Modismos. Qué son, ejemplos y significados

Los modismos constituyen uno de los elementos del lenguaje en mi opinión más interesantes y, por qué no decirlo, más divertidos. Hablamos de esas expresiones coloquiales cuyo significado no responde a la suma del significado de las palabras que lo componen. Un modismo significa aquello que los hablantes hemos querido que signifique, al margen de reglas gramaticales. Es decir, el modismo “estar asfixiado” no significa sufrir asfixia respiratoria. Utilizamos esta hipérbole para explicar que uno está agotado o que siente estrés porque determinada actividad le exige demasiado esfuerzo y no le deja tiempo libre.

Estos juegos lingüísticos, desde luego, pueden ser una tortura para un extranjero que, por inercia, tiende a darle el mismo significado a las palabras que el diccionario. Así las cosas, un inglés, un sueco o un marroquí que estudien castellano no podrán deducir, con la ayuda de un diccionario (a no ser que se trate de un diccionario especializado en modismos ), qué significa, por ejemplo, “estar sopa”, “ser un tío legal” o “estar como un queso”. En esa línea, Damián Mollá y Alberto Alonso , profesores de Vaughan Group, publicaron un libro con un título simpático: This book is the milk. Título que los españoles con cierto conocimiento del inglés entendemos (“Este libro es la leche”), pero que confundirá a los ingleses que desconozcan el modismo “ser la leche”, que significa “ser divertido”, “ser genial”, “ser estupendo”.

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This book is the milk!: El inglés que no sabías que sabías
  • Damián Mollá, Alberto Alonso
  • Editor: Vaughan
  • Tapa blanda: 156 páginas

Para compensar –o quizá como revancha, me atrevo a pensar, jeje–, todos los países tienen modismos nativos. Hay modismos mexicanos (“no mames”= no digas tonterías), peruanos (“no seas sapo”= no seas chismoso), ingleses (“to sit tigh”= esperar pacientemente, “to hit a sack”=ir a dormir)… Y eso es así porque el lenguaje es un ser vivo y no se limita a unas normas lingüísticas estrictas e inamovibles. Un ser vivo y un ser de lo más travieso.

Me apenan esos extranjeros que se preocupan cuando nos escuchan decir que “hemos dejado colgado a un amigo”. Pues no, no lo hemos dejado ahorcado; simplemente, le hemos hecho una faena y no hemos respondido a lo esperado, por ejemplo, “dándole platón” y no acudiendo a nuestra cita con él.

Para desfacer entuertos (El Quijote en realidad habla de “enderezar tuertos“), he creído conveniente crear esta modesta página en la que rescataremos algunos de modismos en lengua castellana más conocidos.

Denominar “españoles” a estos modismos sería un error por lo restrictivo, pues posiblemente algunos de ellos son también propios de otros países. Como desconozco qué modismos pertenecen exclusivamente al lenguaje popular de España, he preferido referirme a ellos como “modismos en lengua castellana”. Doy por hecho que España comparte modismos con otros países latinoamericanos, los cuales tendrán, por su parte, modismos de cosecha propia que algunos españoles como yo no entenderíamos.

Es lo bueno del lenguaje: es flexible y se ajusta a las necesidades de los hablantes.

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Las 100 dudas más frecuentes del español (FUERA DE COLECCIÓN Y ONE SHOT)
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  • Editor: Planeta
  • Tapa blanda: 200 páginas

Características de los modismos. Repasando, que es gerundio

Para recapitular, vamos a repasar lo que sabemos de los modismos:

  • Su definición: frases hechas figurativas que forman parte del lenguaje de la calle.
  • Hay en su uso cierta voluntad de juego lingüístico. Podríamos decir “Juan bebe demasiado alcohol”, pero usamos el modismo “Juan es una esponja” porque nos resulta una alternativa menos académica, más juguetona, por así decirlo.
  • Son muy expresivos. Estrictamente, son innecesarios (ya hemos visto que podemos decir lo mismo con otras palabras), pero si una lengua careciera de modismos perdería expresividad.
  • Los modismos nacen en la calle, en las aulas, en el trabajo. Es lenguaje del día a día. Alguien se inventa una expresión que acaba por cristalizar en un pequeño círculo (empresarial, delincuencial, estudiantil…) para dar luego el gran salto y extenderse por todas o casi todas las capas de la población.
  • Hay modismos en cada país, pues cada país genera su propio lenguaje alternativo.
  • Los extranjeros suelen tener problemas con los modismos, pues si seguimos el diccionario al pie de la letra no podremos entender el significad de un modismo. Es decir, un extranjero que estudia castellano aprenderá qué significa el verbo “tirar” y qué significa el verbo “toalla”. Más tarde, deberá aprender que “tirar la toalla” no significa “arrojar o lanzar una toalla” sino “darse por vencido, desistir en un empeño”.
  • Los jóvenes son especialmente amigos de los modismos. Podríamos decir que los modismos suelen nacer en ese ámbito de jovialidad propio de los jóvenes, pero que luego, poco a poco, son adaptados por un sector más amplio de la sociedad.
  • Hay muchos modismos relacionados con los animales: “ser un burro” (ser muy bruto), “llorar lágrimas de cocodrilo” (simular cierto pesar que en realidad no se siente), “ser un buitre” (pasarse de listo, mirar por uno mismo a costa del prójimo), “ser un tiburón” (dedicarte a algo, por ejemplo a las finanzas o la política, de manera despiadada, sin humanidad), “ser un perro” (ser vago, indolente), “ser un lince” (ser muy avispado, por ejemplo en los negocios…).

Y no me enrollo más. A continuación, algunos modismos en lengua castellana. Disfrutadlos.

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Modismos en lengua castellana

Alucinar

“Alucinar”, en el lenguaje de los jóvenes, no significa “sufrir alucinaciones”, sino divertirse mucho, sorprenderse, “flipar” con algo. Aunque se haya generalizado el uso de esta palabra, antiguamente se usaba solo en ambientes delictivos. No en vano, quienes prueban drogas como el LSD sufren alucinaciones mentales.

Comerse el tarro

Nos “comemos el tarro” cuando pensamos y repensamos cómo solucionar un problema o qué decisión tomar respecto a un asunto que nos perturba.

Dar la brasa

Aunque la expresión “dar la brasa” puede ser empleada por cualquier persona, es muy propia de adolescentes para referirse a personas mayores que tratan de imponer sus criterios a los hijos. Viene a ser algo así como “ponerse pesado”. Tiene un matiz peyorativo, como de queja.  

Dejar colgado a alguien

“Dejar colgado a alguien” significa dejar a alguien en la estacada, jugarle una mala pasada, en definitiva: fallarle. Otra posibilidad sería “dejar tirado a alguien”

Estar de bajón

Estar de resaca tras excederse con el alcohol. También puede significar estar deprimido o falto de ánimo.

Estar puesto en algo

Cuando decimos que “Manolo está puesto en ordenadores”, queremos decir que se le da bien el manejo de los ordenadores. Hay que tener en cuenta que el verbo “poner”, como pasa con el “get” de los ingleses, es un verbo que puede significar muchas cosas.

Irse a la piltra

“Piltra” forma parte de la jerga juvenil, y aunque al principio era marginal con el paso del tiempo ha ido calando también entre personas de cualquier edad condición. “Piltra” es un calco de la voz francesa “peautre”, que significa “catre” o “cama de pordiosero”. Hoy, insistimos, “piltra” es simplemente un término coloquial con el que sustituimos al sustantivo “cama”. “Irse a la piltra” es por tanto “acostarse, irse a dormir”.

Hacerse el primo

“Hacerse el primo” no significa hacerse pasar por primo (familiar) de alguien, sino hacerse pasar por tonto de manera taimada, en principio para conseguir algún tipo de beneficio.

¡Manda huevos!

La expresión “¡Manda huevos!” nos brota a muchos castellanohablantes de manera natural. A estas alturas la tenemos muy interiorizada, verdad? No significa nada en concreto, es tan solo una manifestación de queja o en respuesta a una situación que nos da mucho coraje.

Quedarse con la copla

Una copla es una composición poética de arte menor, pero cuando le pedimos a alguien que “se quede con la copla”, lo que estamos haciendo es pedirle que preste atención para retener mentalmente un mensaje, una noticia, un dato…

Ser un empollón

Cuando decimos que alguien “es una persona estudiosa” o “estudiar mucho” lo hacemos sin un matiz peyorativo, algo que sí ocurre cuando usamos el modismo “ser un empollón”. En este caso la imagen del estudioso está representada por una gallina empollando huevos. Seguro que este modismo se lo ha inventado algún holgazán. 🙂

Soltar un rollo macabeo

Algunas personas son incapaces de expresarse mediante la economía del lenguaje, y son propensos a extenderse verbalmente más de la cuenta, en muchas ocasiones incluso para echar mano de la ficción (aunque intenten hacer pasar su relato como verídico). El modismo “soltar un rollo macabeo” tiene posiblemente su origen en el Libro de los Macabeos (s. II a.C), que forma parte de la Biblia. Es este un libro bíblico muy prolijo en datos, batallas, genealogías, etc. De ahí que nos quejemos del “rollo macabeo” de aquella persona que “se va por las ramas”.

Tener mucho morro

Alguien “tiene mucho morro” cuando es atrevido, descarado, es decir, cuando se comporta con excesiva soltura. Lo decimos en tono de crítica (y algunos con sumo pesar, pues les gustaría tener mucho morro en vez de ser apocados).

Tirarse un farol

Solemos entender un farol como ese objeto transparente que lleva en su interior una luz. Pero “tirarse el farol” no es lanzar un farol, sino alardear con bravuconadas.

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Qué es un anacoluto

¿Es solo un modismo? (ABC Color)

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