Raymond Carver qué es un cuento

"Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos —una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer— con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado".

Raymond Carver

 

qués es un cuento
Julio Cortázar

“¿Qué es un cuento? La respuesta ha resultado tan difícil que a menudo ha sido soslayada incluso por críticos excelentes, pero puede afirmarse que un cuento es el relato de un hecho que tiene indudable importancia. La importancia del hecho es desde luego relativa, mas debe ser indudable, convincente para la generalidad de los lectores. Si el suceso que forma el meollo del cuento carece de importancia, lo que se escribe puede ser un cuadro, una escena, una estampa, pero no es un cuento”.

Juan Bosch, “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos”.

“De una manera muy sencilla y general, el cuento podría definirse como la narración de una acción ficticia, de carácter sencillo y breve extensión, hecha con fines morales o recreativos, de muy variadas tendencias a través de una rica tradición popular y literaria”.

Miguel Díez R, “Diferencias entre el cuento y la novela”.

“El tiempo del cuento y el espacio del cuento tienen que estar como condenados, sometidos a una alta presión espiritual y formal para provocar esa “apertura” a que me refería antes. Basta preguntarse por qué un determinado cuento es malo. No es malo por el tema, porque en literatura no hay temas buenos ni temas malos, solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema. Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka. Un cuento es malo cuando se lo escribe sin esa tensión que debe manifestarse desde las primeras palabras o las primeras escenas. Y así podríamos adelantar ya que las nociones de significación, de intensidad y de tensión han de permitirnos, como se verá, acercarnos mejor a la estructura misma del cuento”.

Julio Cortázar, “Aspectos del cuento”.

“El cuento es tan antiguo como el hombre.  Tal vez más antiguo, pues bien pudo haber primates que contaran cuentos todos hechos de gruñidos, que es el origen del lenguaje humano: un gruñido bueno, dos gruñidos mejor, tres gruñidos ya son una frase.  Así nació la onomatopeya y con ella, luego, la epopeya.  Pero antes que ella, cantada o escrita, hubo cuentos todos hechos de prosa: un cuento en verso no es un cuento sino otra cosa: un poema, una oda, una narración con metro y tal vez con rima: una ocasión cantada no contada, una canción…”.

Guillermo Cabrera Infante

“Un cuento es una mirada, según cómo miras, explicas […]. Siempre estoy escribiendo, ahora lo estoy haciendo, aunque no sé si será relato o novela: a veces, un personaje lleva su historia en el bolsillo o te lleva a otra historia y crece… o uno que crees que será una larga y fructífera historia al final se apaga y entonces, reescrito, gira hacia el cuento…”.

Jaume Cabré

Emilia Pardo Bazán
Emilia Pardo Bazán

 

«El cuento será, si se quiere, un subgénero, del cual apenas tratan los críticos; pero no todos los grandes novelistas son capaces de formar con maestría un cuento.»

Emilia Pardo Bazán. La literatura francesa moderna. III. El naturalismo

¿Qué es un cuento?

Digámoslo en corto: un cuento es una narración breve, por lo general ficticia, que en sus remotos orígenes se transmitía de manera oral. Esta podría ser una definición básica, a partir de la cual podríamos disertar añadiendo nuevos elementos descriptivos. Lo cierto es que la variedad de cuentos es tan grande que sería difícil encontrar una descripción que se ajuste a todos ellos. En cualquier caso, como decimos, se trata de una narración, por lo general con pocos personajes y en un contexto geográfico y espacial más o menos delimitado, en la que se da cuenta de un suceso o peripecia que viven esos personajes.

Estructura del cuento

El cuento clásico se articula en tres etapas: presentación, nudo y desenlace. Con la presentación se pretende introducir al lector en la historia dándole datos importantes: quiénes son los personajes, qué relación tienen entre sí, dónde viven. Con dicha presentación el autor intenta involucrar al lector en el cuento desde el principio, si bien es habitual no ofrecer todos estos datos de golpe sino más bien dosificarlos durante toda la narración. El nudo en un cuento es sinónimo de tensión. Es ese momento en el que sucede algo importante que puede marcar un antes y después en la historia. El nudo es un desencadenante. El desenlace intenta cerrar la historia y dar los hechos narrados por concluidos. En algunas ocasiones este no da los hechos por concluidos de manera tajante, sino que invita al lector a que imagine qué será de los personajes a partir de ese momento. Entendamos pues que hay finales cerrados (apenas dejan nada a la imaginación) y finales abiertos (el autor prefiere no sentenciar, sino que permite que cada lector ponga su granito de arena e imagine por su propia cuenta en qué terminará todo, más allá del punto final). El desenlace puede ser feliz o no.

Cuentos para niños y cuentos para adultos

La palabra cuentos ha remitido desde hace generaciones a narraciones para niños. Hoy, sin embargo, es una palabra muy usada para referirnos a historias escritas por y para adultos. Algunas personas prefieren, para distinguir entre cuentos de niños y de adultos, referirse a estos últimos con “relatos cortos”, “historias breves”, “cuentos literarios para adultos”, etcétera.

Para los más pequeños encontramos cuentos de hadas, cuentos con animales (fábulas), fantásticos. Suelen transmitir mensajes positivos y para los más pequeños se publican acompañados de ilustraciones que hacen más amena su lectura.

El cuento para adulto abarca todo tipo de registros y de necesidades. Algunos elementos propios del cuento infantil (el final feliz o el mensaje moralizante) están contraindicados en el cuento literario para adulto.


El siglo de oro del cuento literario

El cuento literario experimentó su gran momento en el siglo XIX. Numerosos autores, muchos de ellos ilustres, se volcaron con este género, lo dotaron de interés y lo convirtieron en un modelo de creación literaria independiente, al margen de su hermana mayor la novela.

A ambos lados del Atlántico deslumbraron cuentistas que asentaron las bases de este género: Edgar Allan Poe y Herman Melville y  en Estados Unidos, Antón Chéjov (Rusia), Maupassant (Francia), Gustavo Adolfo Bécquer  o Pedro Antonio de Alarcón (España)…

Las temáticas se ensancharon: había lugar para las narraciones realistas, fantásticas o costumbristas. Los personas cobraron identidad propia gracias a un trabajo de introspección que antes no se realizaba.

El cuento en el siglo XIX fue más literario que nunca.

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