Me alquilo para soñar, un cuento de Gabriel García Márquez

ME ALQUILO PARA SOÑAR (cuento)

A las nueve de la mañana, mientras desayunábamos en la terraza del Habana Riviera, un tremendo golpe de mar a pleno sol levantó en vilo varios automóviles que pasaban por la avenida del malecón, o que estaban estacionados en la acera, y uno quedó incrustado en un flanco del hotel. Fue como una explosión de dinamita que sembró el pánico en los veinte pisos del edificio y convirtió en polvo el vitral del vestíbulo. Los numerosos turistas que se encontraban en la sala de espera fueron lanzados por los aires junto con los muebles, y algunos quedaron heridos por la granizada de vidrio. Tuvo que ser un maretazo colosal, pues entre la muralla del malecón y el hotel hay una amplia avenida de ida y vuelta, así que la ola saltó por encima de ella y todavía le quedó bastante fuerza para desmigajar el vitral.

Sigue leyendoMe alquilo para soñar, un cuento de Gabriel García Márquez

narrativa_newsletterp

Ojos de perro azul, un cuento de García Márquez

Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de hacer girar el asiento, equilibrándolo sobre una de las patas posteriores. Después de eso la vi ahí, como había estado todas las noches, parada junto al velador, mirándome. Durante breves minutos estuvimos haciendo nada más que eso: mirarnos. Yo mirándola desde el asiento, haciendo equilibrio en una de sus patas posteriores. Ella de pie, con una mano larga y quieta sobre el velador, mirándome. Le veía los párpados iluminados como todas las noches. Fue entonces cuando recordé lo de siempre, cuando le dije: «Ojos de perro azul». Ella me dijo, sin retirar la mano del velador: «Eso. Ya no lo olvidaremos nunca». Salió de la órbita suspirando: «Ojos de perro azul. He escrito eso por todas partes».

Sigue leyendoOjos de perro azul, un cuento de García Márquez

narrativa_newsletterp

Una historia con ángel de García Márquez

Una historia con ángel muy brillante de García Márquez es lo que podéis leer a continuación. El cuento narra la aparición de un hombre viejo (“Un señor muy viejo con unas alas enormes”) que aparece tirado en el fondo del patio de una casa asolada por los cangrejos. Poco a poco, todos tienden a pensar que se trata de un ángel…

García Márquez demuestra en este cuento, una vez más, su destreza con los diálogos. En su obra los diálogos son siempre escasos pero certeros. Tanto es así, que solo hay un pie de diálogo en toda la narración, si bien va a constituirse desde las primeras líneas en el motor de la historia: la creencia de que el viejo del que nada saben y que no se comunica con nadie es un ángel.

—Es un ángel –les dijo—. Seguro que venía por el niño, pero el pobre está tan viejo que lo ha tumbado la lluvia.

Sigue leyendoUna historia con ángel de García Márquez

narrativa_newsletterp

¿Jack London, xenófobo?

Jack London

Por Ernesto Bustos Garrido

Es casi una norma: los escritores que venden mucho (los llamados best sellers) generalmente son objeto del desprecio de los críticos y de sus propios colegas. Ejemplos sobran. La chilena Isabel Allende, traducida permanentemente a otros idiomas, y con miles y miles de copias de sus obras vendidas, carga sobre su espalda el rótulo de poseer una escritura básica o que es una mala copia de Gabriel García Márquez. Cuando fue postulada al Premio Nacional de Literatura no faltaron los que la dispararon artillería de grueso calibre, menoscabando su trayectoria y sus éxitos editoriales. Dijeron que no era merecedora a esa distinción. A pesar de ello en 2010 le concedieron el galardón, bien merecido, según una parte importante de la crítica y con el apoyo de la mayoría del mundo lector.

Sigue leyendo¿Jack London, xenófobo?

narrativa_newsletterp

Cuento de Gabriel García Márquez: Un día después de sábado

Un día después del sábado, Gabriel García Márquez
Pájaro muerto

 

El cuento “Un día después de sábado” está incluido en el libro Tres cuentos colombianos (1954) y en Los funerales de Mamá Grande, publicado en 1962 (Xalapa. México-Universidad Veracruzana) junto a “La siesta del martes”, “Un día de estos”, “En este pueblo no hay ladrones”, y “La viuda de Montiel” entre otros.  Con este cuento Gabiel García Márquez obtuvo el primer premio de su vida como escritor. Fue con ocasión de un concurso literario organizado por la Asociación de Escritores y Artistas de Colombia. Julio 1954. El primer lugar le fue otorgado a Gabriel. Segundo, Guillermo Rivas Ruiz con “Por los caminos de la muerte”, y tercero, Carlos Arturo Truque con “Vivan los compañeros”. Los cuentos de Rivas y de Truque fueron publicados recientemente en Narrativa Breve. 

Ernesto Bustos Garrido

Sigue leyendoCuento de Gabriel García Márquez: Un día después de sábado

narrativa_newsletterp

Cuento de Carlos Arturo Truque: Vivan los compañeros

Carlos Arturo Truque

Gabriel García Márquez, Carlos Arturo Truque
Gabriel García Márquez abraza a Carlos Arturo Truque

Carlos Arturo Truque nació en Condoto (Chocó-Colombia) el 28 de octubre de 1927 y murió en Bogotá en 1970. Estudió la primaria en Buenaventura. En Cali cursó el bachillerato. También estudió un año de ingeniería. Colabora en revistas estudiantiles con el seudónimo de Charles Blaine. En 1953 obtiene el premio Espiral por su libro Granizada. En 1954 obtiene el tercer lugar en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas de Colombia, con el cuento “Vivan los compañeros”, donde Gabriel García Márquez, logra el primer lugar.

Ernesto Bustos Garrido

[Para comprender el porqué de la publicación de este cuento, aconsejamos a los lectores leer previamente “El cuento que le dio al Gabo su primer premio literario”, escrito por Ernesto Bustos Garrido].

Sigue leyendoCuento de Carlos Arturo Truque: Vivan los compañeros

narrativa_newsletterp

Así nació ‘Cien años de soledad’

 

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad
Remedios

 

El siguiente es el cuento embrión de “Cien años de soledad”.

(Leer la primera parte de este post: “Los inicios literarios de Gabriel García Márquez”, de Ernesto Bustos Garrido).

 

La hija del coronel

Gabriel García Márquez

(Apuntes para una novela)

 

El Heraldo/Barranquilla 13 junio 1950

 

Soy escritor por timidez.

Mi verdadera vocación es la del prestigiador,

pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco,

que he tenido que refugiarme

en la soledad de la literatura.

G.G. Márquez

 

Ella siguió de pie todo el tiempo, sin moverse, hasta cuando los pies se le adormecieron y comenzaron a dolerle las rodillas. Después, cuando el sacerdote descendió del púlpito, el coronel se puso de pie y la niña no sintió más el adormecimiento ni los dolores, no porque se hubiera movido de su sitio, sino porque cuando el sacerdote dejó de hablar y su padre se puso de pie, la niña creyó que la misa había concluido. En las misas siguientes, Remedios ya sabía, sin haberlo preguntado, que durante el sermón debía sentarse en el escaño que le quedaba enfrente, pero sin llevar la almohadilla.

Sigue leyendoAsí nació ‘Cien años de soledad’

narrativa_newsletterp

Los inicios literarios de Gabriel García Márquez

[vc_row][vc_column][vc_column_text]

Gabriel García Márquez
Casa paterna de Gabriel García Márquez (en Arataca)

Mapa de Macondo

Los inicios literarios de Gabriel García Márquez

Por Ernesto Bustos Garrido

La confesión es clara y no deja resquicios para dobles o triples lecturas. Gabriel García Márquez ha dicho que cuando tenía 23 años realizó un viaje a Aracataca con su madre y que dicho viaje fue crucial para él. Durante el viaje o a su regreso a Barranquilla donde vivía, decidió que sería escritor o nada más. En ese momento ya había publicado dos o tres relatos, con relativo éxito de crítica y la algarabía de sus amigos, entre ellos Álvaro Cepeda Samudio, Plinio Apuleyo Mendoza, Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas y el librero catalán –su maestro y su tabla de salvación en los apuros económicos– Ramón Vinyes. Estudiaba derecho sin mucho afán porque lo suyo era la lectura de todo lo que caía en sus manos, los café y las camas ardientes donde ya se había condecorado con un par de purgaciones. Es un joven que viste vaqueros, camisas floreadas, calza sandalias de peregrino como él mismo lo describe, lleva el pelo ensortijado, bigote de cimarrón y fuma sesenta cigarros al día. De pronto decide abandonar o congelar sus estudios para hacerse periodista y concentrarse en la tertulia y el dolce far niente.

Sigue leyendoLos inicios literarios de Gabriel García Márquez

narrativa_newsletterp

Cuento de Gabriel García Márquez: María dos Prazeres

Cuento de Gabriel García Márquez:

Cuento de Gabriel García Márquez: María dos Prazeres

El hombre de la agencia funeraria llegó tan puntual, que María dos Prazeres estaba todavía en bata de baño y con la cabeza llena de tubos lanzadores, y apenas si tuvo tiempo de ponerse una rosa roja en la oreja para no parecer tan indeseable como se sentía. Se lamentó aún más de su estado cuando abrió la puerta y vio que no era un notario lúgubre, como ella suponía que debían ser los comerciantes de la muerte, sino un joven tímido con una chaqueta a cuadros y una corbata con pájaros de colores. No llevaba abrigo, a pesar de la primavera incierta de Barcelona, cuya llovizna de vientos sesgados la hacía casi siempre menos tolerable que el invierno. María dos Prazeres, que había recibido a tantos hombres a cualquier hora, se sintió avergonzada como muy pocas veces. Acababa de cumplir setenta y seis años y estaba convencida de que se iba a morir antes de Navidad, y aun así estuvo a punto de cerrar la puerta y pedirle al vendedor de entierros que esperara un instante mientras se vestía para recibirlo de acuerdo con sus méritos. Pero luego pensó que se iba a helar en el rellano oscuro, y lo hizo pasar adelante.

Sigue leyendoCuento de Gabriel García Márquez: María dos Prazeres

narrativa_newsletterp

Cuento de Gabriel García Márquez: Muerte constante más allá del amor

Muerte constante más allá del amor, un cuento de Gabriel García Márquez

Al Senador Onésimo Sánchez le faltaban seis meses y once días para morirse cuando encontró a la mujer de su vida. La conoció en el Rosal del Virrey, un pueblecito ilusorio que de noche era una dársena furtiva para los buques de altura de los contrabandistas, y en cambio a pleno sol parecía el recodo más inútil del desierto, frente a un mar árido y sin rumbos, y tan apartado de todo que nadie hubiera sospechado que allí viviera alguien capaz de torcer el destino de nadie. Hasta su nombre parecía una burla, pues la única rosa que se vio en aquel pueblo la llevó el propio senador Onésimo Sánchez la misma tarde en que conoció a Laura Farina.

Sigue leyendoCuento de Gabriel García Márquez: Muerte constante más allá del amor

narrativa_newsletterp