar el infortunio

de las tormentas;

no va a las casas

ni tiene teléfono, acepta

imantación por pensamiento. No es Venus;

tiene la voracidad de Venus.

Poema de Claudio Rodríguez: Esta iluminación de la materia…

Esta iluminación de la materia,

con su costumbre y con su armonía,

con el sol madurador,

con el toque sin calma de mi pulso,

cuando el aire entra a fondo

en la ansiedad del tacto de mis manos

que tocan sin recelo,

con la alegría del conocimiento,

esta pared sin grietas,

y la puerta maligna, rezumando,

nunca cerrada,

cuando se va la juventud, y con ella la luz,

salvan mi deuda.

Poema de Arthur Rimbaud (versión de Andrés Holguín): Sensación

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,

herido por el trigo, a pisar la pradera;

soñador, sentiré su frescor en mis plantas

y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:

pero el amor sin límites me crecerá en el alma.

Me iré lejos, dichoso, como con una chica,

por los campos , tan lejos como el gitano vaga.

Poema de Francisco Brines: Epitafio romano

«No fui nada, y ahora nada soy.

Pero tú, que aún existes, bebe, goza

de la vida…, y luego ven.»

Eres un buen amigo.

Ya sé que hablas en serio, porque la amable piedra

la dictaste con vida: no es tuyo el privilegio,

ni de nadie,

poder decir si es bueno o malo

llegar ahí.

Quien lea, debe saber que el tuyo

también es mi epitafio. Valgan tópicas frases

por tópicas cenizas.

Poema de José Emilio Pacheco: Caverna

Es verdad que los muertos tampoco duran

Ni siquiera la muerte permanece

Todo vuelve a ser polvo

Pero la cueva preservó su entierro

Aquí están alineados

cada uno con su ofrenda

los huesos dueños de una historia secreta

Aquí sabemos a qué sabe la muerte

Aquí sabemos lo que sabe la muerte

La piedra le dio vida a esta muerte

La piedra se hizo lava de muerte

Todo está muerto

En esta cueva ni siquiera vive la muerte.

Islas a la deriva, 1973-1975 

Haiku de Juan José Tablada: La pajarera

Distintos cantos a la vez;

La pajarera musical

Es una torre de Babel.

Poema de Fernando Pessoa: Es tal vez el último día de mi vida

Es tal vez el último día de mi vida.

He saludado al sol levantando la mano derecha,

mas no lo he saludado diciendo adiós.

Hice la seña de que me gustaba verlo antes: nada más.

Poema de José Miguel Junco Ezequerra: Fósil

Debajo de la falda del olvido

hay una presunción de enredadera

como recordatorio de unos cuerpos.

Queda también el rastro

-parece un caracol-

de un animal de mundo

que quiso hasta el final dejar constancia

de todo lo que opuso a su derrota.

Si se pasa la mano lentamente

se sabe que hubo vida.

La mujer de lava, La Discreta, 2016


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