NarrativaBreve.com entrevista a Victoria Pelayo Rapado

Victoria Pelayo Rapado leyendo El roce (Rumorvisual, 2012).
Fuente de la imagen: DigitalExtremadura.com
 
Charlamos hoy con Victoria Pelayo Rapado, zamorana afincada en Cáceres, ciudad que acaba de acoger la publicación de su primer libro de relatos en solitario, El roce (Rumorvisual, 2012), una antología de siete cuentos que tiene el roce (o el desencuentro, si se prefiere) como  denominador común.

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Cuento breve recomendado (28): “El niño ladrón y su madre” (Fábula de Esopo)

Un niño robaba en la escuela los libros de sus compañeros y, como si tal cosa fuese buena, se los llevaba a su madre, quien, en vez de corregirlo, aprobaba su mala acción.

En otra ocasión robó un reloj que asimismo entregó a su madre. Ella también aceptó el robo. Así pasaron los años y el joven se transformó en un ladrón peligroso.

Cuento breve recomendado (16): “La gallina”, de Clarice Lispector

Era una gallina de domingo. Todavía vivía porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba a ella. Aun cuando la eligieron, palpando su intimidad con indiferencia, no supieron decir si era gorda o flaca. Nunca se adivinaría en ella un anhelo.

Cuento breve recomendado (6): “La montaña”, de Enrique Anderson Imbert

El niño empezó a trepar por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en la butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sotorriéndose, se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en el talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de la cabeza, el niño no vio a nadie.

Cuento breve recomendado (1): “El suicida”, de Enrique Anderson Imbert

“Al pie de la Biblia abierta -donde estaba señalado en rojo el versículo que lo explicaría todo- alineó las cartas: a su mujer, al juez, a los amigos. Después bebió el veneno y se acostó.Nada. A la hora se levantó y miró el frasco. Sí, era el veneno”.