Cuento de Scott Fitzgerald: La década perdida

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Francis Scott Firzgerald (1896-1940) es uno de los escritores estadounidenses más influyentes del pasado siglo. Autor de novelas emblemáticas como El Gran Gatsby, Suave es la noche o El Curioso caso de Benjamin Button (llevado al cine en 2008 por David Fincher, con Brad Pitt como protagonista principal), escribió también relatos cortos para revistas como The Saturday Evening Post, Collier’s Weekly y Esquire, al tiempo que vendía (o se vendía, según se mire) sus historias a los estudios de Hollywood.

Relato de Stephen Dixon: Esposa en reversa

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«Esposa en reverso» es un conocido relato corto del escritor norteamericano Stephen Dixon (1936-2019). El texto se centra en la muerte de la esposa del personaje narrador. No queremos anticipar para no hacer spoiler, pero es seguro que el lector entenderá rápidamente en qué se diferencia este relato de la inmensa mayoría de los que ha leído hasta la fecha…

El relato “Esposa en reverso” está incluido en el libro de Stephen Dixon Historias tardías.

Truman Capote y un cuento rescatado del olvido

A Truman Capote se le conocoe por su novela A sangre fría y por su novela corta Desayuno en Tiffany’s (Breakfast at Tiffany’s), amén de sus relatos recogidos en Música para camaleones. Escribió también otros títulos muy populares como Retratos. Su obra, no siendo extensa, es notable y variada. Incursionó en el relato, en la entrevista y el periodismo. Le asignan con alguna imprecisión y vaguedad conceptual, ser uno de los progenitores del llamado “nuevo periodismo”. La gran crónica literaria de su autoría fue sin duda A sangre fría. Para ello se trasladó a Kansas y hurgó en los archivos policiales de un caso de homicidio que terminó en pena de muerte.

A puñetazos. Un cuento de Jack London

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Del gran escritor estadounidense Jack London (1876-1916) os ofrecemos hoy el cuento “A puñetazos”, que narra las desavenencias de un matrimonio excéntrico con un capitán de barco durante uno de sus “incómodos” viajes. Una historia que coincide con el día de Navidad y que no termina ni mucho menos como se preveía…
“A puñetazos” fue publicado en 1910 en New York Herald con el título de “Aloha Oe”.

Foto en blanco y negro | Rafael Garcés Robles

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Encontré aquella fotografía en “blanco y negro” que tantos años había buscado. Estaba refundida en aquel libro que nunca terminé, y justo marcaba el último capítulo, el mismo que, en el momento de cerrarlo desprevenidamente agobiado y confundido por un final que no aspiraba leer porque ahondaría más mis penas del desamor.

Patricia Highsmith todavía tiene mucho que contar | Ernesto Bustos Garrido

la mojigata, cuento de Patricia de Highsmith

La escritora Patricia Highsmith era joven y tenía un novio con el que se iba a casar. Sin embargo, poco tiempo antes la sacudió un miedo cerval al matrimonio, concretamente a la vida sexual de las parejas. Entonces acudió a un médico para esclarecer sus temores. Poco antes se incorporó por cuenta propia a una taller de terapia de homesexualidad. Allí se topó con una colección de señoras ricas que, ya un poco tarde en sus vidas, descubrían una cierta desviación.

Las nieves del Kilimanjaro | Relato de Ernest Hemingway

Las nieves del Kilimanjaro, Ernest Hemingway

El catre donde yacía el hombre estaba situado a la sombra de una ancha mimosa. Ahora dirigía su mirada hacia el resplandor de la llanura, mientras tres de las grandes aves se agazapaban en posición obscena y otras doce atravesaban el cielo, provocando fugaces sombras al pasar.
–No se han movido de allí desde que nos quedamos sin camión –dijo–. Hoy por primera vez han bajado al suelo. He observado que al principio volaban con precaución, como temiendo que quisiera cogerlas para mi despensa. Esto es muy divertido, ya que ocurrirá todo lo contrario.

El abuso como tema literario (2): Katherine Mansfield

cuento de Katherine Mansfield, En el jardín

Poco después empezaron a llegar los invitados, cada vez en mayor número. La orquesta empezó a tocar; los camareros contratados corrían de la casa al entoldado. Mirara uno a donde mirase se veían parejas paseando, inclinándose a observar las flores, saludando, dirigiéndose al jardín. Eran como aves deslumbrantes que hubiesen ido a posarse en el jardín de los Sheridan por una tarde, antes de proseguir camino hacia…, hacia ¿dónde? ¡Ah, qué felicidad hallarse con gente que rebosa felicidad, estrechar la mano, rozar las mejillas, sonreír a los ojos!