«Lita», ejemplo de descripción de José María Pereda

Tal era la vehemencia de su afabilidad, que no me ofreció el más ligero intersticio para colarme con una respuesta a su saludo o una satisfacción galante a sus excusas. Pero ¡qué donosa estaba y qué linda, con su revoltijo de cabellos castaños sombreándole la cara juvenil, tersa, sonrosada, hablando por sus ojos azules, de largas pestañas, tanto como por su boquita de labios rojos sobre los dientes más blancos y apretados que yo he visto en mi vida, mientras se afanaba por cubrir con las antes recogidas mangas de su vestido

Cuento de Anatole France: Adriana Buquet

Se llamaba realmente Jacques Anatole Francois Thibault y es un escritor tardío. Publicó siendo ya mayor. Admiraba a Edgar Alan Poe. Anatole France es Premio Nobel de Literatura. Lo alcanzó el año 1921, cuando tenía más de sesenta años de edad. En el Caso Dreyfus solidariza con Emile Zola y también devuelve al gobierno de la época su medalla–condecoración “La Legión de Honor”. Fue un crítico tenaz de la Iglesia católica.

Cuento de Silvina Ocampo: Las esclavas de las criadas

Herminia Berni era preciosa. No creo que su belleza fuera puramente espiritual, como ciertas personas decían, aunque detallándola tuviera algunos defectos; ojos un poco bizcos, labios demasiados gruesos, mejillas hundidas, cabellera enteramente lacia; sin embargo, hubiera podido ser miss Argentina. La belleza es un misterio. Herminia era preciosa y su patrona la adoraba.

«Conociendo a Florence», de Ian McEwan (fragmento de «Chesil Beach»)

Como ocurre muchas veces en que ella había estado ausente, su padre le despertaba emociones conflictivas. Había veces en que lo encontraba físicamente repulsivo y apenas soportaba verle: su calvicie reluciente, sus diminutas manos blancas, sus proyectos incesantes para mejorar los negocios y ganar aún más dinero. Y su voz aguda de tenor, a la vez aduladora y autoritaria, con sus énfasis excéntricamente repartidos. Ella detestaba oír sus crónicas entusiastas sobre el barco, ridículamente bautizado “Sugar Plum” que tenía atracado en el puerto de Poole

El origen del nombre de Neruda (Segunda parte)

A partir del año 1869, a orillas del Támesis, Madame Norman Neruda retoma con bríos su carrera como concertista en violín, a veces como solista y orquesta y en otras ocasiones junto a Joachim y a Vieuxtemps, los dos mejores violinistas de entonces. Su exuberante estilo lleva a príncipes y nobles a halagarla una y otra vez. Como anécdota se cuenta que el príncipe Alfredo le habría regalado un Stradivarius. Otra versión del punto asegura que el violín fue un presente del Duque de Edimburgo y no del Príncipe Alfred

La crónica de la ciudad de Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna estuvo exiliado en Argentina y vivió en la ciudad capital de Buenos Aires en los años 40. Escribió el libro Explicación de Buenos Aires, que contiene infinidad de artículos sobre diversos aspectos de la vida en dicha metrópoli, la más europea de toda América Latina. De la Serna inaugura de este modo un género de crónica humorística con reiterados guiños al tango, a las confiterías, el barrio de la Chacaritta –donde está la tumba de Gardel–, a las frases y palabras diferenciales, al lunfardo, ese lenguaje rioplatense de baja estofa y que para entenderlo y oírlo hay que darse una vuelta por el barrio La Boca.

Cuento de Alejandra Pizarnik: Torturas clásicas (La condesa sangrienta)

El 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de un barbitúrico (Seconal) durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico de Buenos Aires, donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio.

Hoy, tiene un monumento en la calle Güemes en Avellaneda.

Microrrelato de Mario Levrero: Historia sin retorno Nº 2

Mientras avanzaba en la lectura del mini-cuento de Mario Levrero, «Historia sin retorno Nº 2», incluido en su libro La máquina de pensar en Gladys no pude dejar de traer a mi mente el cuento de Borges, «La intrusa». En ambos relatos se deja ver la imperiosa necesidad de deshacerse de un ser querido, solo que en el caso de «La intrusa» se trata de una hembra cerril, pero hermosa que ha vuelto locos a dos hermanos