Cuento breve recomendado: «Carta de allá», de Pablo Andrés Escapa

La cuesta del Villar gira junto a un roble centenario. El cartero se apoya un momento en el tronco para mirar la fragua callada y la casa que se alza junto a ella, la casa de la viuda de Luján. El mundo parece dormido desde allí. El hombre se entretiene en recorrer con la vista el humo lento que sale por la chimenea de la casa. Entonces ensaya palabras de consuelo que van a enredarse con el humo y se alargan y se pierden como una oración, cielo adelante.

Entrevista a Emilio Gavilanes

Emilio Gavilanes es autor de los libros de relatos La tabla del dos (Premio NH 2004 al mejor libro de relatos inédito) y El río (2005; finalista ese año del premio Setenil), y de las novelas La primera aventura (1991), El bosque perdido (2001) y Una gota de ámbar (2007). Cultiva la escritura de haikus, como ha dejado constancia en Salta del agua un pez (2011), y ha preparado además la edición de la obra de Camilo Bargiela Luciérnagas (2009).
Charlamos con él con motivo de la publicación de su último libro de relatos, El reino de la nada (2011), recientemente publicado en la editorial Menoscuarto.

«Bazar de ingenios», por Noemí Montetes Mairal

Porque probablemente la característica más específica del género del microrrelato sea precisamente esta -como hemos indicado unas líneas más arriba- la seña de identidad, asimismo, más distintiva del siglo XX: el mestizaje entre los géneros, las artes, las disciplinas. Y así el microrrelato, que coquetea con el relato propiamente dicho, pero también con el poema, la prosa poética, el aforismo, la greguería, la máxima, el haiku, el artículo periodístico

El género del microrrelato, visto por Andrés Ibáñez

Género de diletantes. Esta última idea tiene una gran dosis de verdad, porque quitando los ejemplos obvios que todos tenemos en la cabeza y que sin duda se esgrimirán en mi contra, es evidente que los microrrelatos son un género propio de diletantes. He leído microrrelatos de buenos escritores y otros escritos por desconocidos: es imposible notar la diferencia.