Quevedo, un escritor irreverente

Quevedo fue un escritor brillante, excesivo e irreverente. Las anécdotas sobre su irreverencia -en su obra y en su vida- son numerosas. Vayamos con una de ellas.
Es bien sabido que en el Siglo de Oro (que nominalmente va desde 1519 a 1648), la salubridad brillaba por su ausencia en las calles de Madrid, considerada por algunos viajeros de la época una de las más hediondas del planeta. La situación distaba de ser ideal: no había servicio de recogida de basura, ni retretes públicos ni alcantarillado. Así las cosas, era habitual que las aguas sucias se arrojaran por los vecinos a la vía pública. De ahí la famosa frase «¡Agua va!».