El Diario Down: Los grandes campeonatos de la vida

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La exitosa selección española de fútbol. Fuente de la imagen

El Diario Down: Los grandes campeonatos de la vida

Francisco Rodríguez Criado

La cadena de tres palabras “Síndrome de Down” es muy temida por las parejas que quieren ser padres o que ya están en camino de serlo. Es casi inevitable el temor (implícito o explícito) a que el ansiado bebé pueda padecer esta enfermedad. (Abro aquí un paréntesis: en realidad el Síndrome de Down, como su propio enunciado indica, no es una enfermedad sino un síndrome, pero los padres, que no están para disquisiciones lingüísticas, lo entienden –al menos al principio– como una enfermedad terrible, una enfermedad de por vida, una enfermedad que les va a hurtar el legítimo derecho a ser felices).

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El Diario Down: Padres con síndromes

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Mozart

El Diario Down: Padres con síndromes

Francisco Rodríguez Criado

El otro día me contaron, durante el transcurso de una reunión con amigos, que algunos padres de chicos y chicas con síndrome de Asperger (un trastorno neuronal de tipo autista) generan a su vez una patología: el síndrome de Mozart. Resulta que estos padres, estimulados por ciertas informaciones que aseguran que numerosos genios eran o son Asperger, creen ver en sus hijos algún tipo de talento fuera de lo común. La conversación en la que surgió este tema estaba enfocada a las humanidades (literatura, música, pintura…), pero supongo que también será aplicable al campo de las ciencias, donde suelen destacar los Asperger.

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Bill Gates rechazó fabricar el primer e-reader

La historia de los e-readers está llena de anécdotas, como no podría ser de otra manera. Una de ellas: que Bill Gates, presidente de Microsoft, uno de los hombres más ricos del planeta, desestimó la fabricación del e-reader en una fecha tan temprana como 1998. No es que sus ingenieros le presentaran un proyecto, no. Directamente le pusieron en sus manos un e-reader, que no fue del agrado de Bill Gates porque no encajaba con el entorno de Windows y porque creyó que la pantalla táctil tenía todas las de perder al competir con los teclados físicos.