
Como está en el ánimo de narrativabreve.com tratar de echar una mano a las personas que quieren mejorar su técnica narrativa, nunca viene mal trabajar desde la base: la puntuación. He seleccionado un capítulo de Perdón, imposible. Guía para una puntuación más rica y consciente (RBA, Barcelona, 2006), de José Antonio Millán, dedicado a los textos sin puntos. Sí, por paradójico que pueda parecer, no puntuar es una forma de puntuar. (Advierto de que va por mal camino quien pretenda transgredir las normas sin conocer previamente cuáles son esas normas. Este es un consejo para amigos de los atajos, siempre tan traicioneros…).
Espero que esta entrada os resulte interesante.


En la lengua española hay un gran surtido de palabras que suenan igual pero tienen significados diferentes. Son las palabras homófonas. Si nos dejamos llevar por su sonoridad y no distinguimos unas de otras, la confusión está servida. La solución obviamente está en “intimar” con ellas y acabar distinguiéndolas por mucho que se parezcan “a simple oído” (que no a la vista), de igual manera que una madre identifica sin error posible a sus gemelos, aunque sean «como dos gotas de agua».