Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia: «Diles que no me maten», de Juan Rulfo»

Desde entonces lo supo. Comenzó a sentir esa comezón en el estómago que le llegaba de pronto siempre que veía de cerca la muerte y que le sacaba el ansia por los ojos, y que le hinchaba la boca con aquellos buches de agua agria que tenía que tragarse sin querer. Y esa cosa que le hacía los pies pesados mientras su cabeza se le ablandaba y el corazón le pegaba con todas sus fuerzas en las costillas. No, no podía acostumbrarse a la idea de que lo mataran.

Cuento breve recomendado: «No oyes ladrar los perros», de Juan Rulfo

chica con perro, Juan Rulfo

«Yo había llegado a México el mismo día en que Ernest Hemingway se dio el tiro de la muerte, el 2 de julio de 1961, y no sólo no había leído los libros de Juan Rulfo, sino que ni siquiera había oído hablar de él. Yo vivía en un apartamento sin ascensor. Teníamos un colchón doble en el suelo del dormitorio grande, una cuna en el otro cuarto y una mesa de comer y escribir en el salón, con dos sillas únicas que servían para todo.

Mi problema grande de novelista era que después de los libros que había publicado me sentía metido en un callejón sin salida y estaba buscando por todos lados una brecha para escapar. Conocí bien a los autores buenos y malos que hubieran podido enseñarme el camino y, sin embargo, me sentía girando en círculos concéntricos, no me consideraba agotado; al contrario, sentía que aún me quedaban muchos libros pendientes pero no concebía un modo convincente y poético de escribirlos. En ésas estaba, cuando Álvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: “Lea esa vaina, carajo, para que aprenda”; era Pedro Páramo. Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura; nunca, desde la noche tremenda en que leí La metamorfosis de Kafka, en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá, casi 10 años atrás, había sufrido una conmoción semejante. Al día siguiente leí El Llano en llamas y el asombro” permaneció intacto. El resto de aquel año no pude leer a ningún otro autor, porque todos me parecían menores».

Gabriel García Márquez

narrativa_newsletterp

Tres buenos inicios de cuentos

Tres buenos inicios de cuentos

Me gusta anotar los inicios de cuentos que me resultan memorables. Así , poco a poco, he ido creando un fichero con mis inicios de cuentos preferidos.
Comparto con vosotros tres inicios de cuentos, muy diferentes entre sí, que han llamado especialmente mi atención.

Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia (3): “Macario”, de Juan Rulfo”

Juan Rulfo
Escritor mexicano Juan Rulfo, autor del cuento «Macario». Fuente de la imagen en Internet

En Así se escribe un cuento (Suma de Letras, 2003, página 237), José Donoso afirma que «Macario», de Juan Rulfo*, es uno de sus cuentos preferidos. Transcribo el pasaje de la entrevista, realizada por Mempo Giardinelli, en el que José Donoso cita el cuento de Rulfo.

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp

Cuento breve recomendado: «El ramo azul», de Octavio Paz

el ramo azul, cuento de Octavio Paz

En un intenso monólogo, en primera persona y como si fuera un sueño, “El ramo azul” cuenta una extraña historia en un extraño pueblo y con un extraño personaje que con la más pasmosa naturalidad trata de sacarle los ojos al protagonista-narrador para ofrecerle a su novia un ramito de ojos azules. Una escenografía misteriosa envuelve esta historia surrealista que, como es frecuente en la obra de Paz, no sigue la llamada escritura automática,
-¿Qué quieres?

-Sus ojos, señor –contestó la voz suave, casi apenada.

-¿Mis ojos? ¿Para qué te servirán mis ojos? Mira, aquí tengo un poco de dinero. No es mucho, pero es algo. Te daré todo lo que tengo, si me dejas. No vayas a matarme.

-No tenga miedo, señor. No lo mataré. Nada más voy a sacarle los ojos.

Cuento breve recomendado: Luvina, de Juan Rulfo

luvina, Juan Rulfo

Un amigo me preguntaba recientemente qué libro de cuentos, en español y de la última mitad del siglo XX, le recomendaría como imprescindible y qué título de ese libro. Mi respuesta, “a bote pronto”, fue: El llano en llamas de Juan Rulfo, y el cuento: “Luvina”. Aunque me salga un poco de los límites de extensión prefijados para esta sección, no me resisto a incluir esta pequeña obra maestra de la narrativa corta hispánica, acompañada también en este caso de un largo comentario. Invito a todos los lectores de buenos cuentos a que aprovechen la ocasión para leer o releer otros tres cuentos de Rulfo considerados, juntamente con “Luvina”, la cima suprema de su cuentística y publicados en este blog: “¡Diles que no me maten!”, “Macario”: y “No oyes ladrar los perros”.

M.D.R.

[Este cuento incluye un comentario, al final, de Miguel Díez R.]

Sigue leyendo

narrativa_newsletterp