Microrrelato de Francisco Rodríguez Criado: La verdad sobre La Metamorfosis

Un insecto (¿un escarabajo?, ¿una cucaracha?) se convirtió de repente en un joven praguense llamado Gregorio Samsa. El insecto, ya con apariencia de hombre, tuvo que trabajar como vendedor para mantener a su nueva y desalmada familia, compuesta por sus padres y una hermana. En general no le iba mal al joven Samsa, lo cual no quiere decir que le fuese bien. Inesperadamente un día volvió a convertirse en lo que había sido siempre: un insecto.

Dos microrrelatos de José Rincón

Mensaje en una botella. Fuente de la imagen
LA CENTINELA

El día de la celebración de mi trigésimo cumpleaños tomé la decisión más importante de mi vida: me encerré en la biblioteca con baño de mi casa, le di las llaves a Virginia, mi mujer, y le dije que me dejase la comida y la ropa delante de la trampilla con barrotes de la puerta, y que no me molestase nadie. Desde hace algún tiempo, le suplico que me abra, que quiero volver con ella, que el amor entre las páginas de un libro no es suficiente. Mientras tanto, ella ríe y me recuerda que tres mil volúmenes eran todo lo que yo necesitaba para vivir.

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Cuento breve recomendado: «Cuento de navidad», de José María Merino

“Yo creo que la Literatura nos tiene que enseñar el mundo. Y nos tiene que enseñar el júbilo y la tristeza del mundo. O sea, una Literatura que solo fuese tenebrosa, de pura diversión pues tal vez no tendría sentido. En la Literatura está todo, cabe todo. Y el papel de la Literatura es entretenernos, mientras la leemos, aunque nos esté contando una tremenda tragedia o una historia muy terrible sobre la Humanidad o sobre una familia, sobre una persona. Es sorprendente. Nos entretenemos y al mismo tiempo nos están contando una historia tremenda”.
J.M.M

Cuento breve recomendado: [SANCHA], de Vicente Blasco Ibáñez

Cañas y barro se estructura en diez capítulos perfectamente organizados en los que la acción narrativa se acelera o retarda para presentarnos con el mayor verismo posible la psicología de unos personajes o la evolución de unas circunstancias. Tal y como indica el profesor Oleza, las novelas valencianas de Blasco Ibáñez proceden de un mismo taller. Cañas y barro se inicia con un primer capítulo brillante, un estudio de la Albufera, medio en que se desarrollará la acción. Lo habitual en las novelas valencianas es, además, que este primer capítulo use para su observación del medio un procedimiento itinerante, como la partida de la barca-correo, hacia El Saler, al atardecer, en Cañas y barro. Es un capítulo, pues, que obedece al primer mandamiento del método experimental naturalista: la observación del medio”.
César Besó Portalés

[SANCHA], un cuento de Vicente Blasco Ibáñez (España, 1867-1928)

El bosque parecía alejarse hacia el mar, dejando entre él y la Albufera una extensa llanura baja cubierta de vegetación bravía, rasgada a trechos por la tersa lámina de pequeñas lagunas. Era el llano de Sancha. Un rebaño de cabras guardado por un muchacho pastaba entre las malezas, y a su vista surgió en la memoria de los hijos de la Albufera la tradición que daba su nombre al llano.

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Cuento breve recomendado: «Epitafio de un boxeador», de Ignacio Aldecoa

Pasaban las nubes de tormenta con su gorgojo tronador dentro; pasaban sobre el cementerio, agrio y cuaresmal de luz morada. Altos cipreses, hemiciclos mortuorios, taxis en la avenida, un fulgor diamantino en los lejos del sudoeste, urdimbres de coronas pudriéndose, colgado como trapos viejos de las ventanas de los muertos y de las cruces de los panteones.
Los acompañantes formaban un grupo friolero contemplando el trabajo de los enterradores. Eran pocos y se hablaban en voz baja.

Cuento breve recomendado (158): «[Amor, eternidad]», de Luis de Castresana

Luis de Castrena (1925-1986). Fuente de la imagen
“No quiero nada, no ambiciono
nada (sólo un poco de paz). Camino
sin rumbo fijo. Voy
no sé adónde. Pongo
mi vida
en manos del destino.
Lo que haya de ser
será…”
L. de C.

[AMOR, ETERNIDAD]

(cuento)

Luis de Castresana (España, 1925-1986)

Estaban apoyados en la barandilla mirando la ría. Una ligera neblina se enredaba en lo alto de las grúas, que se alzaban como extraños árboles metálicos en la otra orilla. Se habían encendido unas luces en el barco anclado juntoa los muelles de Iribitarte.
Sonaba, en alguna parte, un acordeón. Hacía frío.
-¿Recuerdas?-preguntó él.

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Cuento breve recomendado: “Amor a tres bandas”, de Luciano G. Egido

 

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Luciano G. Egido. Fuente de la imagen
“Mi niñez fue la nieve. Siempre nevaba sobre Salamanca y el frío acartonaba las orejas, ablandaba la nariz y trepanaba las rodillas, hasta el tuétano del hueso. El primer recuerdo que asentó mi memoria era una ciudad blanca, ensabanada y helada, traspasada por un viento gélido que enloquecía las veletas de las espadañas de las muchas iglesias, de las torres y palacios que erizaban el horizonte urbano y trastornaban mi cabeza. Mi madre me arropaba con amor y con mantas y coberteras, junto a un brasero débil que apenas llegaba a calentar las pantorrillas, insuficiente para vencer el aire congelado que se metía por las rendijas traicioneras de las ventanas y las puertas mal ajustadas. Los tejados destilaban los carámbanos, como cuchillos afilados, que agredían el paisaje de árboles sumisos y tejados unánimes, bajo la blancura de la nieve inmaculada. Siempre nevaba sobre nuestra pobreza de pan duro y leña escasa, administrada con usura por mi madre, que, para dormirme y hacerme olvidar el frío inhumano de la cama, me contaba la historia de mi abuelo, como si fuera un héroe de antiguas leyendas, invencible, alto como la catedral, fuerte como un tronco de caballos y loco como el Tormes, cuando se salía de madre. Era al mismo tiempo un príncipe dorado, un ogro hirsuto y un caballero andante, incansable y generoso, imprevisible y audaz”.
Luciano G. Egido, La piel del tiempo

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Cuento breve recomendado: «El fondo del alma», de Emilia Pardo Bazán

"Escritora", "Emilia Pardo Bazán"
Escritora española Emilia Pardo Bazán. Fuente de la imagen

«El gran número de cuentos -más de medio millar- y su calidad literaria colocan a doña Emilia Pardo Bazán en un lugar preeminente en la literatura española del siglo XIX. La mayor parte fueron publicados en la prensa periódica de su tiempo, sobre todo en El Liberal, El Heraldo, El Imparcial o Blanco y Negro. Algunos aparecieron, además, en publicaciones extranjeras, francesas, inglesas, alemanas, argentinas y cubanas.

Sus cuentos suelen ser breves, con un interés bien graduado, donde se han limitado voluntariamente el espacio, el tiempo, las descripciones o las digresiones para alcanzar una intensa concentración de ingredientes. Numerosas veces el final, inesperado, se expresa cargado de dramatismo o, incluso, sólo se sugiere pero manteniéndose idéntica fuerza. Otras, aparecen sucesos posteriores o comentarios que aminoran el efectismo del desenlace. En muchas ocasiones, la autora recurre a fuentes previas, orales o escritas. Es el viejo recurso de la utilización de pretextos, transmitidos por boca de otros, para dar veracidad al relato. Se plasman las conversaciones del narrador con otros interlocutores, uno o varios, acerca de un asunto concreto sobre el que se relata una historia que es el cuerpo del cuento; pero, también, una confidencia puede serlo o un hecho del que alguien ha sido testigo.

La creación cuentística de la escritora coruñesa fue recogida por ella misma en diferentes colecciones. Los grupos suelen ser temáticos, pero no siempre. Con bastante frecuencia se sigue el criterio cronológico de seleccionarlos por la proximidad de la fecha en que fueron publicados en la prensa. Resulta, no obstante, enormemente dificultoso, por el elevado número y por la notable variedad, clasificarlos debidamente. Por el contenido puede intentarse una primera aproximación, pero con dudoso éxito, pues quedan fuera demasiados cuentos. Tal vez, el conjunto más coherente sea el que refleja la vida gallega, tanto el mundo rural como el urbano. El primero, en sus diversos aspectos -el clero, el campesinado, los hidalgos de los pazos, el caciquismo, la emigración…-, se aborda en diferentes series, como Un destripador de antaño (1900), Del terruño, integrada en El fondo del alma (1907), y Cuentos de la tierra (1922). Es la Galicia profunda de Los pazos de Ulloa, cruel, bárbara e ignorante, la que inspira estas narraciones, más naturalistas que las novelas así consideradas tradicionalmente. La realidad urbana de A Coruña, en sus distintos ambientes sociales, es la que se observa en los Cuentos de Marineda (1892)».

Ermitas Penas Varela

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