Molekine, mucho más que agendas y libretas

Moleskine, mucho más que agendas y libretas

Lo que mucha gente no es sabe es que Moleskine es mucho más que libretas y agendas. De hecho, tiene un catálogo muy variado que abarca desde los cuadernos y las agendas ya citados a las carteras, pasando por bolígrafos, linternas, bolsos, carteras, portalápices, lámparas de lecturas, fundas para ordenadores portátiles, etc.

Además de la página de Moleskine, voy publicando cada poco tiempo artículos sobre artículos concretos que posiblemente interesen a quienes son amantes de la lectura y la escritura. El último de los textos que he publicado es un cuaderno para registrar las impresiones sobre libros.

Un cuento de Thomas Mann: El armario

Un cuento de Thomas Mann

Hacía un día nublado, oscuro y algo frío cuando el rápido Berlín-Roma entró en la nave, no muy grande, de la estación. En un cupé de primera clase, con tapetes de puntilla sobre las anchas butacas de felpa, se incorporaba un viajero solitario: Albrecht van der Qualen. Se había despertado. Notaba un sabor soso en la boca y tenía el cuerpo invadido por la sensación poco agradable que genera quedarse parado tras un largo viaje, el enmudecimiento del traqueteo rítmico, el silencio frente al que los sonidos, las llamadas y señales del exterior destacan como si estuvieran extrañamente dotadas de significado… Es un estado parecido a cuando uno vuelve en sí después de una borrachera o una anestesia. De repente, algo ha arrebatado a nuestros nervios el sostén, el ritmo al que se habían entregado, y de pronto se sienten extremadamente incomodados y abandonados. Tanto más si al mismo tiempo despertamos del sordo sueño del viaje.

Sigue leyendoUn cuento de Thomas Mann: El armario

narrativa_newsletterp

El don de la palabra (Francisco Umbral y Miguel Delibes)

Francisco Umbral, Miguel Delibes, El don de la palabra
Francisco Umbral. Fuente de la imagen

En posts anteriores, Italo Calvino hablaba de la necesidad de reescribir sus textos. Su caso no es ninguna excepción: el arrepentimiento está implícito en la creación literaria. Resulta, no obstante, que algunos escritores se han librado de tener que reescribir. Umbral, por ejemplo. Lo cuenta Delibes, que trabajó con él en El Norte de Castilla, en este interesante artículo: “El don de la palabra”. 

En alguna ocasión leí que Thomas Mann era capaz de escribir sus novelas sin apenas correcciones. Cuesta creerlo, pero habrá que conceder a esta afirmación el beneficio de la duda. En cualquier caso, la mayoría de los escritores (sinceros) reconocen que necesitan trabajar mucho sus escritos hasta encontrar las palabras adecuadas.

 

Sigue leyendoEl don de la palabra (Francisco Umbral y Miguel Delibes)

narrativa_newsletterp

Los Buddenbrook

 

Los Buddenbrook

“La primera novela alemana comparable en importancia a las anteriores [Guerra y paz, Los hermanos Karamazov…] es Los Buddenbrook (1910), de Thomas Mann. Es la historia de una familia de comerciantes de Lübeck, la ciudad de la que proceden Thomas Mann y su hermano, también escritor (El profesor Unrat).

La novela cuenta el destino de cuatro generaciones. Johan Buddenbrook, el fundador de la familia, representa la decidida voluntad de ascenso social de una burguesía segura de sí misma y convencida de sus valores. Su hijo, aunque sigue viviendo de acuerdo con estos mismos principios, está ya internamente dividido entre el pietismo y un fuerte realismo, lo que hace que no siempre actúe correctamente en sus negocios. En sus cuatro hijos, a su vez, se anuncia ya de forma manifiesta los signos de la decadencia: Christian es un bohemio fuertemente endeudado; su hermana Tony, pese a su atractivo y a su carácter alegre, es una insensata que siempre se casa con el hombre equivocado; Klara muere después de casarse a consecuencia de una enfermedad cerebral, y Thomas es el único capaz de sacar adelante la empresa. Thomas se casa con una rica holandesa que, pese a su frialdad, introduce una vena artística en la familia. Su hijo Hanno la hereda en forma de talento musical, que sin embargo ha de pagar con su carácter depresivo y su falta de vitalidad. Como los matrimonios de Tony fracasan y Klara muere, Hanno es el último Buddenbrook; pero también él -un dechado de sensibilidad artística- muere de tifus. Paralelamente al derrumbe de la sólida y patricia familia burquesa de los Buddenbrook, se produce el ascenso de los Hagenström, una familia capitalista sin escrúpulos.

Sigue leyendoLos Buddenbrook

narrativa_newsletterp