Cuento de Borges: La intrusa

La intrusa, Borges, cuento, dos hermanos

En “La intrusa”, de Jorge Luis Borges, disfrutamos de la historia de dos hermanos (apellidados Nelson) y de una mujer que tuvo gran importancia en la vida de ambos.

La historia se narra a partir del entierro de Eduardo, uno de los dos hermanos.

“La intrusa”, de Borges, forma parte del libro de relatos El informe de Brodie, publicado en 1970.

Al abrigo. Relato corto de Juan José Saer

Relato de Juan José Saer, Al abrigo

Un comerciante de muebles que acababa de comprar un sillón de segunda mano descubrió que en un hueco del respaldo una de sus antiguas propietarias había ocultado su diario íntimo. Por alguna razón -muerte, olvido, fuga precipitada, embargo- el diario había quedado ahí, y el comerciante, experto en construcción de muebles, lo había encontrado por casualidad al palpar el respaldo para probar su solidez.

Cuento de Julio Ramón Ribeyro: La molicie

Cuento de Julio Ramón Ribeyro, molicie

No es habitual leer relatos literarios sobre la molicie (o la pereza, si se prefiere). Recuerdo, cómo olvidarla, Oblómov, la genial novela de Iván Goncharov, publicada en España en 1999 por la editorial Alba, que relata las vivencias de un terrateniente sin más interés que regodearse en la ociosidad y la pereza. (Ver Oblómov en Amazon)

¿Pero cuentos sobre la molicie? Por ahora solo caigo en “La molicie”, de Julio Ramón Ribeyro, una historia que en gran medida me ha recordado a otro de los grandes cuentistas latinoamericanos: Julio Cortázar.

El abc de la literatura | Un relato corto de Reynaldo Bernal Cárdenas

El abc de la literatura, relato

El quórum necesario se logró en segunda citación a las 18 horas, aun cuando la asamblea del alfabeto fue convocada a las 16. El lugar, un párrafo ni largo ni corto extraviado en una página anónima. Vino entonces la intervención de la A mayúscula que, erguida en el epígrafe, había aguardado impasible. Las letras que ya estaban presentes no emitieron sus consabidos sonidos, sólo pararon sus orejitas de tinta. Las que faltaban fueron llegando al rato.

Juanita: la heroína | Cuento de Rafael Garcés Robles

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«Las mujeres conservadoras alentaban a sus hombres y bendecían con velas dadas por el cura los machetes, los garrotes y los fusiles Grass, Nanntincher y Remington. Los escasos soldados liberales salieron del pueblo casi a escondidas con machetes, garrotes y herramientas del agro para enfrentar a los godos nacionalistas de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro»,

Carta a un joven aprendiz de pájaro | Javier Santos Rodríguez

Carta a joven aprendiz de pájaro, Javier Santos Rodríguez

Mire usted y atienda bien a lo que vengo aquí a decirle. Este mundo no perdona jamás los fracasos, cierto. Sabe bien que los perdedores como yo no somos indispensables en este pozo del infierno; pero créame también ahora si le digo a usted que los pájaros chachachá llegan más bajo aun, y que jamás serán visionarios ni profetas, aunque los llamen la vanguardia, las cotorras salvajes, los guacamayos, el pavo real.  

Relato en segunda persona del singular del mexicano José Emilio Pacheco: Tarde de agosto

Tarde de verano, relato, José Emilio Pacheco

El relato tradicional está escrito en tercera persona (él, ellos) y en pasado. Menos habitual es la primera persona (yo), ciertamente, muy utilizada en los relatos modernos. Pero otra cosa es la segunda persona (tú), bastante infrecuente.

A modo de ejemplo de cuento narrado en segunda persona del singular, os ofrecemos “Tarde de agosto”, del autor mexicano José Emilio Pacheco, una narración sobre un adolescente, huérfano de padre, que siente devoción por su prima Julia…