La atormentada vida de Dostoievski

Es evidente que la fascinante vida de este escritor se refleja en su obra. Pero, queridos amigos, si aparte de leer sus libros queréis sentiros más cerca de él podéis visitar el Museo Dostoievski, en San Petersburgo, que se encuentra situado en el apartamento de seis estancias fielmente reconstruido donde el autor vivió sus últimos años. Sobre el escritorio de su despacho se puede ver su pluma e incluso la última receta del médico. El reloj está parado a las ocho y veinte, justo la hora de la muerte del escritor. No podemos pasar por alto, además, que el autor ruso nunca vivió más de tres o cuatro años en una misma vivienda y todas ellas, según el carácter maniático del autor, tenían algunos rasgos en común: estaban situadas en una esquina, de modo que tuviera vistas a las dos calles y habían de estar cerca de una iglesia para que pudiera escuchar las campanas desde su casa.

La censura literaria

Pero no hay que ir tan atrás en el tiempo en lo que a este tema se refiere. En el siglo XX se censuró gran cantidad de obras literarias, como por ejemplo, Ulyses, de James Joyce, cuyo contenido sexual estuvo vetado en Estados Unidos durante quince años. Y también 1984, de George Orwell, novela que se consideró procomunista, antisemita y de contenido sexual explícito.

Rastreando al detective

la famosa cita “Elemental, mi querido Watson” con la que supuestamente el detective se dirigía a su amigo, el cronista, no aparece en ninguna de las novelas escritas por Conan Doyle. Aunque hemos de mencionar que dicha expresión sí aparece por separado en distintos párrafos de algunas de las muchas traducciones que se hicieron de su obra. Estas traducciones, interpretaciones teatrales y adaptaciones cinematográficas crearon la cita tal como hoy la conocemos.

Modernistas: Carlos Pezoa Véliz

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Como muchos poetas, Carlos Pezoa Véliz (chileno) llevó una vida de sobresalto y murió muy joven. De este modo su existencia no escapa a la regla. ¿Cuál es esta regla? Pobre y desprotegido; pobre y frágil; pobre y desgraciado. Ignorado y casi menospreciado en su tiempo. Dificultades para vivir y dificultades para  editar. Agreguemos otros aspectos: Padres que lo abandonan; diversos oficios; cuartos en pensiones de mala muerte y hasta un accidente que casi la cuesta la vida. Luego el hospital, el dolor propio, la soledad en salas y pabellones, los rostros de los que iban a morir…

Microrrelato de Adolfo Bioy Casares: Tigres

[vc_row][vc_column width=»1/1″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_column_text] A Bioy Casares le bastaron catorce palabras (quince, si contamos el título) para pergeñar este microrrelato, que tiene aire de greguería de Ramón Gómez de la Serna. Esta minificción está incluida en Mil y un cuentos de una línea (Thule, Barcelona, 2007).     TIGRES Adolfo Bioy Casares (microrrelato) El tigre cebado … Sigue leyendo