EL DIARIO DOWN

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El Diario Down
Francisco junior

EL DIARIO DOWN

Francisco nació en una clínica madrileña un día cercano a la Navidad de 2013. Los primeros momentos fueron de inmensa alegría: nuestro precioso bebé (muy rubio, 2,5 kg, aún cerrados sus preciosos ojos azules) estaba predestinado a hacer felices a sus padres (primerizos) y al resto de la familia, que tras dos décadas sin celebrar el nacimiento de un nuevo miembro veían en el niño algo así como maná caído del cielo.



Un par de horas después del nacimiento, la matrona que había estado presente en el parto me pidió que bajara al nido en calidad de padre. Allí me esperaba una doctora junto al bebé, acostadito en una urna. El gesto sombrío de su cara no auguraba nada bueno. Me preguntó si sabíamos algo. “¿Algo de qué?”. La doctora citó unas palabras para mí incomprensibles: “trisomía del 21”. “¿Qué significa eso?”, pregunté en un temblor de voz. “Síndrome de Down”, respondió. “Ya…”. “Pero no estamos seguros. Solo tenemos sospechas”, añadió. “Sospechas… –pensé–. Cortesía por parte de quienes están completamente seguros”.

Después de tantos años haciendo malabarismos vitales sobre la cuerda floja, después de luchar contra fantasmas (unos imaginarios y otros demasiado reales), había llegado la hora de caer por enésima vez sobre el duro pavimento. Ya no había vuelta atrás. La dichosa trisomía del 21 percutía en mi cerebro machaconamente mientras subía las escaleras en dirección a la habitación donde habría de entregar buenas noticias. (¿Y cómo darle semejante noticia a una madre?).

¿Por qué a nosotros?, me dije. ¿Por qué una vez más? ¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿De qué sirve intentar abrazar la paz interior cuando ella no está dispuesta a caer en mis brazos?

Al fin y al cabo, como padre yo no pedía demasiado. Me hubiera conformado con que Francisco fuera tan guapo como Paul Newman, tan buen futbolista como Cristiano Ronaldo, tan ingenioso como Woody Allen. Nada del otro mundo, ¿verdad? Pero la vida, como siempre sorda a mis deseos, había vuelto a hacer su propia elección.

A raíz de conocer que Francisco padecía el síndrome de Down, pasé cuatro días llorando, ajeno al consuelo. Al quinto día -como ya es costumbre- dejé de llorar, me senté al ordenador y comencé a escribir.

El Diario Down es para quien lo escribe mucho más que una sección de blog. Escribir sobre mi experiencia con el síndrome de Down no es solo un ejercicio literario (que también): es un ejercicio de supervivencia emocional, es un intento de sujetarme con fuerza titánica a la cuerda floja.

No me gustaría que la redacción del Diario Down fuera una actividad solipsista: espero que algún día Francisco colabore conmigo, que aporte sus propios textos, que me asesore o que incluso me corrija. Será pues una sección a cuatro manos: dos manos inocentes (las suyas) y dos manos callosas (las mías).

Ojalá los lectores encuentren en estos escritos, al margen de su mayor o menor proximidad al Síndrome de Down, un pequeño motivo de alegría, una ayuda, cierta compañía, una minúscula pero incesante luz, algo. Si hallan en estas líneas la mitad de lo que a mí me aportan, daré por bien empleado mi tiempo.

Francisco Rodríguez Criado, 25 de diciembre de 2013.

NOTA: El libro El Diario Down (en papel y en ebook) está a la venta desde febrero de 2016.

Comprar el libro al editor: Papel 8,99€ / ebook 1,99€

Librerías españolas que venden El Diario Down.

Si tienes alguna duda, contacta con él vía email: hola@tolstoievski.com

El Diario Down en los medios



EL DIARIO DOWN

Estos son algunos de los textos incluidos en El Diario Down (Tolstoievski, 2016).

La traición del padre. 13-1-2014.

Escrito en el fragor de la batalla. 17-1-2014.

 Mi padre y la tecnología. 24-1-2014.

 El arte de amar. 12-2-2014.

El Diario Down, Tolstoievski
Portada de El Diario Down, de Francisco Rodríguez Criado (Tolstoievski, 2016)

 

francisco rodriguezFrancisco Rodríguez Criado: escritor, corrector de estilo, profesor de talleres literarios y creador del blog Narrativa Breve. Ha publicado novelas y libros de relatos. Sus minificciones han sido incluidos en algunas de las mejores antologías de relatos y microrrelatos españolas: El cuarto género narrativo. Antología del microrrelato español (1906-2011). Ed. Irene Andrés-Suárez (Cátedra, Madrid, 2012),Velas al viento. Ed. Fernando Valls (Los cuadernos del vigía, Granada, 2010), La quinta dimensión (Universidad de Extremadura, Mérida, 2009), Soplando vidrio y otros estudios sobre el microrrelato español. Ed. Fernando Valls (Páginas de Espuma, Madrid, 2008), Histerias breves (El problema de Yorick, Albacete, 2006), Relatos relámpago(ERE, Mérida, 2006), etcétera. Es autor de El Diario Down, donde narra en primera persona sus experiencias como padre de un bebé con el Síndrome de Down.