Plumas estilográficas

La pluma estilográfica fue durante mucho tiempo el artículo de escritura más emblemático. Más tarde, acabaría perdiendo su hegemonía sucesivamente con la aparición del bolígrafo, la máquina de escribir y, por último, con los modernos procesadores de textos informáticos.

Pero que no tenga tanto tirón como antes no quiere decir que sea un artículo anacrónico. Muy al contrario, aún tiene una legión de seguidores que a la hora de escribir prefieren la pluma estilográfica a cualquier otra herramienta.

¿Por qué usar la pluma estilográfica?

Son muchos los motivos para escribir con pluma estilográfica. Unos lo hacen porque se sienten seducidos estéticamente por ella, otros por motivos sentimentales (un ser querido les regaló en cierta ocasión una pluma), otros por su tacto agradable, otros porque apenas hay que presionar para escribir ella, otros porque son coleccionistas, otros porque les gusta su liturgia (su conservación en el estuche, su carga de tinta, su limpieza), y otros porque una buena (y en ocasiones muy cara) pluma estilográfica le concede prestigio a quien la lleva.


Hay tantos motivos para usar la pluma estilográfica como usuarios existen. Digamos simplemente que la pluma estilográfica es un artículo de escritura útil y distinguido, y además no hay que gastar mucho dinero para hacerse con ella: existen en el mercado numerosas plumas estilográficas baratas.

A continuación compartimos con vosotros información acerca de algunas de las plumas más recomendables que podéis encontrar hoy en el mercado. 

 

Lamy Safari. ¿Por qué comprar esta pluma estilográfica y no otra

Lamy Safari

 

¿Por qué comprar una estilográfica Lamy Safari y no otra? Buena pregunta. Hay que decir, antes que nada, que la Lamy Safari goza de mucho prestigio en el ámbito de las plumas estilográficas de coste bajo, no solo por su precio sino también por su calidad.  

Comprar una Lamy Safari en 2018 no es desde luego ninguna aventura de impredecibles consecuencias. Muy al contrario, Lamy Safari es una de las plumas que mejor aceptación tienen entre los amantes de las estilográficas. ¿Quién no ha tenido alguna vez una Lamy Safari, aunque solo sea para para constatar si su fama es merecida.

 

¿Por qué comprar una Lamy Safari?

Son varios los motivos por los que comprar una Lamy Safari se antoja ventajoso. Veamos algunos de ellos.

Por el precio

Seamos realistas: si la Lamy Safari costará 200 euros no estaríamos hablando de ella como una estilográfica popular, pero resulta que cuesta una décima parte de esa cantidad. Que pagando un un precio tan reducido tengamos una pluma para escribir día a día con todas las garantías es de agradecer.

Por su trazo

Es fluido y agradable, sin interrupciones en el suministro de la tinta. No olvidemos que el trazo de la Lamy Safari es fino, pero no tanto como las de plumas japonesas o chinas.

Por su material

Sí, es de plástico. Pero plástico de buena calidad. La Lamy Safari (como la Lamy Vista) están hechas de plástico ABS, que es bastante resistente a los golpes, lo cual está muy bien teniendo en cuenta que es la típica pluma que se usa a menudo. El clip es fuerte y resistente y el capuchón funciona a clic, no con rosca. La Lamy Safari está disponible en diversos colores de lacados.

Por sus “prestaciones”

La Lamy Safari es bonita, ligera y escribe muy bien. Podemos decir que es una pluma de calidad, con la seriedad con la que los alemanes se toman su trabajo (Y no es solo un mito: es la realidad).

Por su versatilidad

Las puntas de la pluma de las Lamy se pueden intercambiar: puedes pasar de una punta fina a una punta media (y, obviamente, también viceversa).

Por su diseño triangular

La pluma Lamy Safari tiene un diseño triangular, y no es solo por estética, sino también porque te obliga a cogerla correctamente. Es decir, la propia pluma te invita a que pongas una postura que la adecuada.

Por ciertos “detalles”

La ventana

La Lamy Safari tiene una ventana que te permite ver la cantidad de tinta que has consumido. En las plumas transparentes no se hace necesaria esta ventana, pero en plumas “cerradas”, opacas, como es el caso de Lamy, son muy de agradecer. Estas ventanas son indicadores que te van a ahorrar algún que otro inconveniente. :–)

El convertidor

Incluye un convertidor, con lo cual puedes reponer la tinta que tú prefieras, sin necesidad de estar esclavizado a la tinta de la casa. La Lamy tiene un convertidor con sistema de émbolo: se mete la pluma en el tintero y se llena girando la pluma.

La caja

Muchas firmas de plumas estilográficas no incluyen caja en plumas de bajo coste. No es el caso de Parker o de Lamy, que tienen el detalle de enviarte la pluma en una caja de cartón.

 

Por todo esto y alguna cosita que se nos haya pasado por alto, merece la pena tener una Lamy Safari.

Las plumas estilográficas más vendidas

Historia de la pluma estilográfica

La evolución de la pluma estilográfica ha sido lenta pero segura. Sus raíces están en las plumas de cálamo y oca que utilizaban los escribientes. San Isidoro de Sevilla ya trabajaba en pleno siglo VI con plumas que no eran sino alas de patos, pavos o cisnes.

Con pluma escribieron grandes autores como Shakespeare y Cervantes. La estampa es harta conocida: mojaban la pluma en el tintero, con los consabidos goteos que empañaban el papel. Se reutilizaban plumas de ave tras muda anual, a las que se despojaba su barba. Y así, mojando la pluma en un recipiente con tinta, se escribía en el soporte, que, dependiendo de la época, podía ser papiro, pergamino o papel.