«Mi querido Dostoievski”, en Náufragos en tiempos ágrafos

Dostoievski creó personajes al límite porque él mismo vivió vicisitudes terribles, sobre todo antes de conocer a la que sería su secretaria, Anna Grigórievna, a quien contrató como estenógrafa durante la redacción de El jugador y con la que acabó casándose. Mi biografía –un poco como la de todos, supongo– está sembrada de momentos malos, aunque no darían mucho juego en Wikipedia. Al contrario que Dostoievski, no he sido detenido por actividades políticas subversivas, no he estado confinado en un penal de Siberia, no soy epiléptico, mi padre no ha sido asesinado por sus empleados, no he sido encumbrado primero y defenestrado después por los mejores críticos literarios de mi país, no me gasto el poco dinero que gano en los casinos, ni me extorsionan mis editores. Sin embargo, he vivido situaciones muy amargas que favorecen cierta sintonía con el mundo dostoievskiano. Entiendo muy bien el universo turbio y angustioso de sus libros (en cierta manera lo he vivido en mis propias carnes), aunque tengo un lado hedonista del que posiblemente él y sus personajes carecieran.

CUENTOS BREVES (201-400)

Cuentos Breves Recomendados es una sección alojada generosamente en el blog NarrativaBreve.com de Francisco Rodríguez Criado. Recoge relatos universales con una extensión de entre media página a cinco o seis: textos antiguos muy variados (mitos, leyendas, fábulas o apólogos, pequeñas historias, cuentos tradicionales) y cuentos literarios modernos.

El realismo limpio de Aloma Rodríguez

Jóvenes y guapos, en su apuesta por la naturalidad, la sencillez, por la cotidianidad –lo voy a decir ya–, entronca en mi opinión con la literatura realista norteamericana. ¿Acaso con el realismo sucio? No. Yo diría que Aloma practica más bien un realismo limpio, minimalista, ajeno a las estridencias y a las truculencias de los chicos malos del underground norteamericano (algunos de ellos magistrales, todo hay que decirlo).

Por qué queremos tanto a Chéjov

El héroe chejoviano está lleno de buenas intenciones que se ven lastradas por la torpeza, la inactividad o el destino. Es posible que esa falta de arrojo tuviera una fuente de inspiración en sus hermanos mayores, que malgastaron su talento en el alcohol, y que esa pereza que condena a sus personajes a un destino no deseado fuera la manera en que él, que tanto hizo por transformar su vida, veía a la burguesía rusa