Opiniones de un corrector de estilo (38): Discrepo de los discrepantes

Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, o eso dicen. En el lenguaje pasa algo parecido: el oído se acostumbra a las incorrecciones que son de uso popular y le cuesta entrar en razón para aliarse con las correctas minorías. Ocurre, por ejemplo, con el verbo “discrepar” (que significa “estar en desacuerdo con alguna persona o cosa”), usado en las mayorías de las ocasiones, por error, con la preposición “con”.

Un ejemplo:

“Discrepo con usted en el tema de la subida de os impuestos”.

Opiniones de un corrector de estilo (42): El abuso de las coletillas

Hemos llegado a tal grado de contaminación lingüística que es casi imposible escuchar una entrevista en la radio en la que el entrevistado de turno (un deportista, pongamos) pronuncie dos frases sin echar mano de la muletilla la verdad es que. Los más lolailos ya dicen la verdá que para ahorrarse la letra d y la tercera persona del singular del verbo ser. (Si es cuestión de economía del lenguaje, ¿por qué no omiten las cuatro palabras, que no aportan nada y aburren mucho?). Y eso que por suerte empieza a desvanecerse poco a poco la moda del ¿Vale? de confirmación que muchos hispanohablantes introducen compulsivamente en sus frases para constatar que su interlocutor no es idiota y que logra procesar la información que se le está dando