Señor Breve, el lugar para leer textos cortos de calidad

Señor Breve

Señor Breve no va a ser flor de un día; muy al contrario, pretendo que sea un megablog, como ya lo es NARRATIVA BREVE, con miles de textos. Y por ahora no va mal la cosa. Como suele decir: sin prisas, pero sin pausas. El objetivo es publicar unos 300 posts al año. Si te gusta leer, no te vayas muy lejos, porque SEÑOR BREVE te va a aportar, creo, muchos escritos de tu interés.

Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos (mi nuevo libro, en formato ebook)

Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos

Pensaba que iba a estar un tiempo sin publicar, pues tenía la percepción de que me había apartado, aunque fuera momentáneamente, de la creación literaria. Sin embargo, tal como explico en la Nota de Autor, sin prisas pero sin pausas me había embarcado ya en la redacción de historias cortas. Y con esa paz que le concede a uno no someterse a la urgencia del calendario, he recopilado un ramillete de cuentos, que ahora os ofrezco.

Dos historias cortas de Silvio Litvin

Va a discar, siente el apremio de golpe, que se hace encima y va al baño, sentada llama. Habla con Laura, se levanta y lleva la bombacha al canasto. Laura le pregunta por Camilo, ella le miente, que hoy no lo vio. Que cómo no fue a verlo. Y bueno, ya le dijo, no lo vio. Otra vez la misma historia, protesta Laura.

Dos historias cortas de Miguel Bravo Vadillo

dos historias cortas, Bravo Vadillo

Todos sabemos que el alfabeto castellano tiene veintisiete letras y que, marcando como límite un número determinado de palabras, esas veintisiete letras pueden formar una cantidad de combinaciones sintácticas inmensa pero no infinita. Toda mi genialidad ha consistido en crear un programa informático capaz de ejecutar esa cantidad descomunal de combinaciones ajustándose a un número de palabras previamente fijado.

Historia corta de Hemingway: La capital del mundo

Hermingay en Cuba, cuento, Madrid

Hay en Madrid infinidad de muchachos llamados Paco, diminutivo de Francisco. A propósito, un chiste de sabor madrileño dice que cierto padre fue a la capital y publicó el siguiente anuncio en las columnas personales de El Liberal: PACO, VEN A VERME AL HOTEL MONTAÑA EL MARTES A MEDIODÍA, ESTÁS PERDONADO, PAPÁ; después de lo cual fue menester llamar a un escuadrón de la Guardia Civil para dispersar a los ochocientos jóvenes que se habían creído aludidos. Pero este Paco, que trabajaba de mozo en la Pensión Luarca, no tenía padre que le perdonase ni ningún motivo para ser perdonado por él. Sus dos hermanas mayores eran camareras en la misma casa. Habían conseguido ese empleo simplemente por haber nacido en la misma aldea que otra ex camarera de la pensión, que con su asiduidad y honradez llenó de prestigio a su tierra natal y preparó buena acogida para la gente que de allí llegase. Dichas hermanas le habían costeado el viaje en ómnibus hasta Madrid y obtenido su actual ocupación de aprendiz de mozo. En la aldea de donde provenía, situada en alguna parte de Extremadura, imperaban condiciones de vida increíblemente primitivas, los alimentos escaseaban y las comodidades eran desconocidas, y tuvo que trabajar mucho desde muy pequeño.

Sigue leyendoHistoria corta de Hemingway: La capital del mundo

narrativa_newsletterp