Cuento breve de Miguel Bravo Vadillo: “El extraño personaje”

 

marquesina
Marquesina de autobús. Fuente de la imagen

EL EXTRAÑO PERSONAJE

Miguel Bravo Vadillo

Desde la cafetería Paraíso, donde trabaja como camarero, Samuel (un inmigrante de unos treinta años de edad) puede ver la parada de autobuses urbanos situada justo en la acera de enfrente. Sentado en el banco de la parada hay un hombre con las piernas extendidas que parece mirar, cabizbajo, sus propios pies. Samuel no sabría precisar cuánto tiempo lleva sentado allí aquel individuo pero, desde que se fijara en él, ha visto pasar un mínimo de cinco autobuses; y es una parada en la que él sabe que no coinciden más de tres líneas distintas. Desde luego cabe la posibilidad de que aquel hombre no esté esperando el autobús, sino a alguna persona con la que se haya citado allí; incluso puede que sólo esté haciendo tiempo antes de dedicarse a algo más provechoso. En cualquier caso, nuestro amigo decide no darle mayor importancia al asunto: las mañanas están cargadas de trabajo y no puede distraerse con lo que pasa en la calle.

Pero cuando, algunas horas después, Samuel vuelve a tener un minuto de respiro mira de nuevo a través del gran ventanal de la cafetería. Hasta ahora no había vuelto a pensar en aquel extraño personaje. Ya era casi la una de la tarde y aquel tipo seguía sentado en el banco de marras con la misma actitud ensimismada, quizá reflexiva. Samuel se da cuenta, además, de que hay más gente esperando sus respectivos autobuses; pero nadie se atreve a sentarse al lado del hombre en cuestión: todos permanecen de pie, ligeramente apartados. Pronto, sin embargo, comienza a llegar una nueva avalancha de clientes, exigiendo cañas frescas y sabrosas tapas, y Samuel vuelve a centrarse en su trabajo.

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Microrrelato de Miguel Bravo Vadillo: Un golpe de suerte

Un buen día, después de cinco años en paro y cuando toda clase de locuras (la más reincidente la del suicidio) rondaban mi mente, recibí una llamada telefónica que me dejó perplejo. Al parecer había ganado un premio literario por mi novela Un universo paralelo (por razones que el lector comprenderá más adelante he preferido emplear un título supuesto, y no el verdadero). Por un simple instinto de supervivencia le di las gracias a la señorita, o señora, que me hablaba desde el otro lado del hilo telefónico y le aseguré que en la fecha prevista acudiría encantado a la ciudad que me agasajaba con tan notable honor (también he considerado oportuno callar el nombre de la ciudad y el del premio en cuestión).

Microrrelato de Miguel Bravo Vadillo: El bello tapiz

microrrelato Miguel Vadillo
Adán y Eva en el Paraíso Terrenal”, de Peter Wenzel (1745-1829). Museos del Vaticano. Fuente de la imagen en Internet

EL BELLO TAPIZ

Miguel Bravo Vadillo

(microrrelato)

Un joven poeta vivía fascinado por la exquisita belleza de un tapiz. El tapiz representaba un vergel en el que hombres y mujeres (algunos aparecían casi desnudos) vivían con absoluta placidez en compañía de exóticos animales, disfrutando de cuantos placeres los dioses habían tenido a bien concederles (placeres tanto carnales como espirituales; aunque, como solía decir el poeta, “el placer de la carne también lo es del espíritu”). El colorido del tapiz era tan vívido y natural que si el poeta alargaba su brazo podía acariciar la realidad misma, oler las flores, gustar los alimentos, escuchar las palabras de aquella joven ninfa que leía a sus hermanas del libro voluminoso. Así, el tapiz deleitaba el espíritu del joven poeta no sólo a través de sus ojos sino también del resto de sus sentidos.

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