Adiós al cine

Se lo tiene merecido. En The Artist trabajó quince horas diarias, más de lo que cualquier ser humano puede aguantar. Ni siquiera el hecho de que la película fuera muda y no tuviera que hablar resta méritos a su actuación. Según informa su agente, para satisfacer su gusanillo cinematográfico hará alguna que otra intervención en asuntos menores: cortometrajes o anuncios de televisión. Pero que se olviden de él en películas de varios meses de rodaje.