Amor y locura en un cuento de Guy de Maupassant

Amor y locura en Guy de Maupassant

Amor y locura, sí. ¿Acaso no están relacionados con dolorosa frecuencia? Valga como ejemplo este cuento de Guy de Maupassant, uno de los grandes cuentistas del siglo XIX, una suerte de Chéjov a la francesa.

Guy de Maupassant algo sabía de la locura: en sus últimos años tuvo brotes de locura, intentó suicidarse en más de una ocasión… Finalmente, debido a su lamentable estado psicológico fue ingresado en la clínica del doctor Blanche, en París.

Si no conocéis a Maupassant y queréis entrar en materia, os recomiendo su libro El horla. En Narrativa Breve hemos publicado bastantes cuentos suyos. Uno de mis preferidos es “El collar“:

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Cuento de Guy de Maupassant: La muerta

Cuento de Guy de Maupassant: La muerta

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Guy de Maupassant, escritor francés
Guy de Maupassant, escritor francés

¡La había amado desesperadamente! ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios… un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite incesantemente, que se susurra una y otra vez, en todas partes, como una plegaria.

Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan plenamente envuelto, atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo.

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Cuento de Guy de Maupassant: ¡Mozo, un bock!

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Guy de Maupassant. cuento, un bock
Guy de Maupassant.

 

Guy de Maupassant relata en su cuento “¡Mozo, un “bock”! la impresión gigantesca y aterradora de un niño que descubre a sus padres discutiendo en medio del bosque mientras él jugaba, y donde es testigo de una golpiza salvaje que el hombre le propina a su esposa.

El niño, presencia la disputa entre sus progenitores, pero es descubierto por su padre. Entonces huye despavorido porque piensa que el hombre lo va a matar. Se pierde en el bosque y solamente logra regresar a su hogar gracias a un guardia que lo encuentra aterido. Al entrar a su casa, el pequeño Juan advierte que sus padres se comportan como si nada hubiese ocurrido entre ellos. Sorpresa para él. No entiende lo que ha sucedido. “No tuve deseos de nada, dice. No sentí amor por nadie, se acabaron anhelos, ambiciones y esperanzas…”

Maupassant explica en el cierre del cuento que lo que el niño vió en el bosque, es la otra cara de la vida, la cara mala de las cosas, “y es corriente que suceda así”, sostiene el autor.

Una muestra más de la genialidad de Henri René Albert Guy de Maupassant.

Nota: Un bock es una jarra de cerveza

Ernesto Bustos Garrido

 

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Cuentos comentados

“Cuentos comentados” no es una sección sino una etiqueta aplicada a varias secciones de cuentos (Cuentos Breves Recomendados, Los Mejores 1001 Cuentos Literarios de la Historia, Microrrelatos) que nos ayuda a identificar cuáles son los cuentos publicados en el blog que incluyen comentarios de especialistas en el género. Y ya sabemos lo mucho que enriquecen estos apuntes literarios los cuentos, bien para lectores, alumnos e incluso profesores.

Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia: “La casa Tellier”, de Guy de Maupassant

 

Guy de Maupassant (1850-1893)

 

Guy de Maupassant es uno de los treinta nueve cuentistas seleccionados por Harold Bloom en Cuentos y cuentistas. El canon del cuento (Páginas de Espuma, 2009).
Sobre el autor francés y su cuento “La casa Tellier”, dice Bloom que
Cuesta resistirse a la exuberancia cuando se cuentan historias, y Maupassant nunca escribió nada con mejor gusto y saber que “La casa Tellier”. Este cuento de la Normandía tiene calidez, tiene risa, sorpresa e incluso una suerte de introspección espiritual. El éxtasis pentecostal que inflama a toda la concurrencia es tan auténtico como el llanto de las putas que lo enciende. La ironía de Maupassant es marcadamente más amable (aunque menos sutil) que la de su maestro Flaubert. Y la historia es algo subida de tono, pero sin ser lasciva, siguiendo el espíritu shakesperiano; engrandece la vida sin hacer de menos a nadie.
Harold Bloom, Cuentos y cuentistas. El canon del cuento (Páginas de Espuma, 2009). Traducción: Tomás Cuadrado

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Cuento breve recomendado: “La noche”, de Guy de Maupassant

 

Guy de Maupassant. Fuente de la imagen

El lector de los cuentos de Maupassant puede preguntarse cómo es posible que un autor cuya mayor parte de su obra se encuentra exactamente definida y enmarcada en la corriente realista-naturalista, muy lejos de la literatura fantástica, acabara convirtiéndose en el más destacado escritor de literatura de terror de su país, como lo atestiguan los llamados “relatos del miedo y de la angustia”; así “El Horla” -uno de los más escalofriantes cuentos que se hayan escrito sobre la introspección de la locura terrorífica-, “La muerta”, “El miedo”, “El albergue” o “La noche”. La explicación está en la progresiva y tormentosa locura que, debida a la sífilis, sufrió en los últimos años de su vida. En relatos como los citados supo dar forma a las pesadillas más recónditas de su mente enferma. En palabras de Rafael Llopis, “el terror que en ellos expresa es un terror personal e intransferible que nace en su alma enferma como presagio de su propia desintegración, y esos cuentos no eran sino un intento de sublimar ese terror, de conjurarlo expresándolo, de librarse de él haciéndolo arte”.

Miguel Díez R.

cuento de Guy de Maupassant

LA NOCHE

Guy de Maupassant (Francia, 1850-1893)

(cuento)

Amo la noche con pasión. La amo, como uno ama a su país o a su amante, con un amor instintivo, profundo, invencible. La amo con todos mis sentidos, con mis ojos que la ven, con mi olfato que la respira, con mis oídos, que escuchan su silencio, con toda mi carne que las tinieblas acarician. Las alondras cantan al sol, en el aire azul, en el aire caliente, en el aire ligero de la mañana clara. El búho huye en la noche, sombra negra que atraviesa el espacio negro, y alegre, embriagado por la negra inmensidad, lanza su grito vibrante y siniestro.

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Cuento breve de Guy de Maupassant: “La becada”

Escritor francés Guy de Maupassant
Escritor francés Guy de Maupassant. Fuente de la imagen

LA BECADA

(cuento)

Guy de Maupassant

El anciano barón de Ravots había sido durante cuarenta años el rey de los cazadores de su provincia. Pero hacía ya cinco o seis que una parálisis de las piernas lo tenía clavado en su sillón, y tenía que contentarse con tirar a las palomas desde una ventana de la sala o desde la gran escalinata de su palacio. El resto del tiempo lo pasaba leyendo.

Era hombre de trato agradable, que había conservado mucho de la afición a las letras que distinguió al siglo pasado. Le encantaban las historietas picarescas, y también le encantaban las anécdotas auténticas de que eran protagonistas personas allegadas suyas. En cuanto llegaba de visita un amigo le preguntaba:

-¿Qué novedades hay?

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Cuento breve recomendado: “Una vendetta”, de Guy de Maupassant

Guy de Maupassant, escritor francés
Guy de Maupassant, escritor francés. Fuente de la imagen

UNA VENDETTA

(cuento)

Guy de Maupassant

La viuda de Pablo Savarini habitaba sola con su hijo en una pobre casita de los alrededores de Bonifacio. La población, construida en un saliente de la montaña, suspendida sobre el mar, mira por encima el estrecho erizado de escollos de la costa más baja de la Cerdeña. A sus pies, del otro lado, la rodea casi enteramente una cortadura de la costa que parece un gigantesco corredor, el cual sirve de puerto a las lanchas pescadoras italianas o sardas, y cada quince días al viejo vapor que hace el servicio de Ajaccio.

Sobre la blanca montaña, el montón de casas forma una mancha más blanca aun, como nidos de pájaros salvajes acurrucados sobre su roca, dominando aquel paso terrible en que no se aventuran los barcos grandes.

El viento sin reposo fustiga el mar, que golpea sobre la costa desnuda y se mete por el estrecho, cuyos dos bordes destruye.

La casa de la viuda Savarini, abierta al borde mismo de la costa, abre sus tres ventanas sobre aquel horizonte salvaje y desolado.

Allí vivía sola con su hijo Antonio y su perra “Vigilante”, una perraza flaca con pelos largos y bastos, de la raza de los perros de ganado, y que servía al joven para cazar.

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Cuento breve recomendado: “Coco”, de Guy de Maupassant

Escritor francés Guy de Maupassant
Escritor francés Guy de Maupassant. Fuente de la imagen

Flaubert, a quien veía con frecuencia, me honró con su amistad. Me atreví a someterle algunos ensayos. Los leyó bondadosamente y me respondió: «Ignoro si tendrá usted talento. Lo que me entrega revela cierta inteligencia, pero no olvide usted esto, joven: el talento, en frase de Bufón, es tan sólo una larga paciencia. Trabaje». Trabajé y volví con frecuencia a su casa, dándome cuenta de que le caía en gracia, ya que me llamaba, sonriendo, su discípulo.

Durante siete años escribí versos, cuentos, novelas e incluso un drama abominable. Nada quedó de todo ello. El maestro lo leía todo; luego, el domingo siguiente, mientras almorzaba, desarrollaba sus críticas e infundía en mí, poco a poco, dos o tres principios que son el resumen de sus largas y pacientes enseñanzas: «Si se posee originalidad -decía-, es preciso destacarla; si no se posee, es preciso adquirirla.» «El talento es una larga paciencia»; se trata de observar todo cuanto se pretende expresar, con tiempo suficiente y suficiente atención para descubrir en ello un aspecto que nadie haya observado ni dicho. En todas las cosas existe algo inexplorado, porque estamos acostumbrados a servirnos de nuestros ojos sólo con el recuerdo de lo que pensaron otros antes que nosotros sobre lo que contemplamos. La menor cosa tiene algo desconocido. Encontrémoslo. Para descubrir un fuego que arde y un árbol en una llanura, permanezcamos frente a ese fuego y a ese árbol hasta que no se parezcan, para nosotros, a ningún otro árbol y a ningún otro fuego. Esta es la manera de llegar a ser original.

Guy de Maupassant

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