Breve ensayo de John Berger: Una carga de mierda

“Al igual que Benjamin, que bosquejó sesudos análisis artísticos a partir de sus paseos por los bulevares parisinos, o que Gramsci, que desarrolló toda una teoría de la cultura sirviéndose de las revistuchas de actualidad que recibía en su celda de la Italia fascista, Berger suele arrancar sus ensayos con pequeñas observaciones accesibles a casi cualquiera. Un encuentro inesperado, una pintura, un viaje, una película. Es el caso de “Una carga de mierda”, ensayo de 1989 recopilado en su libro Cada vez que decimos adiós (editado en español por De la Flor), donde reflexiona sobre la naturaleza de las heces mientras hace lo que debe hacer cualquier habitante de un pueblucho alpino: cavar un pozo y enterrar las deposiciones de todo el año. Mientras cava, cuenta Berger, tarde o temprano se sulfura, brota en él una especie de ira. En todas las lenguas –explica- “¡mierda!” es una maldición que expresa exasperación. Anoto en el margen del libro las que conozco: “shit!”, “merdre!”, “cazzo!”, “merda!”, “căcat!”, “schaise!”…”.

       Marcelo Pisarro, Nerds All Stars

Sigue leyendoBreve ensayo de John Berger: Una carga de mierda

narrativa_newsletterp

Cuento breve recomendado (261): “La gran blancura”, de John Berger

john berger
Escritor John Berger. Fuente de la imagen en Internet

A veces, la gente habla de mí como si fuera lo que llaman un novelista. Casi siempre lo niego, porque me considero, más bien, un narrador de historias. Para mí hay una gran diferencia entre una cosa y la otra. Para explicarme debo antes hablar del Reino Unido y, en particular, de Inglaterra. En cierto sentido, la novela, al menos al comienzo, fue una invención inglesa de finales del siglo XXVIII y principios del XIX cuyo tema principal eran las historias de familias y clases propietarias, aunque hay excepciones, por supuesto. Suelen ser historias maravillosas, fascinantes. Henry James hizo lo mismo en Estados Unidos. Cuando comencé a escribir, me parecía que ese tipo de perspectiva histórica, con su conexión con la propiedad y la familia, estaba totalmente desfasada. En cierto sentido, este tipo de novelas inglesas, cuando uno piensa en términos de clase o de entorno social, aparecen como confesiones de dicho entorno, confesiones entre iguales. Sin embargo, las historias, las narraciones que, por supuesto, son mucho más antiguas, tratan siempre sobre extraños. O, más bien, diría que tratan sobre misterios. Por ejemplo, los marineros cuentan historias sobre los barcos y el mar, y son narraciones que, al mismo tiempo, hablan sobre el misterio del mar. Del mismo modo, los campesinos cuentan historias sobre la tierra. Son historias misteriosas que se cuentan cuando ya no se puede trabajar porque es de noche, o porque es invierno y hay demasiada nieve. Y muchas hacen referencia al misterio de la procreación. Creo que las historias difieren de las novelas en que el misterio se funda en aquello que uno conoce muy bien.

John Berger

Sigue leyendoCuento breve recomendado (261): “La gran blancura”, de John Berger

narrativa_newsletterp